Educación

Bolsonaro y su batalla contra “el marxismo cultural”

El mandatario se ha comprometido a combatir la “ideología” en las escuelas, principalmente la de “género”, y a expandir la educación militar en Brasil
domingo, 19 de mayo de 2019 · 00:00

Alba Santandreu  Sao Paulo / EFE

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ha emprendido una cruzada contra lo que considera “el marxismo cultural” en el área de la Educación, que pasa por duros recortes en los fondos destinados a las universidades y el cambio de un sistema educativo en el que ve un embrión de la ideología de izquierdas.

Desde que asumió el Gobierno el pasado 1 de enero, y siguiendo las directrices del filósofo y astrólogo de Olavo de Carvalho, el principal ideólogo de los movimientos derechistas brasileños, Bolsonaro ha propuesto vencer “el izquierdismo” en el campo de la educación.

Con base en esa teoría, el titular de la cartera -el segundo en cuatro meses de Gobierno-, el economista Abraham Weintraub, anunció recientemente un recorte del 30% del presupuesto destinado a tres universidades federales: la de Brasilia (UNB), la de Bahía (UFBa) y la Fluminense (UFF), palco de manifestaciones públicas contra las políticas de Bolsonaro.

“Universidades que, en vez de buscar mejorar el rendimiento académico, están haciendo jaleo, tendrán los fondos reducidos”, advirtió recientemente el ministro.

En medio de la polémica, Weintraub precisó posteriormente que los cortes serían extensivos a todos los institutos y universidades federales y esclareció que el “bloqueo” fue realizado como “medida preventiva”, aunque podrá ser revisado si se aprueban las reformas económicas propuestas por el Gobierno.

El rector de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ), Roberto Leher, aseguró a EFE que la comunidad estudiantil brasileña está perpleja y recordó que algunas universidades ya perdieron más de un 30% de sus recursos en los últimos años.

“Con el nuevo montante previsto, que debe ser bloqueado de aquí a 45 días o dos meses como máximo, estaremos sin condiciones de mantener los contratos de limpieza, energía, agua y de manutención del campus universitario”, aseveró.

La decisión del Gobierno sacó a las calles a algunas centenas de estudiantes en diversas ciudades del país contra las propuestas de Bolsonaro, quien resaltó   en una entrevista a la cadena Rede TV que el recorte tal vez sea un poco mayor en las universidades “que tan solo forman militantes” políticos.

Desde el inicio de su campaña a la Presidencia, el sector ha estado en el punto de mira de Bolsonaro, quien se ha comprometido a combatir la “ideología” en las escuelas, principalmente la de “género”, a expandir la educación militar en Brasil y a promover la educación en casa.

La receta del capitán de la reserva del Ejército, un declarado anticomunista, en materia de educación busca erradicar la “basura marxista” que, en su opinión, se enquistó en las instituciones educativas del país.

Para alcanzar su objetivo, Bolsonaro defiende la Escuela Sin Partido, un proyecto pendiente de votación en el Congreso y que prevé el combate al uso de las salas de clase como lugar para impartir doctrinas partidarias entre sus alumnos y promover discusiones sobre asuntos como género.

Según dijo a EFE el profesor de la Universidad Federal Fluminense (UFF) e integrante del Movimiento Educación Democrática, Fernando Pena, el Gobierno está realizando un “uso político del pánico moral” y defiende un proyecto que “destruye la escuela como espacio de debate”.

Para la diputada Tábata Amaral, quien a sus 25 años se ha alzado como una de las voces más notables en defensa de la Educación, Bolsonaro está llevando adelante una guerra ideológica contra la educación.

“Yo tengo dificultad de entender eso incluso como política de derechas. Para mí, eso es política de una guerra contra la educación, una guerra ideológica que es movida por teorías de la conspiración y por muy poco conocimiento de la realidad”, aseguró.

En medio de sus polémicas propuestas, Bolsonaro también ha anunciado que planea descentralizar la inversión en facultades de humanidades, como filosofía o sociología, en favor de otras carreras que generen empleo y renta, una decisión que ha generado fuertes críticas en la comunidad académica.

“El objetivo es centrarse en áreas que generen retorno inmediato al contribuyente, como veterinaria, ingeniería y medicina”, señaló Bolsonaro en Twitter.

 

 

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