Noticias, redes y medios

Alertan una campaña electoral plagada de fake news, medias verdades y desinformación

Tres expertos analizan el tema. Hay en el país dos organizaciones que están trabajando en la verificación de la información, para contrarrestar las noticias sobre hechos falsos que afectan el ánimo y la decisión de un votante. “Se ha comprobado que (las fake news) son perversamente efectivas”.
domingo, 16 de junio de 2019 · 00:00

Fernando Chávez V.  Periodista

“La primera víctima cuando llega la guerra es la verdad”, dijo el senador estadounidense Hiram Johnson en 1917, en medio de la Primera Guerra Mundial. Hoy se puede afirmar que “en tiempos electorales, como en la guerra, la primera víctima siempre es la verdad”.

Umberto Eco afirmaba que “en internet todos somos iguales y todos tenemos la misma posibilidad de ser emisores de mensajes o compartir mensajes”. Eso pone a todos al mismo nivel de  responsabilidad cuando se  comparte la información.  ¿Es eso verdad? ¿Es eso mentira?

La campaña electoral de este año viene cargada de falsas noticias, medias verdades y desinformación. Así lo ven tres expertos que están trabajando con plataformas que verifican la información, sobre todo la que se gesta en las redes sociales y en sitios web.

En  Brasil y EEUU se demostró que las fake news pueden tener una incidencia significativa en la decisión de los votantes, porque son productos que están diseñados exclusivamente para mentir, para generar hechos falsos que afecten el ánimo y la decisión de un votante. “Se ha comprobado que son perversamente efectivas”, sentencia César del Castillo, que trabaja con la plataforma recientemente creada Bolivia verifica.

Renán Estenssoro, que dirige esa organización, en alianza con la Fundación para el Periodismo y otras 30 entidades entre medios y ONG, opina que “ya estamos viviendo una guerra de noticias falsas; hay sitios de noticias falsas y  la campaña electoral va a estar inundada de este tipo de información; creo que más que nunca necesitamos de organizaciones como Bolivia Verifica para dar certeza de lo que se lee y para luchar contra este mal que cada vez crece y nadie lo puede detener”.

Donald Trump, en la campaña de 2016, popularizó la expresión “fake news” cuando acusaba a varios medios, sobre todo  a CNN, de mentir acerca de él, su estrategia y su entorno.

El argentino Maximiliano Macedo, analista en informática aplicada, se pregunta,  ¿qué motiva a la gente a crear noticias falsas? Hay varias respuestas: una puede ser la diversión, o el entretenimiento; otra puede ser la rabia, o las ganas de hacer daño; también por dinero (alguien te paga para que hables mal o bien de una persona); o alguien que diseña una estafa con una información falsa para perjudicar a los usuarios que comparten una noticia. 

La más peligrosa -dice- es la que pretende hacer cambiar una opinión. Esa es la posverdad, cuando las emociones, circunstancias, o las creencias personales importan más que el hecho objetivo.  Importa más lo que se siente al leer una noticia que si es real o no.

Según el Instituto de Tecnología de Masachussets (MIT), en un informe de marzo de 2018,  una fake news tiene un 70% más de probabilidades de ser difundida y de tener más impacto que una real. Esto es porque las noticias falsas tienen dos “condimentos”: uno es la novedad y el otro es la sorpresa.

 

¿Cómo influye una fake news en una campaña? 

El ejemplo más cercano es la campaña de Jair Bolsonaro en Brasil, que estuvo plagada de noticias falsas y que de una u otra forma influyeron en la decisión del electorado.  Se encontró, sobre todo en los grupos a favor de Bolsonaro vía WhatsApp, difusión de mentiras camufladas como noticias, videos que intentaban desmentir publicaciones negativas de la prensa, mensajes de desconfianza hacia las encuestas y hacia el sistema electoral, y hasta falsos apoyos de famosos. 

La propia campaña de Bolsonaro difundió informaciones falsas. El hijo del candidato usó su cuenta de Twitter para publicar una información falsa que aseguraba que los códigos de las urnas electrónicas brasileñas habían sido enviados a Venezuela.

En Europa también sucedió, como en el caso del  Brexit, donde se concluyó que las noticias falsas  influyeron en los resultados de la consulta en el Brexit.  Por ello, en Europa y en América ha surgido la corriente de la verificación. La sociedad debe tener instrumentos y posibilidades de verificar para diferenciar las noticias falsas de las que no lo son.

El Poynter Institute es una organización mundial de verificación que recoge las experiencias de varios países y ordena parámetros para que puedan ser utilizados por periodistas y medios de comunicación que estén interesados en montar sistemas de verificación.

De acuerdo con el Poynter, el fact-checking (verificación de hechos) como lo conocemos hoy surgió en 2003 con el lanzamiento del sitio Factcheck.org en Estados Unidos.  La práctica ha crecido y hoy los verificadores del mundo tienen una red de colaboración internacional (la International Fact-Checking Network - IFCN), con un código de principios, una cumbre global anual e inclusive un día internacional del fact-checking, que se celebra el 2 de abril.

“Hay varios bandos que están participando en el proceso electoral, personas interesadas en crear fake news; de hecho hemos detectado varias noticias falsas muy bien trabajadas en la parte gráfica, incluso en la falsa contextualización del hecho para engañar a la gente. Ojalá que las fake no tengan gran influencia, pero van a ser parte del menú electoral”, anticipa Del Castillo.

Y agrega: “Hay ‘guerreros digitales’ azules, rojos, anaranjados y amarillos que están trabajando en sitios web, en portales de Facebook, en todas las redes,  que elaboran estos productos y los lanzan al aire”.

