¡Santa Pregunta Batman!

Revilla y Ciudad Maravilla es una buena rima

Una reflexión a propósito del manejo de la crisis ambiental y de gestión que provocó el desastre de Alpacoma el 15 de enero.
domingo, 10 de febrero de 2019 · 00:00

Juan de Dios Fernández Fuentes Fan de Batman y servidor público del MMAyA

Era fines de enero y los héroes de Ciudad Gótica intentaban ayudar a resolver el conflicto de la basura que ahogaba a La Paz, Ciudad Maravilla. Pero, un momento lectores,  ¿qué tiene que ver la emergencia de nuestra ciudad con dos héroes enmascarados de ficción? La respuesta es, ninguna, excepto que en el editorial de Página Siete, publicado el 31 de enero pasado “Aprendamos de la Crisis de la Basura” encontré unas sugestivas preguntas que las transcribo: ¿Fue el MAS y, por tanto, Evo Morales, el que estuvo detrás del bloqueo en el botadero? ¿Fue Revilla una víctima de ese bloqueo o, por el contrario, fue un factor que impidió la solución como aseguran los masistas?, y confieso que al leerlas me ganó la nostalgia, por el estilo de redacción. 

Me recordó la vieja serie de Batman de la tele, donde siempre el dúo dinámico caía en una trampa mortal preparada por el villano de turno, y el narrador anunciaba con fúnebre voz ¿Será este el fin del dúo dinámico? ¿Ciudad Gótica caerá en el caos sin sus héroes?, e invitaba a ver el desenlace de la historia en el siguiente episodio.

Explicada la situación, quiero responder, con la seriedad que corresponde, a las inquietantes  preguntas planteadas en tan original y cuestionante editorial.

De acuerdo a un informe del Ministerio de Medio Ambiente y Agua (MMAyA),  del 21 de enero de 2019, el relleno sanitario de Alpacoma inició operaciones en octubre de 2004, como una emergencia a un anterior desastre de basura en el antiguo botadero de Mallasa. Su autorización de funcionamiento le otorgaba un plazo de operación de 13 años. Es decir, hasta octubre de 2017. Para 2018 el relleno debió estar en cierre. La cantidad de basura esperada en ese plazo era de 2,59 millones de toneladas.

Para mediados de 2018 su capacidad fue sobrepasada  en 40.000 toneladas excedentes, al menos. Pero el tema mayor no fue ese, sino la sobresaturación de agua en la basura almacenada, como efecto de las lluvias, la mala operación de la celdas de disposición final de residuos sólidos y las deficiencias encontradas en el sistema de drenaje (interno y externo). En los hechos se comprometió por sobrecarga de peso la estabilidad del terreno del relleno sanitario.

Y como “nada pasa, hasta que pasa” ocurrió el 15E, cuando  la celda  4 del relleno colapsó por sobrepeso y 850 mil m3 de basura, que equivalen a la basura generada por La Paz durante un año, se deslizaron y desparramaron en 10 hectáreas, desplazando en su avance 10 millones de litros de aguas negras con alta presencia de metales pesados y otros tóxicos que invadieron el curso de la quebrada del río Alpaco. 

Un ejemplo para entender la magnitud del desastre es el siguiente: imagine, amable lector, que su vecino acumula basura durante un año y, de un día al otro, usted encuentra en la puerta suya toda esa basura. ¿Cómo reaccionaría usted? Comprendería al vecino y permitiría que la siga dejando, o se pondría a la defensiva para exigir justicia por la amenaza. 

Entonces, la pregunta de si Evo o el MAS estaban tras el bloqueo no tiene sentido, porque la reacción social de los pobladores de Achocalla fue en legítima defensa ante un desastre ambiental, para el cual el GAMLP no tenía capacidad de respuesta, excepto una, la negación. En los hechos el alcalde Revilla, nunca se apersonó por la zona, ni conversó con los afectados, ni intento construir soluciones con ellos. 

Solo atinó a minimizar el desastre y descalificar el bloqueo, con tintes políticos, e insistir ante los medios de comunicación en seguir llevando basura a una zona de riesgo. Y no cambió de posición, sino hasta la intervención del MMAyA, que instruyó el cierre del relleno y el inicio de una auditoría ambiental. A partir de allí se construyeron los acuerdos para resolver el conflicto de la basura.

Luego, a la pregunta sobre si Revilla fue una víctima o un obstáculo en la solución de este conflicto, fue las dos cosas. Fue víctima de sus errores de gestión y la displicente capacidad de respuesta para enfrentar la crisis. Baste señalar que nunca presentó un plan de contingencia, sino apenas un detalle apresurado de acciones de emergencia, preparado por la empresa operadora del relleno. 

Pero también fue un obstáculo en la búsqueda de soluciones, porque su reflejo político, inicialmente, pudo más que su capacidad de gestor público y optó por promover el enfrentamiento y la polarización. Obviamente, en política estos errores tienen un costo y hoy Revilla es el responsable del primer desastre ecológico del siglo XXI, en Ciudad Maravilla.

El plazo  concedido para la operación del relleno es de dos meses. En ese tiempo el GAMLP tiene que presentar el plan de cierre del relleno, y elaborar también un plan de contingencia municipal para la gestión de la basura, además de iniciar las acciones de restauración y rehabilitación en el área de desastre. 

A los ciudadanos nos toca asumir también nuestra responsabilidad, porque todos generamos basura, y al igual que en la crisis del agua de 2016, donde entendimos el valor e importancia de ese líquido en nuestra vida, ahora tenemos que cambiar de nuevo, desde la particular realidad de cada uno, olvidar el modo, úselo y tírelo, y asumir el deber de cumplir con las “3R” de la ecología: reducir, reciclar y reutilizar. Este es nuestro desafío.

Y para concluir, como al final de los episodios de Batman, quedan las preguntas de rigor:

¿Por qué la Gobernación, que es la autoridad competente para intervenir en el desastre del 15E,  no alertó sobre el inminente cierre del relleno?, y ¿por qué,  en relación a esta crisis, mantiene hasta ahora “un silencio bastante parecido a la estupidez” (sic junta tuitiva de 16 de julio de 1809)?

¿Informará el GAMLP sobre el  nivel de contaminación al que estamos expuestos los ciudadanos de La Paz y Achocalla, como efecto del deslizamiento (emisión de gases de efecto invernadero y contaminación del agua) o se plegará a la actitud de la Gobernación en eso de “un silencio...”?

¿El Alcalde encontrará, en dos meses, un nuevo relleno sanitario o nos condenará a hundirnos, como en la Atlántida, pero en un mar de basura? 

Y la ultimita y razón de este artículo ¿Usted cree que Revilla y Ciudad Maravilla fue una buena rima? 

Si quiere saber las respuestas a estas y otras inquietantes preguntas, no se pierda nuestra próxima entrega, en este mismo batisemanario y por este mismo batiperiódico.

 

 

Confidencial

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