Voto 2019

Algunos opositores ponen toda su incapacidad al servicio del Gobierno

La manifiesta capacidad divisoria de la oposición ayudará a que el MAS gane los dos tercios en la Asamblea y siga controlando todos los poderes.
domingo, 14 de julio de 2019 · 00:00

Walter Guevara Anaya El autor practica análisis de ideas.

Es bien sabido que una campaña electoral exitosa debe contar con al menos cuatro factores: 1) un liderazgo ampliamente reconocido, 2) una organización nacional bien estructurada, 3) recursos económicos correctamente administrados, 4) un programa de gobierno capaz de atraer a la mayoría del electorado. Existen además dos importantísimos factores de éxito electoral que son menos reconocidos: 5) capacidad de hacer política en serio y 6) capacidad de hacer trampas políticas. Estos seis factores se aplican tanto a los que aspiran a obtener la Presidencia y Vicepresidencia como a los que apuntan a controlar la Asamblea mediante una mayoría de dos tercios del total de sus miembros. 

En un país donde la práctica y el seguimiento a la política son actividades que apasionan más que la comida, la bebida, el fútbol o incluso el sexo o el amor, se da por descontado que todos los actores políticos tienen un mínimo de capacidad para ejercer esta actividad en serio o de una manera tramposa. Lamentablemente no siempre es así. El Gobierno se aplazó rotundamente al perder el referéndum del 21 de febrero de 2016. Los aplazados se desquitaron con la velocidad del rayo al darse cuenta que la seriedad de un referéndum perdido no vale nada en comparación con unas trampas bien montadas.

La pregunta de ese referéndum fue: “¿Usted está de acuerdo con la reforma del artículo 168 de la Constitución Política del Estado para que la presidenta o presidente y la vicepresidenta o vicepresidente del Estado puedan ser reelectas o reelectos por dos veces de manera continua?” El gobierno apuntaba a que el SÍ ganaría ampliamente. 

Se dio cuenta de su error cuando el NO resultó ganando por una diferencia de 136.382 votos. Desde ese mismo instante el Gobierno desencadenó una gran capacidad tramposa y la ejerció sin clemencia ni piedad, primero para anular el resultado del referéndum y segundo para no exponerse nunca más a perder ninguna votación popular.

Esta es una vieja historia que vale la pena repetirse para que no la olvidemos como lo quisiera el Gobierno. Lo primero que hizo el MAS fue descalificar y enterrar el resultado del Referéndum del 21 de febrero de 2016 con el argumento de que fue producto de falsas noticias “sembradas por el imperio” acerca de una “supuesta” relación del presidente Evo Morales con una joven llamada Gabriela Zapata. 

Es un hecho que esta joven ayudó a la empresa china donde ocupaba un alto cargo sin tener ninguna calificación profesional a obtener contratos no licitados del Gobierno por alrededor de 600 millones de dólares. 

Nunca se explicó satisfactoriamente por qué el presidente Evo Morales firmó un certificado de nacimiento de un supuesto hijo suyo con Gabriela Zapata nominado con admirable fervor revolucionario como “Ernesto Fidel Morales Zapata”. Tampoco se explicó por qué la señorita Zapata atendía sus asuntos privados desde el despacho de la primera dama. El Gobierno se aseguró de que no apareciera este hijo y de que Gabriela no abriera más la boca metiéndola a la cárcel en condiciones más cómodas y tal vez mejor remuneradas que el resto de las reclusas. 

Queda claro que este descarado despliegue de capacidad política no tiene nada que ver con la ética o la moral y mucho con el cinismo y la desvergüenza. Tan sincero como siempre, el vicepresidente Álvaro García Linera declaró que la diferencia de votos del referéndum era tan pequeña que se trataba de un “empate técnico”. 

Vinieron los abogados del régimen, “que para eso estudiaron”, y forzaron ante el sumiso Tribunal Constitucional el postizo legalismo de que existe un “derecho humano” a la reelección indefinida. Esto a pesar de que se sabe desde hace muchos años que los gobiernos y los pañales deben ser cambiados periódicamente por la misma razón.

Una vez que el Gobierno se dio cuenta que ya no contaba con una mayoría del voto popular, decidió adoptar una estrategia de múltiples frentes para sustituir esa creciente falta de apoyo con una serie de patrañas muy efectivas, como:

 Promulgar una Ley de Organizaciones Políticas amañada y adelantada para obligar a los partidos opositores a inscribir sus candidatos de una manera prematura y dispersa, antes de que éstos  y los partidos pudieran negociar acuerdos políticos que toman mucho tiempo y cuidado.

Desactivar a las incipientes plataformas ciudadanas para que diluyan su activismo en las campañas electorales y desistan de su campaña Bolivia dijo No.

 Manipular descaradamente el organismo electoral para garantizar un árbitro totalmente parcializado a favor de los candidatos oficiales.

Cooptar al secretario General de la OEA Luis Almagro para que en una visita oficial se pronuncie a favor de los candidatos oficiales.

 Declarar que la humillante derrota de La Haya fue un gran triunfo porque esa Corte reconoció que Bolivia nació con una costa marítima.

Anunciar que somos el corazón energético de América del Sur gracias a grandes excedentes de gas y de electricidad conseguidos por los gobiernos del MAS.

 Declarar que la lucha contra la corrupción y el narcotráfico son políticas exitosas del gobierno a pesar de múltiples indicios de protección a esta actividad.

Señalar que la reforma de la justicia es una prioridad del Gobierno aunque se manipule a jueces y fiscales para perseguir opositores.

 Autocongratularse de que hay plena democracia y libertad, cuando se compran o intimidan medios de comunicación y se controla todos los poderes del Estado.

Eso a nivel estratégico. A nivel táctico, el candidato Álvaro García Linera acusó al candidato Carlos Mesa de financiar su campaña con fondos del narcotráfico y/o “del imperio”. Esto último a pesar de que un exministro del expresidente Lula de Brasil acababa de declarar que diez millones de dólares provenientes de las coimas de las constructoras brasileñas se destinaron al financiamiento de las campañas políticas del Movimiento al Socialismo en Bolivia. 

Según la moral y la ética “revolucionarias” aceptar este dinero sucio debe considerarse no como un delito electoral, sino como un ejemplo de solidaridad socialista. El vice no tuvo ningún temor de ser llevado a los tribunales por difamación ya que los tribunales están en su bolsillo.

La fecha límite para la inscripción de candidaturas a senadores y diputados (tanto uninominales como plurinominales) vence el próximo viernes 19 de julio. Al estudiar esas listas comprobaremos si el Gobierno está listo para meter nuevamente el golazo de los 2/3 en la Asamblea Plurinacional y si además lo está haciendo con la asistencia de un espectacular autogol de los opositores. La siguiente medida de la capacidad política y de la seriedad de los opositores nos la dará el resultado de las elecciones del 20 de octubre. 

En esa fecha podremos comprobar si una proliferación de candidatos presidenciales sin ninguna esperanza de hacer otra cosa que aspirar a meter algunos senadores o diputados al Parlamento habrá caído en la trampa tendida por el MAS. Esa manifiesta capacidad divisoria de la oposición ayudará a que el MAS gane los dos tercios en la Asamblea, siga controlando todos los poderes del Estado y se haga dueño y señor de una sociedad sometida a sus designios.

 

 

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