En Cochabamba se ha articulado el sitio chequeabolivia.bo, dirigido por el reconocido periodista Juan Cristóbal Soruco, quien señala que ya existe en el país una guerra sucia electoral en las redes. 

“Chequea Bolivia ha detectado 15 fake news en la última semana y ha verificado, entre ellas, dos requerimientos de ATB Cochabamba y dos de Página Siete, en este caso referido al uso ilegal del logotipo del sitio web para difundir falsas noticias”, explica.

“Es la primera vez que tres factores confluyen para atacar este fenómeno: el nivel académico, el nivel periodístico y el nivel informático para analizar cada caso y rectificarlo. Desde hace 10 días el sitio chequea Bolivia trabaja con un equipo multidisciplinario para analizar cada caso”, explicó Soruco a Página Siete.

Desde La Paz, Bolivia Verifica trabaja en dos líneas: una es la localización e identificación de noticias falsas, entre cuyas  características destacan que son, normalmente, un producto elaborado y difundido a través de sitios web o de redes sociales que se viralizan. 

“El concepto de viralización es fundamental. Nosotros la vemos como un producto que está en la nube, en las redes sociales, que difícilmente va a saltar a los medios, pero puede ocurrir”, explica Del Castillo. Y sucedió. Hace solo unos días una noticia falsa sobre una supuesta estrella de la banda orureña Poopó en el paseo de la fama de Hollywood generó revuelo.

“Generalmente las noticias falsas tienen una intencionalidad maliciosa; la noticia de la estrella en Hollywood de la banda Poopó es un buen ejemplo de una noticia falsa que se viraliza sin ninguna intencionalidad. Esa noticia -podría decirse- fue producto de una irresponsabilidad de los integrantes de la banda intergaláctica que postearon una fotografía”, explica Estenssoro, y refuerza lo dicho por  Del Castillo en lo que se refiere a la viralización. 

“Hay instituciones que detectan noticias falsas por su grado de viralización, Bolivia verifica no; lo que hace es verificarlas de acuerdo a su importancia, no nos interesa mucho el grado de viralización que tiene la noticia, sino más bien el impacto político que puede tener”, afirma.

La segunda línea es la verificación del discurso; es decir, una declaración oficial, de cualquier candidato, vocero, autoridad, que dice, por ejemplo, “en los últimos cinco años Bolivia ha batido récord de depósitos en el sistema financiero, lo cual es todo un éxito”. “Entonces, lo que tenemos que hacer es ir con la ASFI para verificar sus reportes, a Asoban, y otras estadísticas para después confirmar si ese discurso es o no verdadero”, explica Del Castillo.

Uno de los líderes de las innovaciones en verificación es Chequeado, un sitio argentino dedicado exclusivamente al fact-checking, el primero en su tipo en América Latina. Con esta plataforma, liderada por Laura Zommer, que ha desarrollado una metodología de trabajo para la verificación de la información, trabaja Bolivia verifica.

Chequeado y la agencia de noticias AFP se han asociado con más de 100 medios y organizaciones para el lanzamiento de Reverso, la mayor alianza creada hasta la fecha a nivel mundial para combatir la desinformación en el marco de la campaña presidencial en Argentina.

 

La responsabilidad del periodista

Para César del Castillo, las fake news son un reto para la habilidad y  pericia del periodista, porque tiene que asumir conscientemente de que la fuente le puede mentir o engañar. 

“No es suficiente decir ‘la fuente me ha mentido’, lo que los periodistas tenemos que hacer es evitar que las fuentes nos engañen, y para ello lo que tenemos que recuperar es la duda como hábito de vida y forma de trabajo. Para mantener fino el olfato periodístico se tiene que dudar como forma de trabajo”, dice.

Similar criterio tiene Estenssoro, para quien “los periodistas y los medios creemos que porque estamos entrenados para buscar la verdad y a constatar nuestras fuentes, no vamos a caer en un error como el que cayó la agencia de noticias ABI; pero esa una clara muestra de que sí sucede. Es por ello que insistimos en que los periodistas tienen que capacitarse también en la verificación de la información.  Bolivia verifica trabaja primero con la verificación de la información  y también en la capacitación, para que sean los mismos medios los que puedan verificarla”. 

Sin embargo, el principal tropiezo de la verificación es que  hasta que una plataforma u organización aclare el discurso y la noticia, ésta ya ha llegado a cientos de miles de personas. Al respecto, Del Castillo sostiene que “la aclaración nunca tiene el mismo efecto que la declaración, pero es siempre mejor tener eso a no hacer nada”.

 ¿Qué debe  o puede hacer  el lector?

Estenssoro sostiene que lo primero que un lector debe hacer al encontrarse frente a una noticia, falsa o no, es prestar atención en las fuentes y deducir si son o no confiables.  Los usuarios pueden pedir a esta plataforma que verifique una noticia, entrando en su sitio web y pegando allí el link de la nota.

También se puede “googlear” la nota para revisar si uno o más medios están publicando algo sobre ese tema. Si hay varios sitios que están hablando de ello, puede ser que sea cierta, pero si solo un lugar la menciona, lo más probable es que se trate de una noticia falsa.

El lector debe también prestar atención a estos detalles de una noticia: ¿tiene autor? ¿Es anónima? ¿Existe? ¿Qué medio la publica? Lo segundo es fijarse en el mensaje: ¿es algo urgente? ¿Tiene alguna fecha? O dice simplemente “desde mañana WhatsApp cobrará...”. ¿Incita a la acción? ¿A que se comparta? Todos estos factores pueden  hacer menos “riesgosa” la información que se consume y comparte.

 

 

13
2