Terrorismo

Tres años después del intento de golpe en Turquía

El acto fue planeado por el liderazgo de FETO y llevado a cabo por miembros de la organización, quienes se infiltraron en el ejército turco.
domingo, 28 de julio de 2019 · 00:00

Varinia Aguilar P. Periodista internacional

Han transcurrido tres años desde el intento de golpe de Estado llevado a cabo por la organización terrorista Fetullah (FETO). Hasta la fecha el Estado turco permanece en la lucha para eliminar completamente la estructura de esta organización terrorista.

El intento de golpe de Estado del 15 de julio del 2016 en Ankara fue  planeado por el liderazgo de FETO y llevado a cabo por miembros de la organización, quienes se infiltraron en el ejército turco, desobedeciendo la cadena de mando de las fuerzas armadas. Este acto fue calificado como el atentado terrorista más mortífero que Turquía haya sufrido, ya que el Parlamento, el complejo presidencial, el edificio de la Organización Nacional de Inteligencia (MIT), los edificios de la Policía Nacional Turca y el cuartel general del Departamento de Operaciones Especiales de la Policía fueron bombardeados. 

La embajadora de Turquía en Bolivia, Serife Serap Özcoskun, mencionó que aquel día los tanques salieron a las calles para abatir a civiles inocentes, mientras que helicópteros y aviones lanzaban bombas y disparaban a todos aquellos que veían. Los traidores fetullahistas, disfrazados de soldados, no dudaron en bombardear a sus hermanos de armas.

 Ni siquiera fue posible encontrar los cuerpos de los 51 agentes de policía que fueron martirizados como resultado de los intensos bombardeos contra el Cuartel General del Departamento de Operaciones Especiales de la Policía, ubicado en Ankara; además, 251 ciudadanos perdieron la vida y más de 2.000 personas resultaron heridas. Por lo que  el intento de golpe de Estado del 15 de julio reveló la grave amenaza que representa la organización terrorista FETO para el país. 

Para entender plenamente todos los aspectos de este intento de golpe de Estado, es imperativo mencionar que esta red comenzó por los  centros educativos establecidos en las últimas décadas por FETO en Turquía, donde  los jóvenes de  estas escuelas fueron adoctrinados. Posteriormente, los graduados de las mismas lograron infiltrarse en las instituciones del Estado, fortaleciendo de tal forma su influencia económica y política que el 15 de julio del 2016 se pudo entender el tamaño de la estructura secreta de FETO dentro de la institución de las fuerzas armadas turcas. 

Aquél día, el pueblo turco se opuso a esta amenaza, demostrando al mundo entero con fervor y valentía que no reconocía ningún poder sobre su voluntad y que estaban dispuestos a sacrificar sus vidas para proteger su Estado y su sistema democrático.

Serife Serap Özcoskun menciona que en los últimos tres años  la lucha contra FETO, tanto dentro como fuera de Turquía, ha sido una de las principales prioridades del Estado bajo tres pilares:

a) En primer lugar, sobre la base del Estado de Derecho, los autores del intento de golpe de Estado del 15 de julio han sido llevados ante la justicia.

b) Se ha revelado la estructura organizativa de FETO dentro de las instituciones gubernamentales y  se han iniciado procedimientos administrativos y judiciales contra sus miembros y, por lo tanto, se ha desmantelado la “estructura estatal paralela”.

c) Aparte de las instituciones gubernamentales, se han frustrado los intentos de FETO de extenderse a todas las áreas de la economía a través de sus entidades ficticias, particularmente en los sectores de la educación, los medios de comunicación y del banco. 

Sin embargo, a medida que se produjeron estos cambios, FETO ha experimentado una importante transformación. La organización, que perdió su columna vertebral en Turquía, trata ahora de sobrevivir haciendo uso de su estructura en el extranjero. Por lo tanto, la lucha contra esta organización ha sido una de las principales prioridades del Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía. Para tal cometido, el esquema de trabajo puede resumirse de la siguiente manera:

a) El objetivo principal es demostrar y probar que el FETO también representa una amenaza para la seguridad de otros países en los cuales se mantiene activo, actuando como un servicio secreto de inteligencia, siendo su objetivo establecer zonas de influencia política y económica que permitan la creación de estructuras similares a las de Turquía en otros países a los cuales se ha extendido desde los años 90. 

b) Se tomaron medidas administrativas e iniciaron procedimientos judiciales para limitar el espacio de maniobra de FETO en el extranjero, para impedir que sus miembros transfieran dinero y escapen a la justicia. En el marco de las investigaciones, se ha  solicitado la extradición de los principales cabecillas de las estructuras de FETO en el extranjero. 

c) La fundación  turca Maarif mantiene sus actividades en todo el mundo como veedores y reguladores, asegurando que las medidas adoptadas contra el grupo sean eficientes.

Además, la embajadora mencionó que la comunidad internacional está comprendiendo gradualmente que FETO no es un movimiento social que se dedica a actividades de educación y caridad, al contrario, es una organización oscura e insidiosa con ambiciones políticas y económicas.  

En varios países y en organizaciones internacionales FETO fue declarada como una organización terrorista. En  el  consejo de ministros de Asuntos Exteriores de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), celebrado el 19 de octubre de 2016, se redactó una resolución similar en la Asamblea Parlamentaria de Asia, que fue ratificada por la Unión Parlamentaria de la OCI, el 27 de enero de 2017.  

La sensibilización sobre FETO en terceros países también ha estimulado una mayor vigilancia e investigación de las actividades relacionadas con estos elementos por parte de los funcionarios de los países mencionados. Los actos ilícitos llevados a cabo por organizaciones afiliadas al FETO fueron desvelados en varios países. 

La fundación   Maarif se ha hecho cargo de las escuelas afiliadas FETO en 18 países y las actividades de las escuelas afiliadas a FETO han finalizado en 36 países. Los esfuerzos de Turquía por eliminar completamente las estructuras de FETO en el extranjero constituyen una lucha a largo plazo, y el Gobierno de Turquía mantendrá y mantiene  audazmente sus esfuerzos en ese sentido.

 

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