Argentina

Macri: ¿candidato o Presidente?

En medio de uno de los peores días de la economía argentina, no le habló a la ciudadanía como Presidente, sino como candidato.
domingo, 18 de agosto de 2019 · 00:00

Gabriel Gaspar Político y diplomático chileno

Los sistemas políticos que contemplan la reelección del presidente tienen un desafío al momento de la campaña: como conciliar el rol de presidente, con el rol de candidato. Es lo que experimenta Mauricio Macri, hoy.

Los candidatos se deben enfocar en conseguir votos, ganar adeptos, convencer a la ciudadanía de que son mejores que sus competidores.  Los presidentes gobiernan para toda la nación, sus decisiones afectan a todos los ciudadanos, mas allá de si votaron por el Gobierno o por la oposición. 

Si este desafío en este doble rol es ya de por sí complejo, lo es más cuando se entra a la recta final con una derrota contundente como la que Alberto Fernandez le propinó en las primarias.  15 puntos de diferencia que se tornan muy difíciles de remontar en dos meses, menos aún cuando al día siguiente el dólar se disparó arriba de los 55 pesos (el viernes estaba a 45) y la Bolsa se desmoronó.

En  una peculiar conferencia de prensa en la tarde del día lunes (12 de agosto)  siguiente a las PASO, el Presidente se refirió a “las dificultades que ha generado esta elección”, aludiendo directamente a que “la alternativa kichnerista no tiene credibilidad en el mundo”.  

Fue una conferencia como candidato, porque a su lado estaba su compañero de fórmula, el senador Miguel Ángel Pichetto, uno de los pocos peronistas que pudo sumar el oficialismo. 

De asumir las orientaciones del Presidente, la fórmula para salir de la zozobra, sería que en las próximas elecciones los ciudadanos votasen por aquellos candidatos que no asustan a los mercados.  En medio de uno de los peores días de la economía argentina, el presidente no salió a informar a la población las medidas que su Gobierno adoptaría para enfrentar la crisis, no se hizo acompañar por su Ministro de Economía o su Jefe de Gobierno, es decir, no le habló a la ciudadanía como Presidente, sino como candidato. 

Las explicaciones del triunfo de la dupla Fernández y la consecuente derrota del oficialismo tienen raíces que hoy se hacen obvias: el llamado “voto bronca” de buena parte de la población que ha visto deteriorarse su posición por la inflación, el desempleo y el aumento de la pobreza.  La inflación bordea los 2-3 puntos cada mes y mejor no pensemos cómo estará a fin de año.  El dólar rozó los 60 pesos el lunes.  Pero no sólo es bronca, también se explica por el reagrupamiento de la oposición.  

Si algo dejan estas primarias, es que el “peronismo unido, jamás será vencido”, pero además Alberto Fernández logró aglutinar mas allá del peronismo y sumó a fuerzas de izquierda e independientes.  En las pasadas presidenciales el peronismo se dividió entre las candidaturas de Scioli y Massa.  

Por ahí logró mayoría el liberalismo macrista. Inclusive en las últimas elecciones parlamentarias (octubre del 2017) el oficialismo era la primera fuerza.  Pero la marcha de la economía y la sociedad pavimentó la convergencia opositora.  

De paso, el Gobierno extremó en su campaña una polarización entre oficialismo y kichnerismo y al final, el resultado saltó el domingo.  Se notó en especial en la estratégica provincia de Buenos Aires donde el peronismo unido en torno a Axel Kiciloff derrotó contundentemente a la promisoria dirigente macrista María Eugenia Vidal.  

¿Es Macri un pato cojo a partir de esta derrota? ¿Podrá el Gobierno mantener firme el timón de la economía hasta el último de sus días? En esta perspectiva, los meses que faltan para el cambio de gobierno, cualquiera sea el que gane, pueden hacerse eternos y también muy volátiles.  Para ser diplomáticos.  

Un gobierno que emergió prometiendo ordenar la economía, abrir Argentina al mundo y dar paso al crecimiento y al desarrollo se encuentra hoy en medio de una de las peores crisis desde los tiempos del corralito (2001).  

La Casa Rosada tiene algún campo de maniobra si quiere ordenar la casa, pero ello implicaría actuar como Gobierno Nacional mas que como Comando de Campaña, y el Presidente asumir su rol de Jefe de Estado y no sólo de candidato.  

Son muchos los analistas transandinos que opinan que el macrismo “ya fue”, y ante ello no sería sorprendente que los sectores mas tradicionales del establishment busquen construir un diálogo con Alberto Fernández, al que varios ya denominan como un virtual presidente electo.

 

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