Gestión

EASBA: ajedrez político con plata ajena

Para Carlos Hugo Laruta, la Empresa Azucarera San Buenaventura es sólo un sueño de un montón de plata convertido en pesadilla de malgasto.
domingo, 14 de abril de 2019 · 00:08

Carlos Hugo Laruta Bustillos Sociólogo

Cuando el gobierno de Evo Morales y Álvaro García Linera tomaron la decisión de invertir dineros públicos en azúcar en el norte paceño, jugaban al ajedrez de la política nacional, pero con plata ajena, con plata del pueblo, con plata del Estado.


1. Un viejo sueño conservador

Recogieron un sueño de las viejas élites paceñas que, en el afán de ocupar económicamente el norte amazónico, plantearon la construcción del Ingenio de San Buenaventura. Las primeras ideas vienen de antes del 52, cuando esa élite terrateniente producía caña, azúcar y alcohol en parte de los Yungas, para el mercado paceño, y tenía planes de aprovechamiento económico de la tierra extensiva que aún poseía. 

Ya sabemos todos cómo cambiaron las cosas el 52 en La Paz. Llegó la redistribución parcelaria que eliminó las grandes extensiones de tierra  y que expulsó a todos los terratenientes del agro. 

Y, conectado con todo ello, el Estado post  52 decidió impulsar la producción de azúcar no en La Paz, sino en Santa Cruz, con base en el famoso Plan Bohan, de diversificación económica, que inicio con la apertura del camino Cochabamba-Santa Cruz en 1954, cuando hacia San Buenaventura recién se estaría llegando en los años 70.

Después, la idea del ingenio fue recuperada a través de Cordepaz. Los años 70 y 80 volvió el sueño, ya medio demorado, ahora bajo ropaje estatal-militar, y tuvo su último estertor en democracia en los años 90, cuando prácticamente fue desechada por dos sencillas razones: 1) Con las primeras investigaciones serias, se supo que  técnicamente  ni los suelos eran aptos, pues tenían mucha humedad, y la caña poca sacarosa, 2) ni había población suficiente para producir las cantidades de caña para un ingenio rentable; además, a través de la estatal Guabirá y la privada San Aurelio, en Santa Cruz, había suficiente azúcar, con márgenes de exportación crecientes.

Pero en este siglo XXI, apareció una misión cubana que informó  que era positivo invertir en caña en San Buenaventura y, además, recomendó la contratación de la empresa China CAMC para la construcción del ingenio. Y, esto se cruzó en 2011 con una disputa por los rasgos de la economía nacional, donde el Gobierno tomó la decisión equivocada.

 

2. El ajedrez político-ideológico del Gobierno

En enero de 2011, reaccionando ante una supuesta “deslealtad” de los agroindustriales cruceños que habrían exportado azúcar a sabiendas de su baja producción el año 2010 sin, supuestamente, garantizar el mercado interno (García Linera, el 17 de febrero de 2011 en el Banco Central), el Gobierno apresuró el funcionamiento de la Empresa Azucarera de San Buenaventura (EASBA), después del “gasolinazo” de diciembre de 2010.  Se había modificado ya el Presupuesto General del Estado del 2011 para financiar inicialmente con 1.200 millones de bolivianos. ($us 172 millones) la EASBA, creada por Decreto Supremo 0637 de septiembre de 2010.

El Gobierno inició la EASBA en las difíciles condiciones productivas que tiene el norte paceño y cuando otras cinco empresas funcionan en el país, cuatro en Santa Cruz (tres privadas, Unagro, San Aurelio y Bélgica, y una asociativa, Guabirá), y una en Tarija (Bermejo, asociativa), con diversas experiencias tecnológicas y de relación con su entorno socio-productivo. Si las razones económicas operadas técnicamente implican riesgos, las razones meramente políticas o ideológicas son las menos indicadas para ese tipo de inversión pública millonaria en agroindustria alimentaria.

La EASBA debería producir azúcar refinada a través de 11.000 hectáreas de plantación de caña, hasta 2014. De su Estudio de Viabilidad se deriva un crucial aspecto previo a la producción de azúcar en el ingenio: las formas de organización de la producción de caña y del trabajo para producir los volúmenes y rendimientos requeridos. Aquí está y estuvo, en lo socio-productivo, la falla central del proyecto.

3. En el ajedrez político del Gobierno, los paceños perdemos

Para 2016, se informó que había sólo 700 hectáreas de caña cultivadas por la propia EASBA en terrenos de la ex-Cordepaz. Es decir, faltaban 10.300 hectáreas para tener toda la caña necesaria. ¿De dónde sacarla? Había tres  alternativas: 1) Los campesinos agricultores próximos, apenas 30 familias en la comunidad El Porvenir, y con poca tierra 2) La gran cantidad de campesinos de varias colonias y centrales entre Yucumo y Rurrenabaque, pero dedicados al banano, papaya, etc. 3) La propia EASBA en su terreno, cuya extensión podía ampliarse pidiendo al INRA utilizar tierra del área protegida. Esta tercera fue la opción seleccionada finalmente, ante la terca realidad socio-agronómica que no cede ante presiones del exceso de ideología de los gobernantes.

En resumen, la zona no tenía ni tiene las condiciones para hacer una industria azucarera rentable. La historia, la ecología, la agronomía, la sociología, gritaban que las condiciones no favorecían la producción industrial de azúcar. Pero pudo más  el voluntarismo constructivista, ajeno a la realidad objetiva. Y la propaganda oficial hizo lo suyo: el Gobierno dijo que los rendimientos en caña en San Buenaventura eran los mejores de Bolivia, que EASBA era muy rentable  y que ese rendimiento era más del doble del promedio nacional. Vaya engaño. Claro, cuando la plata es ajena, se puede nomás jugar al ajedrez político sin costo aparente.

Hoy, a 2019, después de cinco años de que ya debería estar funcionando a plenitud el Ingenio Azucarero de San Buenaventura, iniciada en obras el 2011 y en funcionamiento en 2015, EASBA anuncia que apenas se tiene 1.200 hectáreas de caña de las más de 11.000 hectáreas que se necesitarían según su proyecto inicial. Y, además, vaya novedad, dice que la caña tiene mucha agua/humedad y no tiene la suficiente sacarosa para hacer rentable la industria, y, encima, dice que el mercado nacional está atendido por el azúcar cruceña. Ahí, sin duda, EASBA parece una monumental metida de pata.

Los beneficiarios mayores de todo esto parecen ser los inversionistas chinos de la CAMC que recibieron harta platita por el ingenio  y algunos gerentes y técnicos que encontraron trabajo varios años sin un norte claro. Pero los paceños del siglo XXI, que sabemos los resultados del 52, del Plan Bohan, del fracaso de Cordepaz, que hemos vivido el siglo XX y XXI de Desarrollo Sostenible, Medio Ambiente, Cambio Climático y Biodiversidad y Derechos de los Pueblos Indígenas, vemos que el Ingenio de San Buenaventura es solo un sueño de un montón de plata convertido en pesadilla de malgasto, porque el gobierno no aprendió del pasado ni le interesa la historia, pues sus exageraciones voluntaristas le llevan a creer que se pueden hacer empresas públicas con plata publica cuando no hay condiciones para ello. 
 

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

16
2