Economía

Los resultados del modelo económico social comunitario productivo no son usuales

Desde el Ministerio de Economía responden el artículo de Fernanda Wanderley y José Peres-Cajías publicado hace dos semanas en este suplemento.
domingo, 21 de abril de 2019 · 00:00

Claudia Ramos Analísta de la Unidad de Análisis y Estudios Fiscales del Ministerio de Economía

Hace dos semanas,  Página Siete publicó la nota ¿Podemos hablar de un milagro económico en Bolivia? de Fernanda Wanderley y José Peres-Cajías. En esta nota se señala que el desempeño económico del país en los últimos años no habría sido inusual, cuestionándose asimismo el modelo económico aplicado desde 2006. Al respecto, los argumentos empleados por los autores para emitir estas conclusiones carecen de fundamento.

Los resultados del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (MESCP) aplicado en el país no son usuales o esperados como indican los autores. Este modelo resultó en un notable avance de indicadores macroeconómicos como el crecimiento sostenido de la economía boliviana, a pesar de un contexto externo de crisis, y el hecho de que este crecimiento sea por varios años consecutivos el mayor de la región sudamericana.

 Asimismo, se registró un significativo avance en indicadores sociales, reflejados en las mejores condiciones de vida de la población boliviana, incluso destacados a nivel internacional.

El comportamiento de la economía boliviana no es un “milagro”, sino el resultado de las políticas aplicadas en el marco del MESCP, como la nacionalización de los recursos naturales, las medidas orientadas a dinamizar la demanda interna, los elevados niveles de inversión pública, y una política intensiva de redistribución de los ingresos.

 Previamente, el país no disponía de este marco de políticas; así, Bolivia se encontraba sumergida en una crítica situación económica, con bajo crecimiento de la producción, elevados déficits fiscales no sustentados en la inversión pública, por lo mismo, bajos niveles de esta inversión en beneficio del sector productivo y la población; pero principalmente, elevados niveles de pobreza, desigualdad, y la categorización de Bolivia como país pobre y rezagado a nivel internacional. Esta visión del país cambió sustancialmente.

Generalmente, los analistas comparan el actual período con los años setenta, cuando el país mostraba elevadas tasas de crecimiento, pero las condiciones y el contexto en el que se desenvolvió la economía boliviana, y el marco de políticas aplicadas en ambos períodos son diferentes. El progreso de un país es un proceso gradual, y los cambios que el país registró en los últimos 13 años, en términos no sólo cuantitativos sino cualitativos, son significativos respecto a la situación en la que se encontraba Bolivia en su pasado.  

Asimismo, como bien reconocen los autores, la efectividad de un modelo debe evaluarse en su impacto en la mejora de las condiciones de vida de su población, y es en este ámbito en que el modelo económico boliviano vigente mostró sus mejores resultados, que los autores de la nota desconocen y desestiman, al señalar que si bien la pobreza y desigualdad se redujo en el país, también lo hizo en Perú, por lo que el logro no es excepcional.

El MESCP resultó en un notable avance en los indicadores sociales y por tanto de la mejora de la calidad de vida de los bolivianos. La pobreza y la desigualdad disminuyeron fuertemente en este período, los ingresos de la población mejoraron, los servicios básicos llegaron a más bolivianos, y se incrementó el porcentaje de la población que pasó a ser clase media.

En el caso de la pobreza extrema, ésta se redujo de 38,2% en 2005 a 15,2% en 2018, una disminución de 23 puntos porcentuales (pp). Es cierto que, no sólo en Perú sino también en los demás países de la región, se evidenció el recorte de la pobreza en estos años, no obstante, el avance de Bolivia fue el mayor a nivel regional. Si se compara la disminución de la pobreza entre 2005 y 2017, la de Perú se ubicó en 12pp, en tanto que en Bolivia fue de 21,1pp, por lo que la mejora del indicador boliviano es muy superior.

Lo mismo sucedió en relación a la desigualdad. El índice de Gini, indicador que mide la desigualdad de ingresos, disminuyó de 0,60 a 0,46 entre 2005 y 2017 en el país, mostrando la mayor reducción en la región sudamericana. Además, Bolivia se destacó a nivel mundial en el crecimiento de los ingresos del 40% de la población más pobre.

Por lo tanto, menospreciar la mejora de Bolivia en el ámbito social muestra un sesgo por parte de los autores y su negación a aceptar que la población boliviana, y en especial los sectores más vulnerables, antes olvidados por las políticas públicas, viven mejor que en el pasado y que estos avances fueron más importante en el país que en otras economías regionales.

Igualmente, el documento critica el modelo económico, específicamente en relación a que la transferencia de recursos de los sectores generadores de excedentes hacia el resto de la economía habría sido insuficiente. 

La inversión pública se elevó fuertemente en el país, desde $us 629 millones en 2005 a $us 4.458 millones en 2018, un incremento de 609%. Estos recursos no se destinaron mayoritariamente a los sectores extractivos como equivocadamente señalan los autores. Sólo el 12,9% de la inversión en este período se dirigió a hidrocarburos y minería, el restante fue fundamentalmente a infraestructura, energía y proyectos sociales. 

La inversión en infraestructura carretera es positiva e importante para el desarrollo económico del país, también lo son los recursos destinados a proyectos de generación de energías alternativas, como la hidroeléctrica, solar, eólica, etc., en los cuales Bolivia tiene elevado potencial y que serán otra fuente de excedentes para el país. 

Destaca igualmente la inversión social que beneficia los bolivianos que ahora pueden acceder a servicios básicos, salud, educación, vivienda, entre otros, y que les permite mejorar sus condiciones de vida.

Por otra parte, la inversión realizada en los sectores extractivos no es negativa en sí y tiene justificación. El país debe invertir en estos sectores para generar los excedentes que luego se transfieren; además, la inversión en estos rubros tiene que ver mayoritariamente con la industrialización de estos recursos.

Por lo tanto, el Modelo Económico Social Comunitario Productivo boliviano ha mostrado sus resultados en términos macroeconómicos, pero fundamentalmente en la esfera social; asimismo, es evidente el positivo rol del modelo en el logro del país de superar contextos de crisis internacional, manteniendo un crecimiento sostenido y las políticas en beneficio de la población. Por lo cual, las declaraciones de los autores no tienen fundamento, y dada la última parte de la nota en que hacen alusión a temas políticos, responden a este carácter.


 

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