Religión

Ley de Libertad Religiosa: legislar para no cambiar

El Gobierno promulgó una norma con la que se busca reconocer a la diversidad de iglesias, religiones y credos en el país. Sin embargo, su aporte resulta pobre y poco novedoso, pues mucho de lo normado ya se cumplía anteriormente, detallan proyectistas y expertos.
domingo, 21 de abril de 2019 · 00:00

Carla A. Hannover V.  Periodista

Hace 10 días, el presidente Evo Morales promulgó la Ley de Libertad Religiosa que -como detalla la misma- busca “establecer el marco jurídico, los derechos y deberes para el ejercicio de la libertad religiosa y de creencias espirituales…”. 

Sin embargo, luego de revisar el contenido de la misma junto a uno de los proyectistas y una  experta en derecho eclesiástico,  la norma trae pocas novedades en el tema impositivo y tiene un leve avance en el reconocimiento  de la personalidad jurídica y en la relación que se busca construir entre el Estado  y las organizaciones religiosas.

Para Munir Chiquie Nacif, presidente de la Asociación Nacional de Evangélicos de Bolivia, y  Susana Inch, asesora legal de la Conferencia Episcopal de Bolivia, dos de las iglesias con amplia presencia en el territorio nacional, la promulgación de esta norma es un avance que regula principalmente la relación del Estado con la diversidad de organizaciones religiosas. Sin embargo, ambos coinciden en que  la ley aún no es perfecta.

“Esta ley no resuelve todo. Estamos aún lejísimos de resolver  aspectos que hacen al tema,  pero se da un paso adelante en la construcción del derecho eclesiástico”, explica Inch. 

Similar mirada tiene Chiquie, quien considera que “esta ley no es perfecta. Se han logrado los principales elementos. Hay cosas que no se han desarrollado aún y hay cosas que seguro en el futuro vamos a ir perfeccionando, porque la ley es perfectible”.

 Por ejemplo,  en  el caso de la Iglesia Católica,  la norma le resulta pequeña porque “la Iglesia Católica  puede relacionarse con cualquier Estado a través de acuerdos internacionales y  del derecho internacional público, cosa que no ocurre con otras instancias religiosas porque no tienen una relación de Estado a Estado”, explica Inch.

 De ahí que podría tratarse de una ley que si bien da un paso adelante en el tratamiento de las organizaciones religiosas, por otro lado  también presenta algunas ausencias y generalidades que podrían complicar su implementación y su interpretación.  

 Vista desde otro ángulo, esta ley lejos de aportar, resulta peligrosa porque refuerza el proyecto de las sectas cristianas “de pasar del ámbito religioso al ámbito político”, explica la activista del colectivo Mujeres Creando -con estudios en  Teología en Roma-  María Galindo. “Esta ley resulta un giro conservador desde la religión”, agrega.   

Bolivia nació a la vida democrática como Estado  confesional. En 2009, después de la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado pasó a ser un Estado laico.  

Los aportes no serán fiscalizados

Quizá algo novedoso  de  esta Ley de Libertad Religiosa  habría sido que los aportes voluntarios, diezmos y otros de esa características sean fiscalizados por el Servicio de Impuestos Nacionales. Sin embargo, la norma específica únicamente en el inciso e), del artículo 7, que en el marco de sus deberes, las organizaciones religiosas y de creencias espirituales “deben informar a la autoridad competente  respecto a las actividades administrativas, financieras, legales, sociales y religiosas o espirituales que realizan en el país”.

Chiquie explica que esta disposición “no es nueva”, pues Bolivia tiene la Ley 843 que regula  el tema impositivo para todas las organizaciones. “Lo que estamos logrando es una nueva figura jurídica para que todo el sistema impositivo sea adecuado a la  naturaleza de las organizaciones religiosas”. Según el proyectista, no se tributa sobre los diezmos o aportes voluntarios. “Nunca se lo hizo y tampoco se lo hará, eso está garantizado”, asegura.  

 Sin reconocimiento a la historia

Durante la promulgación de la ley, el presidente Evo Morales señaló: “Ahora, por Constitución, y ahora con esta ley, todas las iglesias tienen los mismos derechos, hay igualdad, no hay iglesias de primera y de segunda, no hay iglesias clandestinas como era antes. En cualquier iglesia podemos casarnos y bautizarnos, esa es la igualdad”, destacó el primer mandatario. 

