Igualdad

Tezanos y el priviliegio de la infidelidad

La sexualización de los hombres en el poder pasa por ejercer cargos y posiciones; la sexualización de las mujeres en el poder pasa por sus cuerpos.
domingo, 10 de febrero de 2019 · 00:03

Estefany Murillo Pozo Colectivo Warmi Sisa

David Tezanos, exdefensor del pueblo, salió en conferencia de prensa el 21 de enero del presente año para denunciar a su  exesposa. El motivo de la denuncia fue por supuestos chantajes de ella por haber sido infiel y reconoció dicha infidelidad.

Muchas personas manifestaron su descontento en redes sociales porque Tezanos usó recursos estatales para hablar de “problemas personales” o “problemas privados”. Por supuesto, sabiendo desde el feminismo que  lo personal es político planteo otra mirada de lo acontecido.

Uno de los favores de ser hombre (y de ser político) es que existen beneficios sexuales ligados al imaginario de poder que su cargo representa. Ejercer un cargo de poder representa en el ideario de la sociedad una forma de sensualidad masculina, tanto para hombres como para mujeres. La diferencia es que los hombres son deseados por “poderosos” y las mujeres las que se sienten atraídas sexualmente por dicho “poder”.

Quizás existen algunas pocas excepciones en que las mujeres puedan ser “deseadas” por ostentar cargos de poder, pero la relación patriarcal de dominación no será la misma, puesto que la mayoría de las políticas están destinadas a ejercer una suerte de prostitución para ser reconocidas, o deseadas por sus congéneres políticos y no políticos. 

El poder de las mujeres -dentro de la política machista- sigue siendo ser deseables sexualmente y sumisas políticamente y no su capacidad política, su inteligencia o su capacidad de liderazgo. 

Por supuesto esto no quiere decir que esto sea culpa de ellas, sino de lo que se asume como política femenina dentro de los partidos y organizaciones y cómo las  mujeres políticas están dispuestas a sobrevivir de acuerdo a esas relaciones de poder establecidas dentro de los mismos partidos para poder hacer carrera política.

La sexualización de las mujeres en el poder pasa por sus cuerpos. La sexualización de los hombres en el poder pasa por ejercer cargos y posiciones. La diferencia de expectativas y la diferencia de aspiraciones son abismalmente diferentes para el sujeto femenino político que para el sujeto masculino político.

Así, el político promedio en Bolivia es  machista e infiel. Sabe que tener poder atraerá a muchas mujeres y no duda ni cuestiona un segundo dicha realidad  como una situación de privilegios. Es parte de los beneficios que ciertamente aprovechará. Se ve a sí mismo como un rockstar. 

Muchos políticos llevan el beneficio sexual de la política más allá y usan las relaciones sexuales como moneda de cambio para otorgar favores laborales, políticos y/o económicos con las políticas o aspirantes a políticas con las que estén manteniendo relaciones sexuales. Probablemente con las funcionarias administrativas también.

¿Por qué los políticos son infieles, si podrían optar por proponer una relación abierta o una relación poligámica? Porque aspiran a dominar sexualmente al menos a una mujer, a ejercer el control total sobre al menos una mujer, a ser el único hombre de al menos una mujer. Monopolizar el sexo con una persona y exigirle a esa persona monogamia, mientras tú ejerces la poligamia es un complejo de poder.

¿Por qué David Tezanos llamó a conferencia de prensa para minimizar su infidelidad y acusar a su exesposa de chantajista? Porque todo agresor debe intentar ponerse siempre como víctima, como inocente. Porque en su situación de poder político él cuenta con todas las armas que su exesposa no  a la hora de tratar de manipular o tergiversar públicamente la violencia que él está ejerciendo sobre ella. 

Él intentó hacerla ver  como a la loca, la despechada, la resentida, y hacerse ver a sí mismo como la víctima. Él intentó  controlar la opinión pública sobre la violencia que él ejerce tratando de adelantarse a cualquier denuncia y ser el primero en confesar, pero para presentarse como el agredido y atacar. 

También se presentó a  esa  conferencia de prensa para confesar una infidelidad porque sabe que la infidelidad se sigue considerando un derecho masculino, y una inmoralidad femenina. El hombre que tiene muchas mujeres es un “capo”, un macho alfa, la mujer que tiene muchos hombres es una libertina.

 Tezanos se creyó con todo el derecho de salir a denunciar a su exmujer porque él estaba ejerciendo su derecho de político macho a la infidelidad, pero una mujer que se defienda, una mujer que denuncie y no acepte las humillaciones o el dolor callada ¡eso si es un pecado!

 Salió a denunciar a su mujer porque creyó que sus errores no son malos, pero los de ella sí.

Pero no sólo eso, sino que después de haber “renunciado” (fue la presión social la que lo sacó) siente deseos de venganza e inicia una campaña en redes para desacreditar las denuncias de su esposa, usando el consabido “denuncia falsa”, para imponer incertidumbre y revictimización, porque sabe que son siempre las agredidas a las que se cuestionará su salud mental, su ropa, su vida, porque sabe que “para ella la culpa, para él la disculpa”. 

Las mujeres que han sufrido cualquier tipo de violencia no necesitan ser monjas para denunciar, no necesitan ser las perfectas víctimas. Pero Tezanos usará todo lo que tenga en su poder para desprestigiarla porque necesita saldar su imaginario personal de poderoso, de político intocable, de político que no cae por denuncias, de político que ejerce sus derechos de macho sin consecuencias. 

Tezanos es el típico político masculino machista ejerciendo el poder político y sexual (que están ligados, porque somos seres sexuales y somos seres políticos), y no es el único, ni siquiera es parte de la minoría. Es el reflejo fiel del comportamiento machista dentro de partidos u organizaciones. 

Intentó convertir su infidelidad en un arma política, en el arma socialmente aceptada, aunque hipócritamente callada dentro del mundo político, pero no le resultó. Usó su espacio de poder político para defenestrar a la víctima. 

Sigamos luchando porque cada vez haya menos David Tezanos en la política nacional.
 

 

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