Elecciones 2019

Recta final

La candidatura de Evo, dice el autor, se afirma porque está sustentada en una coalición diversa pero coherente de movimientos sociales.
domingo, 18 de agosto de 2019 · 00:00

Alfredo Rada Vélez Exministro de la Presidencia y exministro de Gobierno

Era lógico. La publicación en medios de comunicación privados de las más recientes encuestas que confirman una tendencia victoriosa del Movimiento Al Socialismo hacia las elecciones de octubre, originó un remezón en filas opositoras. El exitismo de la víspera cedió el paso a la perplejidad y ésta se convirtió en preocupación; inmediatamente se escucharon los reproches, particularmente dirigidos contra los estrategas de la campaña de Carlos Mesa, cuyos índices de apoyo siguen bajando.

No faltó la rabia, vertida en dos columnas de opinión, una escrita por Lupe Cajías, la otra por Diego Ayo. La primera lamenta el “descontrol tribal de seres primitivos” que mandan en la sociedad boliviana. El segundo atribuye la ignorancia política que engendra líderes bárbaros a que “la mitad de los bolivianos no leen”. A este par de racistas sí que cabe responderles con una máxima zavaletiana: “quien odia no comprende”.

La división de la derecha en varias candidaturas –siendo la del propio Mesa y la de Óscar Ortiz las más notorias– persiste y se agudiza porque durante años sólo pudieron alcanzar momentáneos acuerdos políticos oponiéndose a todo lo que hiciera el Gobierno, pero no tuvieron la capacidad de gestar una propuesta programática consistente que puedan presentar hoy al electorado de manera conjunta. A este defecto de fondo, se suma que el partido de Rubén Costas está trabajando desde hace tiempo en armar una estructura política que no la va a disolver en un frente “único” encabezado por un postulante ajeno.

La candidatura de Evo Morales se afirma y crece porque está sustentada en una coalición diversa pero coherente de movimientos sociales, cuya expresión unificada es la Coordinadora Nacional por el Cambio, que a los fines electorales acude al instrumento político que es el MAS. La Conalcam articula a las organizaciones obreras, las organizaciones indígenas campesinas y las organizaciones populares urbanas. Su identidad se va forjando a partir de una premisa tan sencilla como ideológicamente eficiente: “somos trabajadores del campo y la ciudad”.

Este bloque social revolucionario se ha fortalecido, convocando a multitudinarias concentraciones de masas en el aeropuerto de Chimoré el 18 de mayo y en el Cambódromo de Santa Cruz el 2 de agosto. La Conalcam ha aprobado también la metodología de selección de candidaturas a senaturías y diputaciones plurinominales y uninominales, cuyas listas fueron aprobadas en las 9 Coordinadoras Departamentales por el Cambio (Codecams). Es cierto que hubo quejas y reclamos (normales, si consideramos la cantidad de sectores sociales involucrados), pero se fueron apagando en aras de la unidad. Oficializadas las candidaturas del MAS ante el Órgano Electoral, no se han dado desprendimientos ni divisiones orgánicas, lo cual demuestra la vitalidad de la Conalcam  y del liderazgo de Evo Morales, como factores de cohesión.

La construcción programática del MAS ha sido participativa, efectuándose encuentros sociales en los 9 departamentos del país. En estos eventos han sido debatidas las siguientes propuestas de los movimientos sociales: 1) Profundizar el proceso de cambio con más políticas económicas y sociales de redistribución de la riqueza, 2) Fortalecer el modelo económico social comunitario, 3) Oponerse a cualquier planteamiento privatizador, efectuando nuevas nacionalizaciones en los sectores estratégicos, 4) Retomar el paradigma del vivir bien y la protección de la Madre Tierra, 5) Impulsar programas de empleo y acceso a vivienda propia para jóvenes, 6) Consolidar el Sistema Único de Salud y la reforma educativa, 7) Avanzar en la agenda de derechos de la mujer y la despatriarcalización, 8) Luchar contra la corrupción en todos los niveles.

Lo que está por verse es si estas ideas-fuerza son adecuadamente sistematizadas por la tecnoburocracia en los ministerios.

La combinación de concentraciones masivas, selección incluyente de candidaturas y construcción programática colectiva, explica que la candidatura de Evo Morales comience a acercarse a sus niveles de apoyo históricos. Al mismo tiempo, da a la población señales de certidumbre y estabilidad, traducidas en una consigna -Futuro Seguro- que comienza a prevalecer sobre las consignas de la oposición: Cuentas claras y Ya es demasiado. Éstas sólo interpelan estados de ánimo disconforme de una parte de la población, pero no dan ninguna certeza de buen gobierno hacia adelante. Y en una elección suele ganar el que da certezas.

Son malas noticias para la derecha, que encima tiene que soportar en el contexto internacional, que el batacazo de las elecciones primarias en Argentina signifique un aliciente para la izquierda acá en Bolivia.

Ya estamos en la recta final de este proceso electoral, ese tramo en el que una de las mayores virtudes en la política –la serenidad– se pone a prueba. Hasta acá ni Mesa ni Ortiz han demostrado tener el temple de los grandes líderes, el experiodista se debate en sus propias contradicciones que le impiden explicar convincentemente su propio pasado, el actual senador no tiene una verdadera base social de apoyo en algún otro departamento además de Santa Cruz. Encallaron.

A falta de mejores argumentos, sus respectivos voceros se dedican a interpretar a su antojo las encuestas, exagerando el porcentaje de indecisos, o repitiendo hasta el hartazgo que el MAS “ha llegado a su techo” mientras Evo sigue subiendo, o afirmando que sí o sí habrá segunda vuelta, cuando las tendencias indican lo contrario. Y en medio de todo sus infaltables alusiones a la posibilidad de fraude y su desconfianza en la autoridad electoral… ¿qué, acaso las encuestas las hicieron los vocales del Tribunal Electoral?, ¿o es que en su paroxismo ahora también creen que las redes televisivas son parte de un operativo fraudulento?

Sumándose al desbarajuste opositor, los cívicos cruceños convocan nada menos que a un “paro nacional” de dudoso acatamiento para los próximos días exigiendo la renuncia de todos los vocales electorales, lo que en los hechos significa la suspensión de los comicios de octubre. No podían faltar los que se fugaron de la justicia boliviana, como el señor Manfred Reyes Villa, que desde Miami pide apoyar a Mesa; o el señor Mario Cossío que desde Paraguay pide que todos los candidatos renuncien.

Con panorama tan malo, en la recta final a la derecha nacional e internacional no les quedará otra carta que acudir a la guerra sucia, cuanto más inmunda mejor. Sólo que ahora el pueblo ya aprendió a no caer tan fácilmente en el engaño.

 

11
47

Otras Noticias