Entrevista

María Galindo: militante lesbiana y feminista

“Mujer que se organiza no plancha más camisas”, “Tú me quieres virgen, tú me quieres blanca, tú me tienes harta”.
domingo, 11 de agosto de 2019 · 00:00

Paula Jiménez España Texto publicado en el diario Página 12

El 17 de diciembre de 2015, esta activista boliviana, artista y performer, psicóloga y conductora de radio fue llamada a declarar en La Paz, acusada de “destrucción o deterioro de bienes del Estado y la riqueza nacional”. El delito: una intervención callejera firmada por Mujeres creando. El grafiti denunciado decía “El feminicidio es un crimen del Estado patriarcal” y aludía al asesinato de Andrea Aramayo Álvarez ocurrido en agosto del mismo año. 

María se presentó en la Fiscalía con una balanza desnivelada que pendía de su mano izquierda y sobre el pecho un collar de muñecas destrozadas, símbolo de los ultrajes sobre los cuales la justicia no tiene, ni en Bolivia ni en ningún lado, sustancial injerencia. 

Con un enorme frigio en el cual se apoyaba un cartel abierto como un abanico que decía “Fiscalía rima con porquería”, María subió los tres pisos por escaleras a los gritos hasta llegar a la sala a prestar declaración. Aunque quienes la han visto una vez, la recuerdan siempre, cuando a Galindo se le pregunta por su performatividad cotidiana y sobre el uso de su propia imagen como herramienta de lucha, ella responde haberla construido como cualquiera haría con la suya, como si simplemente se tratara de una señora de pelo atado y trajecito sastre.
 

 
Lesbiana soberana

En el centro de La Paz, la marca despatriarcalizadora de las Mujeres Creando  está escrita en una cursiva escolar que es una patada en la faz del patriarca. 

De tu libro has dicho que es antiacadémico, en el sentido de que “no recoge esa lenta y pesada discusión, que poco o nada está ofreciendo como respuesta a la realidad política del continente”. Te quería pedir que desarrolles un poco esto, porque desde la teoría también hay aportes valiosos en este momento...

No se debe confundir teoría con academia. Mi libro No se puede descolonizar sin despatriarcalizar es un aporte teórico, pero no desde la academia. En ningún caso yo hago un repudio a la teoría. Lo que reivindico es que el movimiento social, su práctica política, puede ser un lugar de construcción de teoría. La construcción de teoría no es monopolio de la academia.

¿Y qué relación mantuvo y mantiene la academia con los movimientos sociales?

He tenido una relación de extractivismo político. Nos han convertido en objetos de estudio. Aparte de esto, te puedo decir que la academia entendida como universidad, como universalidad del pensamiento, está en una profunda crisis porque tiene una estructura profundamente patriarcal, una estructura de pensamiento epistemológicamente construida desde parámetros androcéntricos, eurocéntricos y patriarcales. Con el ingreso de los famosos estudios de género, la academia no ha entrado en crisis, no se ha discutido lo que supone el androcentrismo, el positivismo del pensamiento patriarcal. 

Leyendo una entrevista tuya me encuentro con esta afirmación: nos vienen robando el feminismo, nos pueden robar los términos, pero no las prácticas políticas…

Hoy en día cuando se dice feminismo, probablemente no se quiere decir nada, o cosas muy dispares que el término no necesariamente nos sirve para entender de qué tipo de lucha estamos hablando.

¿Y qué lugar tiene la lucha de las lesbianas dentro de ese feminismo que llamás intuitivo?

Podríamos hacernos esa pregunta sobre las lesbianas, también para las mujeres llamadas, entre comillas, indígenas (muchas no se llaman a sí mismas indígenas), podríamos hacernos esa pregunta para las amas de casa o para las mujeres trans. Yo no trabajo desde las identidades. 

Creo que el grupo identitario puede convertirse en un lugar políticamente repetitivo que responda a un mero discurso de derechos. Lo que te puedo decir es que el feminismo intuitivo, está despertando soberanías muy importantes en todas las direcciones.

 

Los años del pollo

Mujeres creando funciona en el espacio bilocado “La Virgen de los deseos”, con doble sede en La Paz y en Santa Cruz de la

Sierra. Temidos centros de operaciones para el machirulismo boliviano, estas trincheras de gran influencia en la vida de la mariconada deseante, gracias a su empuje constante a la descolonización, han servido, según Galindo, como expresión concreta del movimiento. 

Cuando invitamos a Silvia Federici a Bolivia, ella entró y me dijo: ¿María qué es esto? Y yo le respondí: esto es una fábrica de justicia. “La virgen de los deseos” es un espacio autogestionario, una disputa del imaginario de justicia que le hacemos al Estado boliviano, día por día y mujer por mujer.

Y también es, entre otras cosas, un medio de comunicación de gran alcance…

Sí, compañera, se llama Radio Deseo. Yo estoy con un programa ahorita dedicado a las elecciones que se llama Votar rima con vomitar. 

Te entrevisté por primera vez en La Paz, hace 10 años, en la época en que Evo dijo que no era bueno comer pollo porque las hormonas producían homosexualidad. Recuerdo las críticas que le hacían por su homofobia y también que, por otra parte, el proyecto de “La virgen...” estaba en su esplendor. ¿Qué ha cambiado en todo este tiempo para Mujeres creando?

Muchos movimientos sociales han sido destruidos por dentro, movimientos cooptados por el gobierno de forma abusiva, entonces yo siento más soledad. Mujeres creando para el gobierno de Evo Morales es una mala palabra.

¿A raíz de qué puntualmente le pediste públicamente a Evo que se hiciera una vasectomía?

Evo lanzó hace algunos días una especie de decálogo de lucha contra los feminicidios y la violencia contra las mujeres, y lo ha hecho de espaldas a las mujeres. Entonces yo le he pedido que se haga una vasectomía, además porque él es conocido por ser un padre irresponsable, por tener un número indeterminado de hijos e hijas. Lo hice en una de mis columnas que salen en un periódico boliviano una vez a la semana. Aquél era un decálogo retórico y lírico, totalmente oenegero.

¿Y qué políticas se instalan en Bolivia junto con la intervención de las ONG?

Lo que se ha afincado en las ONGs fundamentalmente desde los 80, ha sido lo que nosotros llamamos la tecnocracia de género: un conjunto de funcionarias que manejan la categoría de género para adecuarla y funcionalizarla al modelo neoliberal.

¿Por que militás por la abolición del matrimonio igualitario? 

El derecho al matrimonio igualitario lo vienen vendiendo como demanda ineludible de los movimientos LGBTI  del mundo, a mí me parece un error histórico grande. Respeto a cualquiera que quiera casarse, descasarse, anti casarse, pero creo que es importante que entendamos que el matrimonio es un contrato de sometimiento, surgido en el proceso de construcción de las jerarquías patriarcales.

Si quieren conquistar el matrimonio igualitario conquisten también el divorcio igualitario.

 

 

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