Institucionalidad

Ave de cristal

La democracia vuela porque es libre, pero su protección recae en todos a través del respeto de la ley por todos.
domingo, 22 de diciembre de 2019 · 00:00

Óscar Antezana Malpartida Consultor  boliviano  radicado en Perú

 

El título no se refiere a la hermosa canción de los extraviados Kjarkas, sino a nuestra democracia: hay que cuidarla, que  puede volar nuevamente. Tengo la impresión que el actual gobierno transitorio está haciendo un buen trabajo, serio y cauteloso. Tengo la impresión, no la certeza. Eso le hace bien al país y a todos porque su prioridad sería “solamente” confrontar lo urgente y administrar el país ahora que las elecciones se están encaminando. 

La designación de ministros parece que ha sido acertada. Más allá de su desempeño al presente, representan a la población y a sectores que necesitan ser incluidos. En esta situación de reciente crisis, de unificación ciudadana, de susceptibilidad de todo género y de parte de muchos, no solo hay que serlo, sino parecerlo.

La expulsión de los ciudadanos y representaciones de Venezuela y Cuba ha sido oportuna y apropiada. No se puede gobernar, ni pacificar el país, ni construir el mismo a la medida de los bolivianos con castristas y chavistas bajo el catre. La relaciones con México, una gran decepción para todo el mundo, y de Argentina, tienen que ser cuidadosamente repensadas. 

Lo mismo con Estados Unidos. Si bien Bolivia ya ha designado a su encargado de negocios, se tiene que avanzar con cautela. A estas alturas no puede constituirse en un tema de desencuentro entre bolivianos. 

Hay mucha suceptibilidad, inclusive por quiénes participan de colaboradores del gabinete, algunas pueden ser legítimas, otras no. Es mejor y más “sano” que el nuevo gobierno asuma la estrategia y responsabilidad de restablecer o reencauzar este tipo de relaciones,  incluyendo con las organizaciones internacionales. A los bolivianos nos toca proteger el ave de cristal, pero también a entidades y países  amigos. 

El restablecimiento del estado de derecho es un tema más importante de lo que la ciudadanía se imagina. Dos puntos. Primero, la ley no puede ponerse de rodillas ante nadie, ni ante el Presidente. Los que tienen cuentas pendientes o están siendo acusados con razonamiento jurídico respaldado por la Constitución o las leyes, tienen que ser procesados sin espera. De la misma manera, para aquellos que han sido injustamente encarcelados, sin el respaldo jurídico ni los procesos debidos, se tiene que considerar su libertad sin tardanza alguna. 

Segundo, de una vez entendamos que libertad no quiere decir falta de respeto a las leyes.  Las protestas se deben hacer escuchar solicitando audiencias con el gabinete y no en las calles. ¡Cuidado con abusar de “las pititas”! Éstas tuvieron éxito porque los gobernantes eran los primeros en faltar a las leyes. 

El ave de cristal –la democracia–  vuela porque es libre, pero su protección recae en todos a través del respeto de la ley por todos.

Las Fuerzas Armadas y la Policía le deben su lealtad a la Presidencia y a la Constitución, no al presidente de turno. Todavía se escuchan voces de que tal o cual institución ha traicionado al (ex) presidente. Como todos los habitantes y estantes del país, hay que velar para que esas dos instituciones pilares de nuestra patria no le den la espalda a la Constitución. 

En ese camino, todos debemos contribuir a fortalecer nuestras instituciones democráticas. Avasallar las mismas no solamente no condice con la ley, sino que es camino a la dictadura. 

La corrupción es otra enemiga de las instituciones, ya sea a través del tráfico de influencias designando a ciudadanos con criterios de nepotismo u otro tipo de práctica reñida con la ética, o tolerando y estimulando la práctica del soborno (coimas) desde adentro o desde la ciudadanía. La aplicación de las leyes es un desincentivo clave contra  la corrupción.

El presidente es siempre el primero en dar el ejemplo, no el primero en trastocar y abusar de la ley porque es presidente. 

Esta persona no puede atribuirse ni mas ni menos de lo que la ley indica. Las autoridades, el sistema educativo, los medios de comunicación, el sector privado, las familias y el país en su conjunto tienen mucho, muchísimo que hacer para inculcar que lo fundamental para proteger nuestra ave de cristal es respetar la ley, con derechos y obligaciones para todos. Bolivia es de todos, no de un Presidente, ni de las Fuerzas Armadas y la Policía.

Finalmente, se acercan las elecciones y todo hace pensar que serán transparentes, legales y legítimas. No desperdiciemos esta oportunidad para recomenzar con pie derecho. Los recientes comicios fraudulentos nos han mostrado que habrían dos candidatos. 

Uno del MAS, que no hay que subestimar porque tiene un “voto duro”, a Evo y otros pillos por todo lado, y grandes intereses nacionales y extranjeros oscuros. El otro sería el candidato de oposición que sacó de lejos la mayor cantidad de votos. 

Por otro lado, los 21 días de resistencia ciudadana nos han revelado que existen uno o dos líderes jóvenes, resolutos y capaces de unificar el país con su verbo y acción. 

Lo ideal sería tener un solo candidato que le haga oposición al MAS para asegurar la gobernabilidad y la recuperación institucional y social (y muy pronto económica) del país. 

Seamos todos responsables: los que pretenden hacerse elegir y los que vamos a elegir.

 

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