Reformas

Hacia un nuevo paradigma educativo

Modelos de educación innovadora deberían convertirse en los espacios de innovación educativa que sueñan muchos docentes.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:00

Édgar Cadima G. Profesional en educación

Utilizar el término paradigma puede ser de difícil comprensión por su complejidad abstracta. Para facilitar la comprensión utilizaré el término guion, entendido como “un texto que expone, con los detalles necesarios para su realización, el contenido de una película, de una historieta, o de un programa de radio o televisión”.

Existen periodos en que los guiones mantienen un esquema común y varían algunos factores o desenlaces. Un buen tiempo hemos vivido con guiones que contaban las historias de héroes humanos que desarrollaban sus actividades en el marco de sus capacidades y nivel tecnológico de dimensión humana (Tarzán, James Bond, McGyver). Ahora los guiones han cambiado, se trata de héroes superpoderosos con capacidades y dotes sobrenaturales, más allá de la dimensión humana (Avengers, Hombre araña).

Retomando la idea de guion para el campo de la educación, podríamos decir que hemos vivido durante muchos años (siglos) con un tipo de guion educativo, común en líneas generales, en gran parte de los países, pero  que se ha agotado, que ya no responde a las nuevas condiciones de vida sociales y tecnológicas y nos encontramos ante la oportunidad de cambiar de guion educativo en nuestro país.

De lo que se trata es de emplear y ordenar, de manera diferente, los factores que intervienen en la educación nacional: estudiantes, docentes, currícula, infraestructura, recursos,  y ordenarlos en un nuevo guion, de tal manera que permitan tener resultados y efectos educativos diferentes.  

Suponiendo que tuviéramos las ideas, más o menos claras de un nuevo “guion” educativo, ¿será posible hacer los cambios educativos de manera simultánea en todo el sistema educativo nacional? La evidencia nos muestra que sería difícil, si no imposible, para una gestión de gobierno; se requeriría tener todo diseñado para su aplicación simultánea, el cuerpo docente totalmente capacitado y comprometido y la población movilizada para semejante empeño, además de los tiempos necesarios para su implementación y posterior evaluación. 

Ante esa situación compleja, será necesario diseñar una estrategia que permita imaginar ese nuevo “guion” educativo y generar las condiciones adecuadas para su implantación por la vía de Modelos de Educación Innovadora (MEI). Estos modelos de educación innovadora deberían convertirse en los espacios de innovación educativa que sueñan muchos docentes bolivianos inquietos y cansados de la rutina tradicional y anquilosada del actual sistema cuyas iniciativas quedan truncas en un sistema que los asfixia.

Antes de hacer la película, el guion tiene que estar bien elaborado; no pueden faltar detalles mínimos de lo que se va realizar. De igual manera, el nuevo guion educativo debe estar claramente diseñado en estos MEI y no pueden faltar los mínimos detalles. 

En este sentido es importante que se tenga clara la nueva concepción de educación. No se trata de hacer maquillajes pintando las escuelas, cambiando algunos contenidos del currículo o distribuyendo computadoras. Nada de eso será suficiente. De lo que se trata es de comprender la educación de manera diferente, centrada en los estudiantes y con un fuerte componente de ejercicio democrático. 

Será necesario modificar, completamente, el diseño curricular, su estructura y su organización. Ya no puede haber compartimentos estancos de disciplinas sin ninguna relación. Se debería definir un área fundamental con tres asignaturas centrales: matemáticas, lenguaje y ciencia/tecnología, con contenidos establecidos de forma integral para los 12 años de escolaridad. Estas asignaturas deberían desarrollarse sobre la base de guías de estudio (no lecciones), en función de un aprendizaje personalizado que el estudiante sigue a su ritmo, lo que tiene como consecuencia que los cursos, por grado, con los mismos estudiantes durante todo el año, desaparecen. 

Los grupos de estudio (ya no cursos) se organizan en función del desarrollo y avance de temas de los estudiantes. Serán grupos heterogéneos donde niños de 10 años puedan estar estudiando con niñas de 14 porque tienen capacidades desarrolladas que les permiten avanzar a su ritmo y no al ritmo del promedio de una clase tradicional. 

Además, debería haber dos otras áreas; una de talentos y aptitudes, donde se aborden artes, oficios, lenguas, deportes, liderazgo,  otra estudios socioambientales, pero no en la lógica tradicional de lecciones a memorizar, sino de estudios de temáticas sociales por proyectos de estudio.

De igual manera, por proyectos se podrían estudiar la naturaleza y el medioambiente, la cultura,  de forma multirrelacional. Gran parte de estas áreas no tendrían un currículo preestablecido, salvo algunos aspectos centrales que hacen a la bolivianidad y la democracia. La democracia tampoco sería un objeto de estudio por lecciones, sino una concepción a ser practicada en todas las instancias y espacios del ámbito educativo.

Docentes y estudiantes deberán desarrollar actividades de cuidado y aseo medioambiental en el establecimiento educativo. Estos establecimientos modelo deberían dejar de lado las falsas y ostentosas preocupaciones de uniformes escolares y superar el esclavismo de las tareas escolares para la casa.  

Indudablemente, el cuerpo docente tiene que ser un equipo con alto grado de compromiso para llevar adelante un proyecto de esta magnitud, adecuadamente retribuido para el esfuerzo innovador que significará semejante empresa.

El éxito de este modelo  permitirá ir construyendo un nuevo paradigma educativo en el país desde la experiencia y sobre labase de las sucesivas evaluaciones y sistematizaciones que exija tal emprendimiento. No olvidemos que los paradigmas no se construyen por decreto o de golpe, sino que responden a pequeñas modificaciones (prueba/error) que se van introduciendo en la conducta cotidiana de los grupos sociales y que, a la larga, se van constituyendo en una manera natural de comprender y desarrollar el proceso educativo, y recordemos que muchas realidades han sido, al inicio, sueños.


 

 

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