Trabajo

La informalidad laboral crece con rostro joven y de mujer

El trabajo informal se expande en Bolivia. La falta de oportunidades y las normas laborales hacen que la informalidad laboral sea una opción de vida.
domingo, 28 de abril de 2019 · 00:00

Carla A. Hannover V.  Periodista

El trabajo informal en Bolivia va en ascenso. Esta es una tendencia que -según expertos en el área- se da  tanto en el país como en  la región. Las normas laborales que promueven la inamovilidad y los bajos sueldos  que se ofrecen en  los trabajos formales son algunas de las causas que hacen que  la informalidad sea una “opción de vida” para las nuevas generaciones de profesionales  y la alternativa  por excelencia  para las mujeres.    

 Hasta 2014  según datos del Instituto Nacional de Estadística, el 60% de la población ocupada en las ciudades capitales, se encontraba trabajando en el sector informal. “En el último trimestre del 2017, según la Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INE, el 67% de los ocupados estaban en este sector de un total de 3.730.000 personas ocupadas”, explica el investigador del CEDLA, Bruno Rojas.

 Para  el experto estas cifras no son novedad, ya que el trabajo informal concentra gran parte de la población ocupada en el mundo urbano. “Dos  de cada tres ocupados se encuentran trabajando en el sector informal, la mayor parte mujeres, por lo que el empleo informal tiene rostro femenino”, señala. 

Similar mirada tiene el exministro de trabajo, Rodolfo Eróstegui, quien complementa que una de las causas para el crecimiento del empleo informal tiene que ver con que en la actualidad el empleo formal ofrece sueldos muy bajos, por lo que “los jóvenes que están entrando al mercado laboral optan por engrosar el mercado informal en busca de mejores ingresos”. De ahí que la informalidad laboral tiene rostro joven y de mujer.

Una opción de vida

Durante la década del 70 se consideraba que el sector formal no absorbía toda la fuerza de trabajo disponible en el mercado de trabajo. Había un excedente estructural de mano de obra. “Todo ese excedente  engrosaba un sector que en esa época se conocía como economía negra”, explica Eróstegui. 

Sin embargo, en este momento ya no solo se puede hablar  un excedente de personas o un  excedente estructural, sino de personas que ven el empleo informal como  “una opción de vida”. “Cuando una persona decide ingresar al mercado laboral a ganarse el pan, hay quienes  buscan trabajo en el sector formal, pero también hay otras personas que deciden recurrir directamente al sector informal. Ya no es parte de que hay un excedente sino que la gente está optando por esta forma de trabajo”, indica.  

¿Por qué se opta por esta forma de trabajo? Para Eróstegui son diversas las causas. “Muchos jóvenes que están entrando recién al mercado de trabajo se enteran que en el sector formal  ofrecen principalmente el salario mínimo, que es  muy bajo, pues con eso no puedes hacer nada. Además es muy difícil conseguir trabajo debido a la inamovilidad laboral. Entonces muchos prefieren  poner un negocio en el que ganan  más del salario mínimo. Se ha  comenzado  a hacer una ideologización de que en el sector informal se gana más que en el sector formal, que en muchos casos es cierto”, explica.   También  dice,  el trabajo informal  permite disponer de mayor tiempo libre. “Eso es algo que los jóvenes profesionales aprecian”.

  Por otro lado, las nuevas normas laborales han hecho que el mercado formal del trabajo se reduzca. “En la actualidad hay muchas trabas para despedir a un trabajador. Esas normas laborales se constituyen un obstáculo para el empleo, en consecuencia los jóvenes tampoco pueden ingresar a un empleo formal porque no hay espacios libres”, apunta.  

“Lógicamente las normas laborales, el exceso de protección al trabajador en funciones hace que  la ley  no proteja a aquellas personas que están buscando trabajo”.


  
Migrantes  engrosan el sector informal

Otro factor que impulsa el crecimiento del mercado informal  es la migración, detalla Eróstegui. Esto se da principalmente dentro de las familias. “Algún pariente o algún amigo pide apoyo para conseguir trabajo a alguien que vive en el campo. De ahí es que del campo pasan a la ciudad a trabajar directamente en  el sector informal. Es una consecuencia de la migración, pues es como si los migrantes tuvieran que pagar un derecho de piso”.

Sinónimo de retraso

Rojas explica que  el sector informal es parte estructural del desarrollo económico del país en el mundo urbano. “Es la expresión del atraso económico en el que se encuentra Bolivia, de las limitaciones de la economía nacional para generar suficientes fuentes de trabajo, es la expresión del nivel de pobreza moderada y extrema que empuja a las personas a buscar fuentes laborales y de ingresos para subsistir”, señala. 

