Economía

El incremento salarial debe dejar el cálculo electoral, dicen expertos

domingo, 14 de abril de 2019 · 00:10

Carla A. Hannover V.  Periodista

Este año de promesas electorales generará expectativa en lo que se refiere el incremento salarial. Expertos en el área laboral recomiendan que el Gobierno deje de lado el cálculo electoral a la hora de definir los porcentajes y por el contrario trabaje en una política salarial que responda a las necesidades del 100% de los trabajadores bolivianos, del cual una gran mayoría pertenece al sector informal.  

En la actualidad un 20% de la población económicamente activa tiene un empleo formal y es la que se beneficia con los incrementos decretados por el Gobierno. El resto es trabajador independiente o informal, explica el economista Gonzalo Chávez.   Mientras que el Instituto Nacional de Estadística (INE) detalla que en el área urbana la población ocupada alcanza alrededor de 3.571.000 personas, y destaca que el 22,1% de esta población (790 mil personas) tienen como principal actividad el comercio, seguido de un 14,1% (504 mil personas) que se dedica a la industria manufacturera y el 9,8% (349 mil personas) que trabaja en alojamientos y comidas, principalmente. 

El salario mínimo nacional actual llega a 2.060 bolivianos (300 dólares). Cada año se realiza el reajuste en función a la inflación acumulada en la gestión que, por ejemplo, en 2018 fue de 1,5%. Para esa gestión, el Gobierno decretó un incremento del 5,55% al haber básico y 3% al salario mínimo nacional.

Empresarios vs. COB 

A fines de marzo, los empresarios privados de Bolivia propusieron que el incremento salarial para esta gestión no supere el 2%. Esto, argumentan, se debe  a que la inflación acumulada en 2018 fue sólo del 1,51%.

“El plus que debería generarse por encima de la inflación es del 2% para no impactar contra la economía de las empresas legales y formales, para no perjudicar a su propio sector representado, el sector laboral, el día de mañana”, señaló entonces a los medios el gerente general del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez.

Para Bruno Rojas,  investigador del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (CEDLA),   la propuesta del empresariado  es una burla, pues se está hablando de un aumento de 26 bolivianos para quienes ganan  2.060 bolivianos. “Los empresarios saben que eso va a tener consecuencias. Los trabajadores comprarán menos o comprarán productos de contrabando o de segunda mano. Eso significa una disminución de una demanda agregada que es importante en  un país. Si la gente compra menos,  genera desaceleración, genera que las empresas vendan menos”, explica.

En tanto que la Central Obrera Boliviana (COB) determinó en su ampliado nacional,  realizado en Tarija, pedir un incremento  del 10% al mínimo nacional y del 12%  al haber básico.

“De las 38 propuestas se sacó un porcentaje, una propuesta de incremento al salario mínimo nacional del 10% y 12% al básico”, manifestó el secretario ejecutivo de la COB, Juan Carlos Huarachi, se lee en un reporte de radio Fides. “Han sido importantes las propuestas y el debate que se ha hecho en torno al tema del incremento salarial”, agregó.

Rojas explica que en caso de promulgarse esos incrementos quienes ganan el salario mínimo ganarán un aproximado de  2.300 bolivianos. “¿Cuánto se puede comprar con ese monto?, ¿se puede atender la salud y la educación?”, cuestiona.  

Según el experto, una canasta básica familiar en Bolivia bordea los 6.000 bolivianos y no así los 100 bolivianos como mencionó el pasado jueves el ministro de Economía, Luis Arce Catacora. Por lo que “uno siempre debe estar estirando el salario o buscando trabajar en dos lugares.  Esto para mí es el fondo de la situación, un debate sobre el incremento salarial. Creo que hasta ahora lo que se ha hecho es evadir la situación real de los trabajadores”.
  
Dejar de lado el cálculo electoral

Chávez observa que este año electoral, el Gobierno intentará decretar un  incremento salarial alto. “Creo que es la manera de ganar elecciones, mejorando el salario. Desde el punto de vista económico esto no es recomendable  porque en la actualidad el sector formal está con mucha presión de costos. Ya ha tenido que pagar un segundo aguinaldo, un aguinaldo significa un incremento entre 7,8% al salario, y eso es un costo importante para los empresarios. Si a eso se le suma el 2% por inflación,  esto va a tener  un impacto principalmente a las pequeñas empresas”, explica. 

Para  Rojas, este año electoral, más allá de definir  porcentajes  del incremento salarial que se acerquen  al pedido de la Central Obrera Boliviana,  “se dejará en segundo plano el tratamiento de temas importantes como la mejora del salario, la mejora de la calidad del empleo, el cumplimiento a los derechos laborales y una serie de demandas que están pendientes de ser atendidas como la  reforma del sistema de pensiones o la salud”. 

El investigador considera que este  año electoral  seguramente se propondrán  muchas cosas pero nada serias o responsables con la mejora de lo que es la situación económica de los trabajadores. “Es probable que algunos candidatos propongan un incremento mayor, o en el caso del Gobierno que éste puede jugar con esta misma figura  sabiendo que puede tener más apoyo por parte de los trabajadores. Se hará  un manejo político de tema”, advierte. 

