Entrevista

Repensando el impacto de la Reforma Agraria

Después de varios años de investigación, Carmen Soliz Urrutia trastoca profundamente la visión que se tiene de ese proceso.
domingo, 18 de agosto de 2019 · 00:00

Rossana Barragán Instituto de Historia Social Ámsterdam

Carmen Soliz Urrutia, docente de la Universidad Carolina del Norte, en Charlotte, Estados Unidos, trastoca profundamente la visión que teníamos sobre la Reforma Agraria en Bolivia en 1953 después de varios años de investigación: una verdadera primicia de su investigación en base a los juicios de Reforma Agraria.

¿Cuales han sido las principales interpretaciones sobre la reforma agraria boliviana y cómo sitúas tu trabajo en este contexto?

La narrativa nacionalista prevaleció por décadas subrayando el protagonismo de los líderes del MNR de tal manera que los campesinos fueron considerados actores pasivos que se beneficiaron con la reforma agraria casi sin lucha. A partir de 1970. Uno de los trabajos más importantes fue el del antropólogo Jorge Dandler quien rompió con la idea de que la politización en el campo comenzó con el MNR, al resaltar el rolde los intelectuales del PIR a fines de la década de 1930 en la formación de los primeros sindicatos campesinos. 

Sin embargo, prevaleció la mirada sobre el carácter pasivo y subordinado de los campesinos, que continuó en la década de 1980 ya que los trabajos de Zavaleta Mercado y Lora, por ejemplo, no dudaron en calificar a los campesinos como parásitos del movimiento obrero.

A comienzos de la década de 1980, académicos y activistas reunidos   analizaron de manera más profunda las luchas indígenas y campesinas en Bolivia desde fines del siglo XIX. Los trabajos de Silvia Rivera, Roberto Choque y Esteban Ticona, entre otros, revelaron las luchas indígenas por la recuperación de sus tierras. Todos ellos desafiaron la imagen pasiva que la narrativa nacionalista había delineado sobre los campesinos antes de la revolución. 

Sin embargo, estos trabajos consideraron que el diseño del programa de reforma agraria y el proyecto de sindicalización habían sido programas gubernamentales implementados desde arriba socavando sistemas tradicionales de organización comunal. Rivera argüía que el MNR construyó una política clientelar que le garantizó apoyo incondicional por 12 años, tornando al campesinado en un pongo político en lugar de un pongo económico.

Estos trabajos contienen sin embargo una contradicción: aunque estos autores rescatan el pujante activismo indígena décadas antes de la revolución, esta capacidad revolucionaria parece sucumbir y desvanecerse ante el proyecto del MNR. Mi investigación revela más bien que el MNR tuvo que negociar constantemente adaptando su proyecto a las demandas indígenas y campesinas, demostrando el rol que éstos tuvieron en la transformación de las relaciones de poder y propiedad en el proceso de 1952. 

Estás planteando, por tanto, que los sindicatos no fueron impuestos en el área rural como parte de medidas políticas clientelares?

Es importante reconsiderar nuestra visión sobre los sindicatos campesinos y reconocer que la demanda por organizar sindicatos en haciendas comenzó más de una década antes de la revolución. A fines de la década de 1930, cuando el presidente Toro decretó la libre sindicalización de todos los trabajadores, colonos de haciendas en Tarija y Cochabamba tomaron esa apertura política como una oportunidad para formar un sindicato. 

Sin embargo, lo que se ignora es que el presidente Peñaranda, en 1942, -temeroso de los efectos que podía tener una política de organización de los sindicatos campesinos en el campo y en un obvio intento por proteger los intereses de los propietarios rurales-, prohibió la organización de sindicatos agrarios pero no fue capaz de revertir la sindicalización en las ciudades o las minas. 

Esta historia previa explica por qué cuando el MNR decretó la sindicalización de los campesinos en 1952, miles de colonos y comunarios organizaron cientos de sindicatos agrarios sólo en el primer año de la revolución. Por tanto, el decreto de sindicalización del 1952 desbloqueó una demanda latente en el área rural que precedía a la revolución. 

Tú sostienes que el MNR no planteó al inicio una Reforma Agraria ¿Qué buscó entonces?

Mi trabajo muestra que el MNR intentó primero introducir un sistema asalariado en las haciendas. Reticente a cambiar la estructura de la propiedad, el MNR afirmó que la reforma agraria consistía en modificar las relaciones laborales. Aunque muchos hacendados en 1953 estuvieron dispuestos a implementar este sistema (a cambio de no perder sus tierras), los campesinos rechazaron esta reforma laboral y presionaron por una reforma que incluyera distribución de tierras. 

 Planteas, sin embargo, que la Reforma Agraria fue mucho más allá de la propia ley… Explícanos este aspecto que es absolutamente novedoso.

El MNR intentó limitar la distribución de tierras a las haciendas no productivas pero en la práctica, la reforma agraria, producto de la presión campesina, afectó a haciendas productivas, ¡pero también a propiedades medianas y pequeñas!  Lo que sucedió es que el Gobierno perdió muy rápidamente el control sobre el proceso de distribución de tierras. Fueron los sindicatos campesinos que decidieron quienes serían los beneficiarios del proceso. El análisis de los juicios agrarios muestra que los hacendados se quejaban de que el número de demandantes crecía mes a mes. Otros hacendados denunciaron que la lista de demandantes incluía a personas que nunca habían trabajado para la hacienda. A pesar de estos reclamos, los veredictos de los expedientes presidenciales muestran que, una y otra vez, el Presidente de la república optó por declarar la expropiación en favor de todos los demandantes, sin importar si eran colonos o campesinos sin tierra. 

Los trabajos previos analizaron el movimiento de los caciques apoderados y poco sabíamos qué pasó después de 1952.  Tú tienes algunas interpretaciones nuevas al respecto…

Planteo que la agenda política de los caciques apoderados no pereció bajo la revolución de 1952 sino que continuó viva, liderando una de las campañas más importantes de restitución de tierras.  Las cartas de los caciques apoderados en 1952, 1953, y 1954 revelan que éstos lideres indígenas se mostraron entusiastas con el discurso nacionalista pero inconformes con la proclama de “tierra para quien la trabaja”. Ellos proclamaron su propia agenda: “tierra para sus antiguos dueños”, demandando, como en la década de 1920, una nueva revisita de tierras. La lucha política de los caciques apoderados logró que el gobierno firmara un decreto de restitución de tierras de comunidad en 1954 que permitió a los excomunarios demandar la restitución de tierras desde 1900 y, en algunos casos, desde antes de 1900. 

En tu trabajo sostienes que tuvimos una Reforma Agraria que no fue revertida sino más bien profundizada a lo largo del tiempo a pesar de regímenes incluso dictatoriales…

Es así. El arribo de los militares al poder no logró revertir el proceso de reforma agraria en occidente, tal como sucedió en otros países. Cuando Barrientos tomó el poder en 1964, docenas de hacendados demandaron que el gobierno revisara los procesos de reforma agraria de los últimos 12 años. Los antiguos hacendados argüían que el MNR había expropiado numerosas propiedades medianas y pequeñas así como propiedades productivas con importante capital. Pero ni Barrientos, ni el régimen más violento del General Hugo Bánzer (1971-1978) revirtió ese proceso.

 

Confidencial

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