Matasuegra

Renuncia a la ética

En Comunidad Ciudadana renuncian por ética, mientras que el MAS renunció a la ética. ¿Qué es mejor?, se pregunta el autor.
domingo, 07 de julio de 2019 · 00:00

Willy Camacho Escritor

Estamos en plena campaña, de modo que hasta el mínimo desliz va a ser explotado al máximo para intentar dañar al contrincante. Esto explica el revuelo causado por una declaración de Diego Ayo, vertida en una entrevista concedida a Página Siete. Una entrevista larga, de la cual, el oficialismo, y muchos medios, apenas tomaron un fragmento breve y lo magnificaron para afectar la candidatura de Carlos Mesa.

Ayo, en el primer tramo del diálogo con las periodistas (Isabel Mercado y Mery Vaca, directora y subdirectora, respectivamente), dice que “no estamos viviendo un periodo democrático, esto ya es un régimen autoritario. Esto significa que ellos (los masistas) en absoluto van a entrar al debate o a la deliberación, va a ser ataque, ataque y ataque. Nuestra tónica es denuncia del ataque, de la corrupción y propuesta. Tenemos un programa que yo diría que es sensacional, pero más que un programa, diría que son 10 programas”. Entonces, le preguntan “¿Cuándo será el lanzamiento de ese programa?”, y Diego responde: “Junto con las candidaturas, el 27 de julio vamos a lanzar el programa, dentro de una asimetría electoral que igual hay que decirla. Solamente Manuel Canelas maneja más de 150 millones de dólares y nosotros no llegamos ni a 10 millones de dólares juntando todos los aportes de la ciudadanía civil”.

Y esa última oración fue el motivo de la lapidación. Un “lapsus” quizá (que ni a eso llega) o un “error” (si es que así se le puede llamar) que consistió en usar cifras en vez de porcentajes relativos. Diego quiso ilustrar la asimetría de presupuestos de campaña; así como dijo 10 millones, pudo decir 15, que es el 10%  exacto de la cifra que mencionó para el Gobierno. Si hubiese dicho “nosotros no llegamos ni al 10% de lo que maneja el MAS”, no habría habido ningún problema, pero para hacer su exposición más ilustrativa, optó por mencionar cifras, y ese fue el “gran error” por el que tuvo que renunciar al cargo de vocero de Comunidad Ciudadana.

Bueno, igual hubiera habido algún problema, pues si no mencionaba esas cifras, el Gobierno se habría agarrado de otra declaración, como las que siguieron inmediatamente en la entrevista, pues con total honestidad Ayo admitió que “nada es gratis, todos te piden algo, desde puestos en el Parlamento”, refiriéndose a la gente que aporta a la campaña. No dijo algo que no sepamos, pero admitirlo en vez de mantenerlo en secreto ya es un síntoma positivo en los tiempos que corren. En el MAS, hasta donde nos han hecho saber, no se pelea por cargos, todas las decisiones son democráticas y desde las bases sociales, pese a que en los noticieros vemos como acaban los congresos oficialistas, con peleas campales que, según los masistas, son “normales” en las estructuras sindicales cuando se trata de definir puestos en la papeleta de votos.

Ayo, en esa misma entrevista, advierte que el MAS sólo va a atacar, que no va a debatir ni a contraponer argumentos, y es precisamente lo que pasó. En vez de analizar todo lo declarado por el entonces vocero de Comunidad Ciudadana, el MAS busca cualquier cosilla para desviar la atención de lo verdaderamente importante y centrar la discusión en trivialidades. ¡Y lo logra!, eso es lo más indignante.

Claro, esta estrategia oficialista de atacar en vez de debatir no es nueva. Recordemos que cada vez que un opositor denuncia un hecho de corrupción en el Gobierno, no falta el masista que dice: “No tienen moral para hablar de corrupción, porque en el periodo neoliberal han sido más corruptos”, o cosas por el estilo. Parece que de verdad se han creído eso de ser “reserva moral de la humanidad”, o al menos de Bolivia, y asumen que sólo ellos pueden juzgar lo moralmente aceptable o repudiable.

Al respecto, cabe indicar que “la moral es el conjunto de valores y reglas definidas por determinado grupo o cultura, que es común a todos sus miembros. Siendo así, la moral es la que define cómo las personas deben comportarse en el medio social”. Por su parte, la ética “se refiere al estudio y análisis de la moral para llegar a un pensamiento propio como individuo o grupo sobre lo que está bien y lo que está mal. Siendo así, cada persona puede tener un criterio sobre los hechos que ocurren a su alrededor y comportarse en concordancia con su pensamiento”.

Dados estos conceptos, me arriesgo a creer que los oficialistas carecen de ética, es decir, que no analizan la moral de forma honesta y adecuada, pues definen lo que está bien o mal de acuerdo al color político y no según principios sólidos. Así, cuando algún opositor denuncia algo, los masistas se indignan, piden pruebas, exigen que no se generalice, etcétera. Sin embargo, el vicepresidente, respecto a la mentada declaración de Diego Ayo, se atrevió a decir que el dinero de campaña de CC provenía del narcotráfico y de países enemigos de Bolivia; tal afirmación no sólo no es ética, sino incluso es un delito.

Asimismo, la diputada Valeria Silva –quien quizá quiere ganarse unos puntitos con el jefazo montando este show en torno a las declaraciones de Ayo–, dijo, una vez que el candidato de CC  colgó una declaración en sus redes, que “Carlos Mesa no puede acostumbrarse a dar comunicados desde la comodidad de su casa, y que tiene que dar la cara y aceptar cuestionamientos de la prensa”. Pues si la diputada tuviese ética, analizaría que tampoco es moralmente aceptable que Evo Morales se niegue a dialogar con sectores que no lo apoyan, y que desde la comodidad de su palacio, sólo se dedique a gobernar en favor de sus aliados políticos. De hecho, Mesa puede hacer lo que quiera, porque lo hace con su plata y su tiempo, mientras que a don Evo le pagamos todos, y no queremos que malgaste el tiempo y el dinero en festejos  y actos de campaña diarios.

Desde esa perspectiva, la renuncia de Ayo, más que debilidad de CC (como algunos analistas señalaron), es un gesto que denota una actitud ética frente a la ciudadanía. En política, los errores cuestan cargos, eso es lo moralmente aceptable, aunque en nuestro país no se ha practicado los últimos 12 años, ya que algunos ministros, pese a haber cometido errores muchos más graves que soltar sin meditar una cifra, no han renunciado, y, es más, el presidente les ha renovado su confianza.

Entonces, la renuncia de Ayo demuestra que los principios éticos están vigentes en Bolivia, y que pueden ser parte de la institucionalidad en el futuro próximo si gente con ética se hace cargo del gobierno.

En Comunidad Ciudadana renuncian por ética, mientras que el MAS renunció a la ética. ¿Qué es mejor?

 

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