Comercio y política exterior

Hong Kong, Ormuz, EEUU-Irán, el Brexit… los puntos calientes en el mundo

Los lugares de mayor conflicto hoy son Hong Kong, el estrecho de Ormuz, pero sobre todo la no-relación de EEUU e Irán, la frontera sirio-turca, la guerra comercial entre EEUU y China y su reflejo siniestro en la economía mundial. En el plano secundario, el Brexit y las elecciones en Italia.
domingo, 25 de agosto de 2019 · 00:00

Carlos Decker-Molina Periodista boliviano radicado en Suecia

A todos quienes habitamos el hemisferio norte nos espera un otoño caliente. Hay varios puntos entre beligerantes y cuasi beligerantes; el peligro es que han pasado a ser parte de la cotidianeidad y no cobran notoriedad.

Hace 30 años, el 19 de agosto de 1989, el guardafrontera húngaro Árpád Bella tuvo 20 segundos para elegir: reprimir a los 600 alemanes del este que fueron hacer un pícnic en la frontera austro-húngara, o abrir una puerta a la libertad. Los dejó pasar y el resto es la historia del desmoronamiento de un sistema. La humanidad hizo su ingreso en una corta etapa de optimismo. 

Ni siquiera tres décadas exactas que, en términos de historia, son un suspiro que no podía hacernos suponer el enfrentamiento abierto y solapado. 

Los puntos calientes son Hong Kong, el estrecho de Ormuz, pero sobre todo la no-relación de EEUU e Irán, la frontera sirio-turca, la guerra comercial entre EEUU y China y su reflejo siniestro en la economía mundial.

En el plano secundario, el Brexit y la constitución de la nueva cúpula de la Unión Europea (UE), las elecciones en Italia.

La mayoría de estos fenómenos tienen el signo del nacionalismo ultramontano, con la diferencia de que el papado está en la Casa Blanca y no en la Roma del Papa Alexander I, donde nace la expresión.

Todos estos conflictos no permiten ver que se derriten los hielos del norte y glaciares de Europa. Incendios de gran magnitud en la Siberia que afectan a la estructura térmica de los hielos sobre las que están construidas cientos de ciudades. Inundaciones en el sudeste asiático y sequía en el continente africano.

Hay puntos calientes que, al tener su propia dinámica, no se detendrán, a pesar de la carrera electoral en Estados Unidos. Donald Trump quiere evitar la agudización de divergencias a puro Twitter, método con el que las creó, a falta de política exterior.

Hong Kong

Comenzó con una protesta por un proyecto de ley de extradición que hacía suponer –según los manifestantes– que los ciudadanos de Hong Kong entraban en la lista de sospechosos de disidencia. 

El astuto Deng Xiaoping inventó el principio: “un país, dos sistemas”. Se expresa en la Ley Básica, una suerte de constitución que rige en Hong Kong, estipula la vigencia de la democracia y el capitalismo, tiene validez hasta 2047.

El intento de hacer aprobar una ley que permita la extradición de “delincuentes” es una manera de blanquear los secuestros de disidentes chinos que, como el editor sueco-chino Gui Minhai, son secuestrados y conducidos a Pekín donde “normalmente” se declaran culpables.

El New York Times editorializa sobre el silencio de Donald Trump y le hace recuerdo que Kennedy y Reagan contribuyeron a la caída del telón de acero. El inicial pacifismo de las manifestaciones hongkonesas ha devenido en violencia porque  –suponen los analistas– está la mano de la inteligencia estadounidense; “el afán es abrir un frente caliente y provocar desconcierto en Pekín”.

El sistema legal de Hong Kong está basado en el del Reino Unido. Esta es la razón por la que la Ley Básica garantiza la independencia judicial, otorga una serie de derechos y libertades impensables en China, por ejemplo, el derecho de libre asociación y la independencia judicial.

Las manifestaciones multitudinarias de protestar por la ley de extradición han migrado a terrenos más conflictivos como la independencia y soberanía. 

El Ejército chino tiene un regimiento en Hong Kong, de acuerdo con corresponsales suecos se sabe que milicias antidisturbios chinas están listas para entrar en acción. 

La crisis económica de Hong Kong, según economistas occidentales, está en una etapa crítica más aguda que la financiera de 2008. Los capitales son estadounidenses, japoneses, europeos y chinos, las víctimas colaterales.

La encargada política Carrie Lam supone que todo volverá a la calma en septiembre cuando se reinicien las clases. Analistas creen que los chinos pueden aflojar porque Hong Kong es la puerta de salida y entrada para las inversiones chinas. Nadie sabe con exactitud lo que piensan o improvisan las fuerzas ocultas en la multitud hongkonesa.

Ormuz

Desde los inicios del gobierno de Trump, se sabía que rompería el acuerdo multilateral con Irán. Su primer viaje al exterior fue a Arabia Saudita lo que mostraba claramente sus preferencias por los sunitas de Riad. Decir que Trump es un enemigo de Irán no es exagerado. 

Las últimas semanas circula un video divulgado por Washington que muestra una lancha –supuestamente iraní– que se acerca en pleno día al costado de un petrolero para recuperar una mina que no había estallado. EEUU afirma que los iraníes querían evitar ser descubiertos como los autores del atentado contra un petrolero. El hecho produce un déjà-vu.

El 4 de agosto de 1964 se prefabricó el ataque a un barco estadounidense en el golfo Tonkín, se proclamó “casus belli” y automáticamente se legalizaron los bombardeos a Vietnam del Norte. Este hecho, descubierto por la prensa estadounidense, tiene ahora una versión chapucera en el golfo de Omán.

