Análisis internacional

Trump blinkeó primero, ¿volverá a hacerlo?

¿Por qué se da esta situación de una guerra inminente entre Irán y EEUU? Para responder, hay que remontarse al gobierno de Barack Obama.
domingo, 14 de julio de 2019 · 00:00

Carlos Guevara Rodríguez Experto en relaciones internacionales

Hace unas cuantas semanas atrás Irán derribó un dron de espionaje norteamericano con un misil antiaéreo en el estrecho de Ormuz a pocos kilómetros de tierra firme iraní. El Gobierno estadounidense decidió responder a la destrucción de su aeronave con ataques a estaciones de radar y de misiles. Sin embargo, Trump canceló la orden de ataque en el último instante cuando sus aviones ya estaban en camino a sus objetivos.

En la escalada de amenazas entre Irán y EEUU, y movidas cada vez más agresivas de uno y otro lado que amenazan en desembocar en guerra, Trump pestañeó primero. Que Trump haya justificado esa decisión alegando que iba a causar la muerte de 150 iraníes –según le dijo  Trump uno de sus generales 10 minutos antes de que se desate el ataque– y que esa respuesta de EEUU al derribo del dron hubiera sido desproporcionada toda vez que el dron es un avión sin tripulación suena a excusa, dado que los analistas entendidos en seguridad y defensa señalan que esa información hubiera sido provista a Trump al momento de informarle sobre las características y consecuencias de dicho ataque antes de que se dé la orden de llevarlo a cabo.

Ya antes del incidente con el dron EEUU acusó a Irán de atacar a seis buques tanqueros entre mayo y junio en la región del estrecho de Ormuz –por el cual pasa alrededor de un 30% de las importaciones de petróleo del mundo– lo cual Irán negó rotundamente. Los comentaristas entendidos, sin embargo, piensan que Irán fue en efecto el que perpetró esos ataques considerando que tiene los medios y el motivo para hacerlo. 

La diferencia con el derribo del dron es que Irán declaró con orgullo que sus fuerzas armadas habían sido las responsables de derribarlo, haciendo de ese incidente un potencial casus belli. Irán alega que el dron se internó en espacio aéreo soberano, por lo cual estaba justificado en derribarlo, pero EEUU mantiene que fue derribado en espacio aéreo internacional. Dado que EEUU mantiene esa posición, el derribo del dron significaría una agresión no justificada de Irán, lo cual justificaría una respuesta bélica.

En esta guerra de nervios, semanas antes de los ataques a los buques en el estrecho de Ormuz, EEUU había ordenado que se dirija a la región un escuadrón naval compuesto por un portaaviones y buques de guerra de apoyo y un aumento de sus tropas. A su vez, esa acción fue tomada a raíz de inteligencia que, según EEUU, le hacía pensar que se iban a llevar a cabo ataques a instalaciones norteamericanas o a las de sus aliados por proxis iranís en el medio oriente.

¿Por qué se da esta situación de una guerra inminente entre Irán y EEUU? Para responder a esa pregunta hay que remontarse al gobierno de Barack Obama, antecesor inmediato de  Trump. 

El principal objetivo de EEUU respecto a Irán fue, y es, evitar que obtenga bombas atómicas. El gobierno de Obama encaminó una estrategia compuesta de dos carriles aplicados simultáneamente aparentemente opuestos entre sí: por una parte, aplicar severas sanciones económicas, juntamente con los países del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania y la Unión Europea, mientras que, al mismo tiempo, al principio de forma secreta, conducía un proceso de negociaciones dirigidas a llegar a un acuerdo que evite que Irán desarrolle armamento nuclear.

Esa estrategia culminó con un acuerdo que evitó que Irán pueda desarrollar su programa nuclear hasta el punto de fabricar una bomba atómica a cambio de que las sanciones sean eliminadas y que los activos financieros que Irán tenía congelados le sean devueltos.

En la campaña presidencial de 2016, Donald Trump se erigió como el candidato con la misión de destruir lo más posible el legado de Barack Obama. En ese afán de ir en contra de las políticas de su predecesor, el repudio al acuerdo nuclear con Irán (Jcpoa por sus siglas en inglés) tenía un sitial especial por ser tan implacable.

Así es que, a pesar de la oposición de sus principales consejeros de política exterior y militar de ese momento, Trump decidió repudiar unilateralmente el acuerdo nuclear con Irán y aplicar sanciones económicas cada vez más severas contra ese país.

Si bien la situación actual entre Irán y EEUU es el resultado inmediato del rompimiento por EEUU del acuerdo nuclear en contra del criterio de los demás signatarios, estos hechos de por sí no explican el porqué de la tremenda animadversión entre Irán y EEUU en los últimos cuarenta años.

Para explicarlo hay que remontarse a la revolución de los ayatolas en contra del sha de Irán en 1979. Dado que el sha era un aliado muy próximo a EEUU, y de que su gobierno era visto como un esfuerzo de occidentalizar Irán a toda costa, la revolución que lo derrocó era orgánicamente opuesta a EEUU. Tal era la hostilidad del nuevo régimen a Washington que a los pocos meses de haberse encumbrado dio la luz verde a la toma de la Embajada estadounidense por estudiantes universitarios. 

EEUU intentó rescatar a su personal a través de una incursión militar que fracasó de una manera espectacular.

Todo este episodio fue una humillación para EEUU y dio lugar a la historia de mutua hostilidad entre estos dos países que dura hasta ahora.

Todo lo cual nos trae a la última estratagema de Irán en su confrontación con EEUU. Al ver que sus exportaciones de petróleo son disminuidas a la mínima expresión por las sanciones norteamericanas, lo cual significa una merma de entre 40 y 50.000 millones de dólares al año, y ver que su economía se contrae ferozmente, su moneda se devalúa estrepitosamente y su inflación se dispara, Irán toma la decisión de volver, potencialmente, al camino que le permitiría, eventualmente, hacerse de armamento nuclear.

La primera medida que asume Irán es anunciar que acumulará uranio enriquecido en un 3,67% más allá de la cantidad permitida por el acuerdo nuclear. En sí esta medida todavía pone a su programa nuclear muy lejos de poder fabricar una bomba atómica dado que se necesita de uranio enriquecido a un nivel del 90% para poder hacerlo. 

Sin embargo, la segunda medida anunciada por Irán, el de empezar a enriquecer uranio a niveles más altos del 3,67%, sí pondría a su programa nuclear en al menos el principio de lograr obtener suficiente uranio enriquecido como para construir bombas nucleares.

Ante estas medidas de Irán el gobierno de Trump –que mantiene su oposición absoluta de evitar que Irán obtenga armas nucleares– se encuentra en una encrucijada: o decide acabar con la infraestructura nuclear de Irán por medios militares, o pestañea, decide retractarse de las sanciones económicas draconianas y opta por volver a cumplir con las condiciones del tratado nuclear negociado por el gobierno de Obama, único modo de evitar de un modo pacífico que a corto y mediano plazo Irán pueda desarrollar armas nucleares.

 

 

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