Situación

Una respuesta urgente para las niñas embarazadas

El autor tiene una propuesta para los casos de niñas embarazadas, que se concentran en cuatro regiones del país, como resultado, en su mayoría, de violaciones.
domingo, 25 de agosto de 2019 · 00:00

Marcos Paz Sociólogo y miembro del Observatorio de Mortalidad Materna y Neonatal del Cides-UMSA

El Sistema Nacional de Informaciones en Salud (SNIS) permite contar con cierta información sobre embarazos en la niñez. Se trata de un flagelo que azota al país desde hace mucho tiempo, pero que ahora está siendo abordado con mayor seriedad, tanto por algunas reparticiones del Estado como por importantes actores de la sociedad civil y varias organizaciones internacionales, de modo que se hace necesario puntualizar algunos aspectos sobre esta compleja y dramática problemática de salud pública. La coyuntura es propicia para afinar respuestas técnicas y viables, que tal vez pudieran ser ejecutadas con la mayor voluntad política que pueda lograrse. 

El SNIS proporciona información sobre el número de consultas prenatales nuevas, antes y después del quinto mes de embarazo. Un poco más del 30%  de las niñas embarazadas, antes de cumplir los 15 años de edad, llega a un centro de salud después del quinto mes de gestación, cuando la opción de interrupción del embarazo se complica, agravando la situación de las niñas en todo sentido. Lo primero que se debe buscar es que estos embarazos puedan detectarse antes de los tres meses para poder facilitar la atención que requieren.

En 2017 se registraron 3.289 niñas con primeras consultas prenatales y en 2018 fueron 2.949. En los primeros seis meses de 2019, estas consultas llegaron a 1.208. Hay una tendencia decreciente que no resta nada a la gravedad del problema.

Un tratamiento diferenciado

De entrada, el sistema de salud debería tratar estos embarazos en forma radicalmente diferente. No se trata de consultas que pueden ser atendidas por cualquier personal de salud y en cualquier centro. Son embarazos de alto riesgo, sin excepción, incluso más que los embarazos de adolescentes de 15 a 19 años de edad, porque en las niñas aún no se ha desarrollado plenamente su capacidad reproductiva. 

Además, la mayor parte de los embarazos de niñas es producto de violaciones. Es por eso que la interrupción del embarazo es la primera opción legalmente disponible para cualquier niña que enfrente un embarazo no deseado. Toda niña debería ser informada claramente de que existe, incluso, la posibilidad de evitar el embarazo a solo requerimiento confidencial antes de las 72 horas después de producirse el contacto sexual, de manera preventiva. 

La interrupción legal del embarazo no debería ser negada ni retrasada por ningún motivo, por lo que es urgente que a la simple confirmación de embarazo en estas edades se activen los procedimientos de rigor, en forma segura e inmediata, con el concurso de especialistas y centros de segundo nivel de atención, sin requerir ningún tipo de trámite.
 
Más casos en cuatro regiones

Es evidente que los departamentos del oriente boliviano son los que más aportan a la dimensión de la problemática. En Santa Cruz se produce el 45% de los embarazos de niñas del país, seguido por Beni, con mucha menor población, con el 14% de los casos. Pando contribuye con el 4% de embarazos, con lo cual la región de los llanos suma el 63% de los embarazos de niñas del país. 

Sin embargo, en Cochabamba se produce otro 14% de casos y en La Paz el 10%, que son los departamentos más significativos en los valles y el altiplano, respectivamente. 

Sumando los embarazos declarados en los tres departamentos del eje –Santa Cruz, Cochabamba y La Paz– se tiene el 69% de los casos de todo el país en los tres últimos años. Si a esta proporción se aumenta a  Beni, se tiene que en cuatro de los nueve departamentos de Bolivia se concentra el 82% de los embarazos de niñas. 

 Por tanto, no hay dónde perderse en la definición de prioridades, lo que no quiere decir que el sistema de alerta temprana de embarazos de niñas pueda descuidarse en los otros departamentos; simplemente se quiere incidir en la importancia de prever recursos compatibles con la magnitud del problema, en referencias acompañadas, atención diferenciada y prioritaria, disponibilidad de atención del aborto sin restricciones y, por supuesto, insumos y medicamentos requeridos en cada caso.

En el segundo y tercer nivel

La ruta crítica que se prevé para la adecuada y oportuna atención médica de niñas embarazadas excluye la participación del personal de salud de primer nivel de atención a partir de la confirmación del embarazo. 

Los controles prenatales solamente pueden ser otorgados en centros de segundo o tercer nivel de atención, cuando la niña ha optado por la continuidad del embarazo de todas maneras, decisión que debe respetarse incluso a costa de duplicar los procesos clínicos y recursos para la atención del embarazo, el parto y el posparto, lo cual incluye citas más frecuentes, análisis más precisos y capacidades más avanzadas. 

La orientación y acceso a métodos anticonceptivos eficaces, el concurso permanente de la protección social y el apoyo psicológico son tan importantes como la propia atención médica, con o sin interrupción del embarazo. El acompañamiento jurídico discreto, respetuoso y comprometido es parte de la atención integral a toda niña embarazada, bajo la premisa irrenunciable de que se trata de víctimas, sin atenuantes. Los raros casos de embarazos consentidos con niños de la misma edad no ameritan mayores indicaciones.

 
Una propuesta

La interrupción legal del embarazo se justifica por el riesgo de la salud y de la vida de la niña de todos modos. En estos casos, con mayor razón que en otros de mujeres mayores, no existe margen para ningún tipo de obstáculo administrativo u objeción de conciencia institucional.

No estaría mal que se atienda la propuesta de la Mesa por una Maternidad y Nacimientos Seguros de formular un protocolo específico para la atención integral de niñas menores de 15 años embarazadas, para afinar mejor la conducta estatal en estos casos, en todas sus dimensiones. También es necesario disponer de información más completa sobre el resultado de esos embarazos, sobre las circunstancias que los rodean y sobre las medidas que suelen tomarse para enfrentar la problemática.

 

 

22
2

Otras Noticias