Hay mucho por hacer en el país, señala el experto. “El Estado debe determinar la canasta básica nacional y trabajar en la  mejora de la calidad del empleo. Hay una desprotección de los trabajadores y rubros,  los cuales no cuentan con el respeto a sus derechos. Este es un gran tema que dudo mucho se plantee en las agendas electorales”.

Trabajar en una política salarial

Según  Rojas, el debate sobre el incremento laboral debería tomar en cuenta datos como el empleo por rubros, el porcentaje de trabajadores que  ganan por encima o por debajo del salario mínimo nacional, un cálculo de la situación de los salarios reales y la construcción de un salario mínimo vital, entre otros. 

“Sería interesante conocer los salarios por sectores. Vale decir cuánto se paga en el sector estatal, empresarial y semiempresarial y si se pudiera en el sector doméstico. Lo otro interesante sería tener información por rubros: industria, comercio, servicios, transporte para tener una idea detallada de cuáles son los montos que se están pagando en el país”, explica.

 En tanto que Chávez considera que  el incremento salarial debería ser diferente en Santa Cruz, La Paz o Tarija porque la  situación y la inflación son diferentes en cada departamento. “También debería tomarse en cuenta la productividad de las empresas y a partir de eso se debería pensar de una manera mucho más integral y ver la calidad del empleo”, explica. A partir de ello sería interesante preguntarse ¿cómo sostenemos el empleo?,  ¿cómo generamos más empleo? “En otros países hay las relaciones bilaterales, los acuerdos tripartitos en las que pactan el Estado, los empresarios y los trabajadores, son relaciones mucho más complicadas que  el simple  regateo”, dice Chávez.

Rojas también señala que valdría  la pena ver qué porcentaje de los trabajadores ganan por encima o por debajo del mínimo nacional. “Nosotros encontramos que, en 2014,  el 27% de la población económicamente activa ganaba por debajo del mínimo nacional. Otro indicador que nosotros utilizamos para ver el incremento tiene que ver con el porcentaje de los trabajadores que ganan por debajo de una canasta normativa alimentaria. Nosotros hemos estimado el año 2017 que esta canasta activa es de 2.441 bolivianos eso habría que actualizarlo  a 2018”, indica. 

Para el investigador es importante también poder hacer el cálculo específico de la situación de los salarios reales. “El salario real nos da cuenta de la capacidad adquisitiva del trabajador… Lo que se observa es que no ha habido una mejora de los salarios reales. Si antes compraba cinco seis panes por un boliviano, hoy se compran dos incluso un pan y medio. Esta es la comparación que nos interesa para debatir algo, pues cada año nos tienen acostumbrados a jugar con porcentajes que no reflejan la realidad”. 

Rojas indica que si algo se descuida en este debate es el hecho de establecer una política que apunte  a la mejora de los salarios. “La mejora de los salarios pasa por establecer un salario mínimo vital, algo que no se menciona. Son pocos los sectores que plantean que en Bolivia debe fijarse el salario mínimo vital. Si así fuera, el cálculo sería  diferente, pues se puede jugar con cuánto fue el índice de precios al consumidor, el año anterior o la tasa de inflación”.  

Habría también que analizar la equidad, sugiere Rojas. “Aún persisten las brechas salariales, la discriminación horizontal y  vertical hacia las mujeres. Los últimos datos señalan que la mujer gana el 75% del total del sueldo del hombre. No hay un incremento del salario equitativo”. 
 

 

Tendencias y cifras del  incremento salarial en Bolivia 

  • 2011  La Central Obrera Boliviana COB propuso un alza del 30%, pero se determinó un incremento de 20% y el salario quedó fue fijado en Bs 815.
  • 2012   La Central Obrera Boliviana (COB), junto con  las organizaciones y sindicatos afiliados, pidió  que el salario sea Bs  8.309,50. El pedido no fue atendido, pero ese año   se registró el incremento más alto de todo el gobierno de Evo Morales, pues alcanzó el  22,6% y el salario quedó en Bs 1.000.
  • 2013  El incremento se fijó en 20% y el salario quedó establecido en Bs 1.200.
  • 2014  Se estableció un incremento de 20% y el salario quedó  fijado en Bs 1.440.
  •  2015   Se fijó un incremento de 15% y el salario quedó en Bs 1.656.
  • 2016  La COB propuso un alza del 8,5% al haber básico y  15% al salario mínimo nacional. Pero se acordó un incremento salarial del 9% al salario mínimo nacional y 6% al haber básico.
  • 2017   La COB exigió un aumento del 15% al haber básico y el 20% al mínimo y se acordó  un 7%  y 10,8%, respectivamente.
  • 2018  La COB pidió  una tasa por encima del 10% y 15%. Sin embargo, se aprobó   un incremento del 5,5% al haber  y del 3% al  mínimo nacional.

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