Obituario

¿Quién fue Genaro Flores?

Las relaciones entre el katarismo y la izquierda boliviana nunca fueron tersas. Genaro Flores Santos fue rechazado por la izquierda en 1971, aceptado en 1979, expulsado en 1988 y reemplazado en 1995. Acá recordamos el itinerario de esas tensiones.
domingo, 01 de septiembre de 2019 · 00:00

Rafael Archondo  Periodista Especial para Ideas

Algunos dicen que fue Juan Lechín, otros, Óscar Sanjinés. La anécdota desparramada por muchos lugares, asegura que uno de esos altos dirigentes de la Central Obrera Boliviana (COB) le pidió en tono paternalista a Genaro Flores, máximo líder del agro, que vaya a comprar refrescos para los asistentes a una reunión, organizada en el marco de la “alianza obrero-campesina”. Flores se habría negado a ir y habría respondido con orgullo que iría solo si el demandante del favor le lustraba primero los zapatos. Así transcurrió durante décadas la tensa relación entre katarismo e izquierda en Bolivia. 

El abismo que separaba a los líderes aymaras o quechuas de la llamada izquierda criolla solo parece haberse superado con la llegada de Evo Morales. En cambio, los contactos previos fueron amargos, llenos de desconfianza y manipulación. Genaro Flores Santos, fallecido a los 76 años de edad, este 25 de agosto, podría ser el ejemplo más vivo de aquella relación asimétrica. 

En 1971, los kataristas, encabezados por Genaro, tomaron por dentro la Confederación del sector (Cntcb) que era uno de los pilares fundamentales del Pacto Militar-Campesino. En un lapso de tres años, Flores ascendió de su sindicato de Antipampa hasta el máximo sitial de aquella entidad sindical, digitada desde las Fuerzas Armadas. Su victoria se producía el 2 de agosto de 1971. La izquierda controlaba en ese momento la llamada Asamblea Popular. 

La captura desde las bases, de la confederación oficialista no fue noticia para los adherentes del marxismo leninismo en la plaza Murillo. De los 218 delegados que constituyeron la Asamblea Popular, solo 23 eran del campo y ninguno de ellos, katarista. 

Semanas después, el golpe de Banzer se encargaría de poner a todos en el exilio. La represión le enseñaba a la izquierda quiénes eran sus verdaderos aliados. Enmendado el error, en junio de 1979, la propia COB convoca a un Congreso de Unificación Campesina. Con más de 500 delegados acomodados en el cine Ebro de La Paz, se da por fundada la Csutcb. En aquellas jornadas, la izquierda no tuvo más que admitir que el katarismo era la fuerza indispensable en el movimiento sindical agrario. Genaro Flores era proclamado como máximo líder como ya había sucedido en 1971 bajo la Presidencia del general Torres. 

Unidos en la defensa del proceso democrático, kataristas e izquierdistas intentarían articularse electoralmente en torno a la UDP. Todo duró solo nueve meses. Fueron juntos a las elecciones de 1978 y las bases campesinas, sobre todo en Coripata, resistieron el fraude orquestado por Banzer a favor de Juan Pereda. En enero de 1979, el MRTK de Flores abandona el frente. 

Los aymaras se van porque allí vuelven a sentirse una minoría. El dinero de la campaña provenía en un 70% de los tres grandes partidos de la UDP y por consiguiente, los curules estaban destinados a los firmantes de cheques. 

En ese contexto, en 1979, el katarismo se repliega a la vida sindical, desde donde desencadena la mayor ola de bloqueos campesinos del Siglo XX. Genaro Flores le mostraba al país el calibre de una movilización que puso nerviosos a criollos de derecha e izquierda en la sede de Gobierno. Aquel cerco solo tenía como antecedente el de 1781 y solo sería comparable después con aquel organizado por Felipe Quispe en este siglo. 

El golpe de García Meza encontraría al katarismo y a la izquierda en una amalgama de resistencia en las calles. Genaro Flores y los ocho de la calle Harrington se llevaron la peor parte. Estos últimos perdieron la vida; el líder agrario, la capacidad para caminar. 

El 19 de junio de 1981, cuando Flores salía de una reunión clandestina, los agentes de la represión interceptan su jeep. Consciente de que su detención llevaría al derrumbe de la red de hostigamiento a la dictadura, Flores intenta huir. Una bala le perfora una vértebra y lo deja inmóvil de las piernas.  

Desde su silla de ruedas, Jenaro Flores fue candidato a la Presidencia en dos elecciones, 1985 y 1989. Su fotografía en la papeleta parecía llegar en el momento oportuno. En medio del hundimiento de la izquierda, arrastrada al abismo por el fracaso del gobierno de la UDP, el katarismo pudo haber sido la alternativa. El resultado no fue alentador. Su espacio electoral abarcó entre el 1 y 2% de los votos. Flores llegó a un máximo de 31.000 votos en 1985, con lo cual consolidó dos diputados hasta 1989. 

Pero la izquierda no se quedaría con los brazos cruzados. Arrinconada por el llamado neoliberalismo, desprovista de su base proletaria, reorganizó sus fuerzas para lanzarse voraz sobre el sindicalismo campesino. Su principal víctima fue Genaro Flores. En el II Congreso de la Csutcb buscó su derrocamiento en medio de una andanada de acusaciones de corrupción. 

En 1988, Genaro Flores era ya un hombre vencido. Aunque participó en los siguientes comicios, ya lo hizo como ex dirigente campesino y sin la sigla del Mrtkl, que quedó en manos de la fracción de Víctor Hugo Cárdenas, con quien tuvo un profundo conflicto interno. 

Para entonces la izquierda ya había conseguido copar la Csutcb y quitar del camino al katarismo para empezar a organizar la sustitución de Genaro Flores por un aymara o quechua más afín a sus proyectos. 

¿Llegaba el momento en el que éste aceptaría finalmente ir a comprar los refrescos? Sin duda aquel extremo nunca llegaría. La izquierda anti katarista encontró en 1995 y en Evo Morales, la respuesta a su crisis. Tras 20 años de marginación, regresaba con un discurso similar al de Flores, pero ya sin él. 

Algo parecido ocurriría también con Felipe Quispe, el indianista, que sacudió el país a inicios de este siglo. Con ello, la whipala se hacía símbolo estatal y la izquierda aplicaba sus ideas usando un llamativo atuendo autóctono.

 

Confidencial

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