Inch plantea que un Estado cualquiera que fuere no se puede relacionar  de la misma manera con iglesias de data antigua y derecho propio que con las iglesias de reciente creación por la profundidad de la historia y del derecho interno que tienen. De ahí que en la ley está ausente esta diferenciación y no porque una iglesia sea más importante que la otra.  

 “No va a poner la misma atención de control en una iglesia que tiene un derecho consolidado que en  una iglesia que está comenzando a construirse”, explica. La única iglesia que se salva de este trato igualitario es la Católica, porque tiene acuerdos internacionales de Estado a Estado. “Por ejemplo, las notas reversales establecen el trato que el Estado debe tener con la Iglesia Católica a la hora de entregar la personalidad jurídica tanto para la Iglesia Católica como de sus instancias”, detalla Inch. 

Y agrega:  “Si hablamos de iglesias históricas, la Luterana, la Anglicana, la Ortodoxa y la Metodista tienen su institucionalidad  y sus normas internas, que deberían ser reconocidas, pero la ley las equipara con una entidad religiosa de reciente creación. Eso  no es razonable y no porque la fe del uno sea más importante que del otro, sino porque el tema de la institucionalidad y el derecho interno son importantes para la relación del Estado con esa entidad”.

Reconocimiento, el mayor  logro   

 Quizá el principal aporte de la ley tiene que ver con el reconocimiento de estas organizaciones. En el artículo 8, parágrafo I, se señala que las “organizaciones religiosas y de creencias espirituales deben tramitar su reconocimiento de personalidad jurídica ante la autoridad competente del nivel central del Estado”. En tanto que en el parágrafo II se señala: “La personalidad jurídica será otorgada o revocada mediante resolución suprema”. 

Para Chiquie esto es un reconocimiento importante, pues antes las organizaciones religiosas estaban regidas por la Ley 351 que regula la otorgación de personalidades jurídicas. Pero que a las iglesias las habían puesto en el mismo grupo de organizaciones sin fines de lucro junto con fundaciones y  ONG. 

“Sí somos organizaciones sin fines de lucro,  pero somos Iglesia, somos organización religiosa, tenemos una estructura, una autodeterminación que ahora la Ley de Libertad Religiosa está reconociendo”. 

Por ejemplo, explica, “nuestra responsabilidad social  para hacer obra social  fue limitada por la  Ley 351. Sólo  nos concebía como organizaciones que solo trabajaban en el campo espiritual, pero la nueva ley respeta nuestra estructura, nuestra forma de organización, nuestra esencia de obra social, es un cambio. Sentimos que con esta ley en la otorgación de personería jurídica se nos está respetando nuestra identidad jurídica, lo cual no sucedía en la Ley 351”.

 Inch coincide con Chiquie pues ahora, con este reconocimiento, “en caso de que se quiera revertir la personería jurídica, se podría rebatir si se diera el caso”. Antes no había la posibilidad de la defensa y se dejaba la reversión de la personería jurídica a funcionarios públicos y esta podía darse de acuerdo a sus criterios.

Quedan algunos temas para el debate, como el tema de la objeción de consciencia y algunas contradicciones la norma presenta en cuento a derechos, sin embargo, Chiquie señala que esto se verá ya durante la reglamentación de la misma. 
 

Punto de vista
Andrés Eichmann Oehrli  Voces Católicas Bolivia 


“Un aspecto positivo es el reconocimiento”

 
  Al ser reconocido el Estado Plurinacional de Bolivia como un Estado laico, éste se relaciona con todas las instancias religiosas en igualdad de condiciones. Por lo que la Iglesia Católica entiende que es una religión más, sin privilegios en relación con otras. Ese dato es algo que tiene consecuencias a las que hay que llegar. Así es como se construye un Estado laico, que es el mejor escenario para el catolicismo. El mero dato es algo que apareció en otros momentos de la historia.

 El primer ejemplo es el edicto de Milán (año 313)  que dispone: “Ha de permitirse al arbitrio y libertad de cada cual se ejercite en las cosas divinas conforme al parecer de su alma”; pero muy pronto empezaron las injerencias del Estado en materia religiosa (incluso en cuestiones de doctrina), lo cual lo apartó de lo que hoy llamaríamos “laicidad”. Ha habido espacios y épocas de tolerancia y de intolerancia a lo largo de la historia. La experiencia de los Estados Unidos en su etapa inicial es positiva, ya que declaró al Estado incompetente en materia religiosa, dejando esa dimensión humana a la libertad de las conciencias. 

