Reino Unido de salida

Brexit: no es fácil dejar la UE

La decisión británica de abandonar la UE después de 43 años de haber pertenecido a la antecesora Comunidad Económica Europea tiene un tufo a error de cálculo del entonces primer ministro Cameron, y la catástrofe llegó de la mano de otro error, esta vez de la primera ministra Theresa May.
domingo, 26 de mayo de 2019 · 00:00

Carlos Decker-Molina Periodista boliviano radicado en Suecia

La posibilidad de que Grecia, con un PIB que apenas alcanza el 2% de la zona Euro, abandonase la UE provocó el pánico de los demás socios, la banca internacional y las diferentes bolsas mercantiles; el Brexit ha provocado al interior de la Unión, una bronca sorda, pero, muy bien disimulada con actitudes diplomáticas. 

En las negociaciones hay una actitud unida de los 28 restantes por encima incluso de algunas divergencias políticas. La bronca los une, Italia con un Gobierno que piensa como Trump, igual que Hungría o Polonia van camino a perder un aliado duro y egocéntrico, que se caracterizó, casi siempre, por ser la piedra en el zapato de Bruselas. 

No pertenecen a la zona Euro y tampoco al acuerdo de Schengen, además exigen (exigían) un trato especial como la salvaguarda de la City de Londres, su centro financiero, exento de las regulaciones europeas. 

El Reino Unido ha tenido una relación compleja con la UE; en 2016 el entonces primer ministro James Cameron negoció nuevas condiciones calificadas como “especiales” para permitir que el Reino Unido siga perteneciendo a la UE.

La decisión británica de abandonar la UE después de 43 años de haber pertenecido a la antecesora Comunidad Económica Europea (CEE) tiene un tufo a error de cálculo del entonces primer ministro Cameron, y la catástrofe llegó de la mano de otro error, esta vez de la primera ministra Theresa May, que llamó a elecciones para asegurar su mayoría y, en cambio, la perdió.

 La promesa electoral

Los conservadores británicos (tories) tienen en sus filas representantes de las dos burguesías, la nacional (brexitistas) y la internacional (UEistas), además, el partido de extrema derecha UKIP liderado por un extraño ultraconservador Nigel Farage, representante de los pescadores del sur de Inglaterra por el partido Libertad y Democracia en Europa en el Europarlamento y admirador de Putin, fue otro de los líderes del Brexit, para lo que usó de la mentira, la exageración y las medias verdades estadísticas. Muy bien apoyado por Internet Research Agency de San Petersburgo, la fábrica de fakenews de Rusia y otros centros cibernéticos menores.

Por su parte, el Partido Laborista está también dividido por el tema de la UE, aunque por otras razones, para los laboristas la UE importa desocupación mayor para los trabajadores ingleses, “el fontanero polaco” provocó la baja de salarios y la creación de un sector laboral gris con empresas sobre todo constructoras que compran servicios de otras empresas y éstas a su turno compran de terceros los mismos servicios con salarios bajísimos.

A estas razones se sumó el recelo creciente a la burocracia de Bruselas, la inmigración descontrolada (ilegal) o cuoteada (legal), la defensa de la soberanía de una ex potencia imperial, ese sempiterno orgullo insular, tan británico. 

Con esta presión, Cameron decidió convocar al plebiscito sobre la UE, pero, siempre que ganara las elecciones parlamentarias de 2015. Cameron estaba a favor de permanecer en la UE, pero no su ministra del Interior, Theresa May. Ganó las elecciones y no tuvo otra alternativa que convocar al plebiscito. El error de cálculo fue creer que los votos a favor de Cameron se iban a multiplicar como apoyo a la UE.

Hasta ese momento nadie hablaba de un Brexit flexible, medio o duro. Cameron perdió el plebiscito y dejó el gobierno a May con la que se acuñaron los términos mencionados.

A favor de que el Reino Unido siga siendo socio de la UE figuraban fundamentalmente personajes del exterior como el propio Barack Obama que, saliéndose de los protocolos, llamó a votar porque el Reino Unido se quede en la UE, la misma tesitura tenían Alemania y Francia. 

Los partidos políticos ingleses que se declararon a favor de permanecer en la UE son el Laborista (a pesar de sus diferencias), el partido Nacionalista Escocés (SNP), el galés PlaidDymru y el Partido Liberal. Los conservadores (tories) se declararon neutrales. 

Las diferentes generaciones también estaban divididas, los jóvenes nacidos desde los 90 para adelante están a favor: “con el Brexit hemos perdido el derecho de trabajar en los otros 27 países”, en tanto que la generación de la Segunda Guerra y los hijos de ella, creen que “cualquier pasado fue mejor”, son los que piensan que dejando la UE se volverá a las épocas imperiales, olvidan que ya no hay colonias.

Los argumentos iban desde las facilidades de vender bienes y servicios a los otros países miembros. Incluso se argumentaba sobre la necesidad de aceptar inmigrantes, “favorecen el crecimiento económico y ayudan a financiar los servicios públicos y empresariales”. 

Otro argumento hablaba del estatus internacional que tiene el Reino Unido, que podría perderlo fuera de la UE.

Los principales impulsores eran no solo los anti sistémicos como los seguidores de UKIP y Boris Johnson, exalcalde de Londres, la mitad de la bancada parlamentaria conservadora, gran parte del laborismo y, los campesinos y las clases bajas, incluye muchos inmigrantes que no quieren más competencia laboral y no gustan “depender” de las políticas de la UE.

El  Reino Unido  sigue estando donde no quiere estar, por eso ha confeccionado -a la rápida- listas electorales para euro-diputados, porque al no haber logrado un acuerdo, oficialmente   sigue siendo miembro de la UE y tiene derecho a elegir diputados al parlamento de la UE.

Las pasadas elecciones comunales, gran termómetro político, los conservadores de Theresa May y los laboristas de Corbyn fueron los perdedores, en tanto que los Verdes y los Liberales Democráticos fueron los ganadores, ambos partidos son europeístas. 

John Curtice, politólogo de la BBC, dijo que es la respuesta de los ingleses al enfrentamiento absurdo entre tories y laboristas de cara al Brexit. Uno de los fundadores de UKIP, Nigel Farage, ha construido una nueva entidad política llamada Partido del Brexit que, en la medición de mayo frente a las euro-elecciones, ha logrado un 30% de aprobación, esta agrupación no participó en las elecciones locales, tampoco el partido a favor de la UE llamado Change UK, formado por militantes de los tories y los laboristas favorables a Bruselas. La elección del 23 mayo dará una idea de la pulseada entre brexistas y europeístas que puede cambiar la tesitura de las negociaciones. Pareciera que nada está dicho en el Reino Unido.

 

 

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