Matasuegra

Desastres y campañas

Ante la desgracia, el partido de gobierno quiso sacar provecho; no hay que olvidar que Dámaso Ninaja es tristemente célebre por haberse arrodillado ante el Presidente.
domingo, 10 de febrero de 2019 · 00:00

Willy Camacho Escritor

En las últimas semanas, La Paz ha sufrido desastres naturales que han enlutado a muchas familias, además de un grave desastre ambiental que ha puesto en riesgo la salud de la ciudadanía. Claro, lo que más ha impactado es el deslizamiento en la vía a Caranavi, que ha costado la vida de al menos 15 personas, pero también otras regiones, como Zongo y Guanay, están en emergencia, con poblaciones inundadas y varias familias sin hogar. Algo similar ocurre en otros puntos del país.

Aquí en la ciudad hemos visto nuestras calles llenarse de basura debido al bloqueo que comunarios de Achocalla –azuzados por su alcalde, Dámaso Ninaja– realizaron en el camino de ingreso al relleno sanitario de Alpacoma. Obviamente, el reclamo de los vecinos de Achocalla era justo, pues pocos días antes el relleno sanitario había colapsado y la mazamorra llegó hasta el río, con los consiguientes riesgos para los habitantes de esa zona.

El problema es que, ante la desgracia, el partido de gobierno quiso sacar provecho. En las imágenes del bloqueo  destacaba la bandera del MAS amarrada a los tractores que impedían el acceso al relleno, y no hay que olvidar que Dámaso Ninaja es tristemente célebre por haberse arrodillado ante el presidente Morales, en la muestra más patética de llunkerío, y haberle dicho: “Nuestro hermano Presidente es histórico, el único. Yo diría que es un genio el señor Presidente, porque nunca habrá otro presidente como Evo, Evo el mejor líder de Bolivia y el mundo”.

Entonces, el alcalde amarrahuatos, queriendo emular la genialidad de su líder, seguramente pensó que se ganaría unos puntitos si ponía de su parte para dañar la imagen del alcalde de La Paz, Luis Revilla, aunque eso conllevara sacrificar a los paceños y poner en riesgo la salud de todos, justo a pocos días del inicio de clases. 

Claro, bastaba una llamada del jefazo para que Dámaso levantara los tractores y permitiera una solución de emergencia, pero no. Don Evo quiso aparecer como salvador de La Paz y esperó que la situación llegase a un extremo grave para mostrar su magnanimidad y darle una mano a Revilla.

Y ni qué decir del otro llunku mayor, Jesús Vera, quien no quiso quedar a la zaga de Ninaja y se dio modos de truncar el acuerdo solidario entre los municipios de El Alto y La Paz, que había sido posible gracias a la buena voluntad de la alcaldesa Soledad Chapetón. 

Sin embargo, la posibilidad de depositar algo de la basura paceña en el botadero de Villa Ingenio se desmoronó por la intransigencia de Vera, quien actuó como dirigente masista y no como supuesto representante de las juntas vecinales de la sede de Gobierno.

Así, se armó el contexto ideal para que don Evo bajara de las alturas y arreglase el entuerto, aunque no creo que las personas pensantes hayan creído en semejante espectáculo.

Y luego apareció el Vicepresidente, quien después de entregar un complejo de residuos sólidos en Beni, dijo que “este es un ejemplo de cómo se planifica el bienestar de la ciudadanía a largo plazo, estoy llevando la foto para mostrar en La Paz cómo se piensa en la ciudadanía a largo plazo”, y añadió que así se debe trabajar y “no preocuparse por el voto de mañana”, sino pensar en el bienestar “de aquí a 20 años”. 

Don Álvaro, luego de la solución milagrosa del Presidente, quiso hacer leña del árbol caído, luciendo su habitual cinismo, pues se llena la boca hablando de preocupación por votos, cuando todo el accionar del MAS apunta a la pesca de votantes, a politizar cualquier situación, aunque eso ponga en peligro a la ciudadanía. 

Sin armar tanto show, don Evo pudo haber arreglado el conflicto con una llamada, pero prefirió esperar para que su aparición proverbial resultara más espectacular.

Ojo, no critico la participación del Presidente en la solución final del problema, sino cuánto demoró en colaborar. Y de igual forma hubo una reacción tardía en el deslizamiento que cobró vidas en la vía a Caranavi. 

Si bien es digno de elogio que el Presidente se haya trasladado hasta el lugar de la tragedia y haya interpuesto sus buenos oficios para conseguir que incluso una línea aérea privada planifique vuelos solidarios, algunas medidas pudieron haberse tomado antes, a fin de que la gente no se arriesgara a cruzar a pie el lugar del deslizamiento y se expusiese a la desgracia que todos pudimos ver en video.

Creo que esto se debe a la precoz electoralización que ha impulsado el MAS, lo cual hace que las autoridades del gobierno central, sobre todo el binomio que pretende candidatear vulnerando la Constitución, estén más preocupadas en la campaña que en su trabajo. 

Y esto también se aplica al gobernador de La Paz, Félix Patzi, que brilló por su ausencia en el desastre de Caranavi y se rehúsa a declarar al departamento en emergencia, pese a que varios municipios padecen los efectos de las lluvias torrenciales. 

Es probable que don Félix piense que la declaratoria de emergencia empañará su imagen como gobernador y, por supuesto, como candidato a la presidencia. Pues que se quite esa idea, nada lo perjudicará en sus aspiraciones presidenciales, porque tiene un voto duro de diez personas, una más o menos, y esos lo bancan a muerte.

El presidente Morales usa aviones y helicópteros a diario, incluso para ir de San Jorge a la plaza Murillo. Viaja todos los días a entregar obras, gasta millones en gastos de operación, porque los vuelos no son baratos, pero una campaña bien lo vale, aunque lo ideal sería que el gasto lo hiciese el MAS y no el Tesoro de la Nación. 

Así, el dinero se emplearía para emergencias como la que acabamos de vivir, y sí se haría buen uso de los helicópteros y demás bienes del Estado.

Ese es el problema de querer perpetuarse en el poder: que todo el tiempo se debe estar en campaña, se gasta mucho en eso y no en lo que verdaderamente importa. Mientras la prolongada campaña dure, muchas urgencias quedarán postergadas, pues don Evo necesita dinero para viajar cómodo.

 

 

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