El Concilio Vaticano II, en el documento titulado Dignitatis humanae afirma claramente la necesidad de respetar la libertad para buscar el camino hacia Dios de las personas, lo cual obviamente elimina la posibilidad de una intervención del Estado, que no tiene nada que hacer en el interior de las conciencias.

Un aspecto poco acertado es la limitación a la objeción de conciencia, inciso K del artículo 6  Bolivia está suscrita a la Declaración Universal de los DDHH y al Pacto de San José de Costa Rica  y, por tanto, reconoce ese derecho. Pero es preocupante la pretensión, que se ha manifestado recientemente en el ámbito judicial, de castigar a un médico por negarse a practicar un aborto. Esto podría desencadenar una problemática que no afecta solamente a las personas religiosas, sino que hay también muchas que no lo son pero que no ven con buenos ojos que se las quiera obligar a un acto que va contra sus convicciones. La objeción de conciencia no debería ser nunca objeto de limitaciones. 

Un aspecto positivo es el reconocimiento (presente también en la Constitución) del derecho de los padres a educar a sus hijos de acuerdo con sus convicciones.

Se puede decir que esta ley es como un primer ejercicio en la construcción de un Estado laico, y tiene de positivo que garantiza la libertad de asociación religiosa, a la vez que la regula pero respetando su naturaleza religiosa, no confundiéndola (como podía ocurrir con la ley 351) con cualquier tipo de asociación.

 

Punto de vista 
María galindo,  activista

“Es un giro conservador  desde la religión”

 Veo esta ley como  un a cuerdo electoral entre el sector que  llamaríamos  evangélico y sectas cristianas y el Gobierno del MAS. También como la sentada de hegemonía de Ekklesia al interior del universo de las sectas cristianas. 

Creo que esta ley sí tiene un contenido que va a afectar a la sociedad boliviana en sentido de que estas sectas tienen el proyecto de penetrar y de pasar del ámbito religioso al ámbito político. De  penetrar al Estado boliviano y  una de esas fuerzas para hacerlo  es el MAS. 

    Presenta dos o tres artículos importantes que tienen que ver con el derecho de educar a sus hijos. Ahí está  expresado en otro sentido las ideas del movimiento “con mis hijos no te metas”, que  además no reconoce el derecho de los jóvenes de rebelarse frente a las creencias retrógradas de sus padres. Por otro lado,  está el supuesto respeto a los yatiris y amautas cuando en realidad  la guerra va a ser entre el  poder económico y el amautismo. Las sectas cristianas predican de forma directa y deliberada contra el amautismo declarándolo como idolatría que no le agrada  Dios y que van en contra de los preceptos cristianos. 

  Por otro lado,  esta ley  les reconoce su derecho de tener filiaciones internacionales, esto es grave porque el MAS ha abandonado la memoria política de las organizaciones sociales. ¿Cuándo nace Ekklesia? Durante la dictadura de Hugo Banzer. Estamos hablando de un proceso retrógrado incluso políticamente. Esto es grave porque si se le reconoce a las organizaciones religiosas sus anclajes internacionales quiere decir nada más y nada menos que el MAS  les esta permitiendo la injerencia colonialista en asuntos internos del Estado y de la sociedad boliviana.

 La sociedad boliviana estaba yendo hacia el reconocimiento de una visión plural de la familia, uno de los centros nucleares de la prédicas de Ekklesia es volver a la familia nuclear como el modelo ideal de familia que solo se sostiene bajo el sometimiento de las mujeres. 

Satanizan la despenalización del aborto, la homosexualidad, la transexualidad. En la ley se les permite actuar y desobedecer la Constitución  Política de acuerdo a sus convicciones, ellos van a poder hacer un ejercicio de discriminación amparados en sus convicciones religiosas. 

Es una ley que parece inofensiva pero... les da  una serie de privilegios sobre el conjunto de la población para prédicas que finalmente penetran en el sistema educativo y en el sistema de protección del Estado.  Esta ley representa un giro que ya lo estamos viendo en todo el Cono Sur, que es convertir la identidad religiosa en un factor de poder político... Es una ley preocupante para las poblaciones que trabajamos en función de procesos de transformación de la familia, de la relación con el cuerpo...  es un giro conservador fascista desde la religión.

 

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete. 

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día. 

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

Valorar noticia