La primera “ayuda” vino de Londres, sus marinos capturaron un petrolero iraní en el Mediterráneo en la costa del Gibraltar, a pesar de la protesta española. Por mediación judicial, el barco iraní, con bandera panameña, ha sido liberado y está navegando a pesar de las protestas de EEUU.

Irán ha respondido con la captura de dos petroleros, uno de ellos sueco, el  Stena Impero, alquilado a una empresa inglesa, se supone que ahora los liberará en respuesta a la actitud judicial inglesa.

La tensión ha bajado a pesar de que Trump amenazó con “borrar del mapa a Irán” luego dijo que “ha evitado un ataque militar”. En los días más peligrosos Irán derribó un dron y EEUU respondió con ataque cibernético.

Pompeo y Trump parecen discrepar, probablemente el desacuerdo durará lo que la campaña electoral de Trump. Otro interesado en agitar el mar del golfo pérsico es Netanyahu, más cerca a los sauditas, aliado incondicional de Trump y enemigo de Irán.

Por el estrecho de Ormuz circulan  19 millones de barriles de petróleo al día, además del gas licuado.

El conflicto en Ormuz puede quedar en agua de borrajas. La política del chantaje del presidente norteamericano provoca inestabilidad pero, alguna vez, puede terminar mal.

 

Kurdos y turcos

Es una vieja herida histórica, los kurdos resultaron los grandes perdedores de todas las guerras; los armenios tienen un territorio en lo que fue la vieja Unión Soviética, los kurdos quedaron diseminados entre Turquía, Siria, Irán e Irak. 

La guerra contra Saddam Husein hizo posible el establecimiento de un Kurdistán iraquí próspero, el más pacífico en comparación al resto de Irak. La CIA unificó a los clanes de Talabani y Barzani, para enfrentar a Saddam. Sus peshmerga (originalmente guerrilleros de Barzani que huyó a la entonces URSS cuando desapareció la república kurda Mahabad en 1946) son aliados de EEUU que hicieron posible el triunfo sobre los yihadistas de ISIS en Siria. Hoy ocupan una franja “kurda siria” en frontera con Turquía. 

El islamonacionalista Erdogan tiene tropas en territorio sirio porque cree que esa “franja kurda” pueda extenderse a través de Turquía para unir al Kurdistán-iraquí y reclamar la vigencia de una nueva nación. 

EEUU tiene una doble lealtad: con Turquía porque es miembro de la OTAN y con los kurdos, sus aliados más efectivos, en Siria. Estados Unidos ha prometido a Turquía un corredor neutral donde no entrarían los peshmerga. Los kurdos, naturalmente, tienen su propio proyecto, cuentan con armas entregadas por Trump. Ese punto caliente seguirá con la misma temperatura hasta que se resuelva el nuevo estatus de Siria.  

Trump podría aceptar que Bashar Al Assad continúe en la presidencia siempre y cuando las tropas iraníes abandonen el territorio, una exigencia de Netanyahu. El 25 de marzo de este año Trump reconoció formalmente al Golán como territorio israelita, a pesar de resoluciones de la ONU que no aprobaron la anexión ya en los lejanos 80. Hecho que solidifica la alianza Trump-Netanyahu.

 

La guerra comercial

El pasado mayo, el presidente Xi Jinping aludió a la “larga marcha” de las milicias de Mao para aleccionar a su población sobre los riesgos del nuevo periodo con un crecimiento del PIB, ralentizado a niveles anteriores a 1992. La situación no es nada alentadora.

La guerra comercial de Trump está acelerando un “divorcio tecnológico”, financiero y empresarial de las dos potencias. 

El capital chino se incrementa casi 5 veces con respecto al año precedente en los primeros cinco meses de 2019, según datos de la oficina general de estadística vietnamita. El aumento de la inversión china en India en 2018 se disparó un 137%.

La venganza china se expresó en la devaluación. Zhu Jun, director de la unidad internacional del Banco Central de China, dijo que la volatilidad de la moneda china es una reacción normal del mercado habida cuenta del aceleramiento de la guerra comercial de EEUU.

 

Europa

Salvini apuesta a ganar las elecciones, por eso provoca el colapso de la alianza Lega-Cinco Estrellas. Las encuestas le dan 34,3%. Sus socios podrían ser los Hermanos de Italia (Giorgia Moloni), lo que implicaría un gobierno neofascista.

El Brexit podrá ser “duro”, pero Boris Johnson no cuenta con el voto del parlamento, se rumorean nuevas elecciones. ¿Antes o después del 30 de octubre?

A pesar del apoyo de socialistas a la alianza entre conservadores y liberales, la cúpula de la UE es débil.  Si Macron se retiró del pacto con los socialdemócratas y los verdes es porque la alemana Ursula von der Leyen es tan federalista como el galo.

Finalmente, el problema de Kashmir. Ram Nath presidente indio, aplica un estalinismo sui generis, la minoría musulmana debe someterse a la mayoría hinduista; la autonomía de la región, disputada con Pakistán, reconocida en el artículo 370 de la constitución de India (1947), ha sido revocada. Pakistán y China, su aliado, han protestado. Tanto India como Pakistán tienen armamento atómico. 

El reelecto presidente de India es un nacionalista de una categoría menor que Trump, pero con rasgos muy parecidos.

 

 

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