El sector informal en el país no es “ilegal” o subterráneo, está articulado al desarrollo capitalista a través del mercado y de la externalización de la producción y de los servicios que dan lugar a formas de subcontratación laboral. “Se trata  de  un empleo autogenerado y emprendido por una persona o familia ante la carencia o insuficientes oportunidades de trabajo en condición de asalariados. Es un empleo que se reproduce en formas de organización del trabajo basadas en el trabajo familiar y en la explotación en pequeña escala de fuerza de trabajo no familiar, vale decir, se reproduce en las llamadas micro y pequeñas empresas”. 

En gran medida, este tipo de trabajo está estrechamente vinculado a estrategias de subsistencia de las personas y familias y a la búsqueda de fuentes de ingreso para cubrir necesidades básicas. Todas estas formas y actividades de tipo familiar y semiempresarial forman parte de lo que se denomina sector informal urbano, explica el experto.

 Sector con trabajos precarios

El trabajador informal es en gran medida  un trabajador desprotegido, sin derechos sociales y que cuenta con empleos precarios, detalla Rojas. “En 2014, en las ciudades capitales, 98 de cada 100 ocupados en este sector tenían empleos precarios y el 71% (de esos 98) contaban con empleos precarios extremos (inestables, temporales y eventuales, con ingresos por debajo de una canasta alimentaria familiar de 2.263 bolivianos y sin seguridad social). En el sector semiempresarial, 97 de cada 100 ocupados tenían empleos precarios”, asegura.

¿Cuál es el perfil del trabajador informal? 

Tiene que ver con  un trabajador propietario de pequeños y hasta minúsculos medios de producción. “Se desenvuelve en un establecimiento de tipo familiar o semiempresarial (pequeña empresa) en busca de generar ingresos para subsistir o generar ganancias en pequeña escala”, explica. En sí, se trata de  un trabajador por cuenta propia, independiente, pequeño empresario o dependiente de una pequeña unidad económica.

Hay informalidad en casi todos los sectores

 En el mundo informal el comercio y la venta de comida junto a otro tipo de  servicios concentran gran parte del empleo informal, explica Rojas. Le siguen en importancia, el transporte y la manufactura.

Eróstegui señala, por su parte, que el trabajo informal está en  casi todos los sectores como el de los  alimentos, los  muebles o  el comercio que es donde más se refugian la gente informal. También  en la construcción, “sobre todo cuando nos referimos a las construcciones de tipo  familiar. El rubro que más concentra es el comercio al detalle”, concluye.

 Bolivia tiene la economía informal más grande del mundo

El Fondo Monetario Internacional (FMI), a través de su estudio Economías sombrías en todo el mundo: ¿qué aprendimos en los últimos 20 años?, concluyó  que Bolivia tiene la economía informal más grande de todo el planeta. La investigación  tomó en cuenta  158 países.

El documento fue  elaborado por los economistas del FMI Leandro Medina y Friedrich Schneider, quienes publicaron los resultados en enero de 2018.  El trabajo recopila información sobre el fenómeno del subempleo desde 1991 hasta 2015 y muestra que el país ocupa el primer lugar en la informalidad económica del mundo, seguido por la africana República de Zimbabue.

“Los más grandes (en informalidad económica) son Bolivia, con el 62,3% del PBI, y Zimbabue, con 60,6% (...)”, se lee.

El documento señala que  las actividades laborales de “las economías en la sombra” se ocultan de las autoridades por varias razones, que incluyen la regulación, los factores monetarios e institucionales. “La economía sumergida o informal incluye todas las actividades económicas que están ocultas a las autoridades oficiales por razones monetarias, regulatorias e institucionales”, precisa la investigación.

En lo que respecta a las razones monetarias, sostiene que la informalidad económica busca evitar el pago de impuestos y todas las contribuciones a la seguridad social, entre otras. Las razones regulatorias suponen evitar la burocracia gubernamental o la carga de la regulación de las autoridades.

Asimismo, en cuanto a las razones institucionales,  se  cita que la informalidad de la economía es resultado del “débil Estado de Derecho” de un país. En el resumen   del documento del FMI se explica que “la economía sumergida o informal refleja actividades económicas y productivas en su mayoría legales que, de registrarse, contribuirían al PIB, por lo que, la definición de economía sumergida en nuestro estudio trata de evitar actividades criminales...”.

 

 

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