Sobre incendios amazónicos y populistas

¿Quién habla por la Naturaleza?

La primera lección es que tenemos que movilizar a todos para proteger la selva antes de que se siga deteriorando. Y hay una segunda lección: el populismo realmente no sirve.
domingo, 15 de septiembre de 2019 · 00:00

Todd A. Eisenstadt Profesor de ciencia política en la American University  y Director de Estudios del Centro de Política Medioambiental Latinoamérica21

El aumento de los incendios en la Amazonia brasileña, patrimonio de la humanidad, muestra dos formas peligrosas de calentamiento: el del fuego en la selva y el del populismo autoritario. La comunidad internacional debe presionar para que cesen ambos, y de forma rápida. Nuestros hijos dependen de ello.

En relación con los incendios, que en Brasil han aumentado este año un 75% en comparación con años pasados, escribí un libro con Karleen West, ¿Quién Habla por la Naturaleza? (Oxford UniversityPress, 2019; existe un documental en español sobre el libro, dirigido por el ganador del Premio Emmy Larry Engel:  https://www.youtube.com/watch?v=FIMTsWazqhM).  Ahí mostramos, a través del análisis de una encuesta nacional en Ecuador comisionada por CEDATOS (Centro de Estudios y Datos), que donde el medioambiente ya está destruido la gente deja de preocuparse por él.

Encuestamos a una muestra de ciudadanos, con sobremuestra de comunidades indígenas en la zona amazónica norte de Ecuador (donde la selva sigue dañada por los famosos derrames de petróleo por Chevron-Texaco en los años 90) y en la zona amazónica sur (donde, por lo general, la selva no ha sido dañada). 

Mientras en la zona sur la gente se preocupaba mucho por la integridad de la selva, manifestando entusiasmo por el concepto global y abstracto de “cuidar el medioambiente”, en el norte ya no se preocupaban tanto por ese concepto.  Allí la preocupación era por temas que son resultado de la degeneración medioambiental, como desempleo, migración (a las ciudades) y salud pública, entre otros.

La primera lección del libro es que tenemos que movilizar a todos para proteger la selva antes de que se siga deteriorando. En Ecuador, en Brasil, o donde sea. Aunque preocuparse por la conservación ambiental puede volverse algo más complicado y, por ende, se corre el riesgo de abandonarla como concepto. Y hay una segunda lección: el populismo realmente no sirve.

En Ecuador estudiamos las políticas del expresidente Rafael Correa, quien, a pesar de sus defectos, parece haber sido más democrático que Jair Bolsonaro. Éste es burdamente populista, apoya los estándares más bajos de la humanidad y sus únicos rivales hemisféricos en esa “carrera hacia abajo” podrían ser Nicolás Maduro y Donald Trump.  

En el caso ecuatoriano, vimos que las políticas populistas de entregar proyectos y empleos a cambio de la destrucción de la selva habrían influido menos a los ciudadanos más vulnerables al cambio climático (los que vivían de la Amazonia).  Ellos, y sobre todo los de comunidades indígenas amazónicas, lucharon contra la destrucción de la selva y abogaron en contra del problema del cambio climático.  

Parece que el desafío para los lectores a lo largo del hemisferio es aprender a pensar como si viviesen en primera fila –o en la “línea de fuego”– la vulnerabilidad al cambio climático. Hoy todos somos brasileños y tenemos que presionar al gobierno ignorante de Brasil. Como lo intentó el presidente Emmanuel Macron en la reunión del Grupo de los 7 en Europa. Pero con más urgencia aún.

El argumento de Bolsonaro acerca de las violaciones a la soberanía de su país es una falacia. América Latina conoce ese tipo de violaciones desde la época colonial (que en cierto sentido Trump quiere revivir ahora con su trato a los migrantes latinos en Estados Unidos), pero actualmente ese argumento soberanista debe ser superado por un argumento humanitario y a favor de la naturaleza. Naturaleza que necesita un vocero. 

Tenemos que insistir para que la buena voluntad de otros presidentes, los presidentes “verdes” de otros países amazónicos –y los de cualquier país en crisis de medioambiente– sea la que predomine. Hay que aislar a presidentes como Bolsonaro haciendo presión internacional y doméstica sin sobornarlos con ofertas de dinero o amenazas si no cumplen. 

El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas debe conseguir el consenso (unánime, desafortunadamente, de los cinco miembros permanentes) para poder declarar emergencias de seguridad de medioambiente. Esta institución tal vez sea la única con la legitimidad para cumplir el objetivo de mandar personal para proteger áreas naturales patrimonio de la humanidad cuando se encuentran en alerta roja, como la Amazonia actual. 

Cierto, la ONU tiene un récord mixto en su actuación a favor de la humanidad.  Es una organización repleta de escándalos de corrupción, falta de liderazgo y una ineficacia notoria. Pero en momentos como éste, no podemos dejar el futuro de un patrimonio tan importante como la Amazonia en manos de un populista autoritario. Hasta que diseñemos una mejor institución, el Consejo de Seguridad de la ONU es la mejor opción. 

Además, contando con el apoyo fuerte de Francia y Gran Bretaña, tendríamos que elegir un presidente demócrata en Estados Unidos y esperar a que la situación sea suficientemente crítica para conseguir el apoyo de quienes negaron el poder a ese cuerpo en el pasado, como China y Rusia.  

Pero hay que trabajar ahora para crear condiciones para que alguien hable por la naturaleza, con una voz democrática y unida de la humanidad.  Por el momento, la ONU es nuestra mayor esperanza para evitar la ruina de la Amazonia y la apatía y desesperanza que eso conlleva.

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.