Desarrollo

Incendios y cambio de modelo económico

El modelo no funciona como estaba planeado, ya que no logró generar ni los “excedentes” ni los “ingresos y empleos” esperados.
domingo, 22 de septiembre de 2019 · 00:00

  Bernardo Corro Barrientos  Doctor (PhD) en Economía del Desarrollo

Los incendios del Beni y de Santa Cruz revelan que el Gobierno  procede bruscamente, sin anunciarlo públicamente, a cambiar su modelo económico vigente desde hace 13 años, desde  2006. Es probable que este “proceso de cambio de modelo” se esté produciendo desde hace por lo menos dos años, desde que se tomó conciencia de que el modelo económico implementado hasta entonces no funcionaba. 

El denominado “Modelo económico social comunitario y productivo” fue formulado en 2006 por Carlos Villegas y Luis Arce Catacora en el Plan Nacional de Desarrollo y reafirmado posteriormente en la Constitución Política del Estado de 2009, así como en documentos posteriores del Ministerio de Economía. 

El modelo estaba basado en “dos pilares”; el primero, denominado “generador de excedentes”, considerado de “carácter estratégico”, porque constituía la columna vertebral del modelo y estaba formado por las empresas estatales extractivas de hidrocarburos, de minería y de electricidad.

El segundo, llamado “generador de ingresos y empleos para la población”, estaba constituido por la industria manufacturera, sobre todo por empresarios pequeños y medianos, por el sector agropecuario conformado por campesinos medios y chicos, así como por el turismo, la vivienda, el comercio y el transporte. 

El primero debía generar los excedentes para financiar el desarrollo del segundo, es decir del generador de ingresos y de empleos.

Conforme a este esquema se crearon en estos años decenas de empresas estatales en los diversos sectores productivos orientadas a generar empleos e ingresos para la población, así como para estructurar la “industrialización” del país y para establecer la diversificación productiva. 

Luis Arce explicó este objetivo en 2017 en la introducción y en la conclusión del documento Las empresas públicas en el nuevo modelo económico boliviano, de esta manera: “En un escenario de crisis mundial las empresas públicas surgen como una alternativa importante para la generación de recursos para el funcionamiento del Estado.  Equivocadamente, el neoliberalismo consideraba que reduciendo su papel al mínimo la economía crecería en manos de la iniciativa privada. La experiencia boliviana muestra que mediante el fortalecimiento de las empresas públicas se puede  obtener los recursos que financien la industrialización y las políticas sociales para sacar de la pobreza a millones de ciudadanos”. (Ministerio de  Economía).

Desde hace algunos años, sin embargo, se constataba que el modelo no funcionaba como estaba planeado, ya que no lograba generar ni los “excedentes” ni los “ingresos y empleos” esperados puesto que por el contrario se registraban  pérdidas crecientes. 

Estas eran causadas sobre todo desde 2014 por las caídas persistentes de los precios del gas y de los minerales exportados a los mercados internacionales. Se registraba igualmente la reducción de las importaciones del gas de los principales mercados de exportación que eran Brasil y Argentina. Como efecto, se produjo internamente la fuerte reducción de los ingresos del Estado y el aumento paulatino de las deudas externa e interna. 

Por otra parte, las cerca de 60 empresas estatales creadas en los últimos años no generaban las ganancias esperadas y su contribución a los ingresos del Estado, sino sobre todo mayor deuda externa e interna y el aumento de las importaciones de tecnología y de la dependencia tecnológica. 

Para tratar de mejorar la situación, se tomaron algunas medidas paliativas para fortalecer el mercado interno, como el pago del “segundo aguinaldo” a las empresas privadas con el ánimo de activar el consumo de la población. 

En realidad, se tomó conciencia de que los “pilares” y prácticamente todos los componentes del  “Modelo del socialismo comunitario” se encontraban en crisis y sin perspectivas de solución en el corto, mediano y largo plazo. Era evidente que no mejorarían las perspectivas de las materias primas en los próximos cinco años,  sobre todo del gas, el principal insumo de exportación del modelo, en el mercado internacional. 

En este contexto, la solución que encontró el Gobierno fue la “expansión de la agroindustria de exportación” en el oriente del país, es decir, en Beni y en Santa Cruz. Esta agroindustria es productora sobre todo de granos forrajeros para la ganadería vacuna y aviar y, en perspectiva, para la producción de carburantes para el mercado externo. Este sector está constituido sobre todo por productores privados, es decir, por los grandes capitalistas agropecuarios del oriente, productores en grandes superficies de cultivos.

Lo anterior señala que ahora para el futuro próximo el “nuevo modelo económico” estará constituido principalmente por el “pilar agroindustrial” capitalista privado. Este nuevo pilar estará encargado en adelante de la “generación de excedentes” que serán apropiados por el Estado. 

Este, por su parte, utilizará los excedentes para –supuestamente– financiar el desarrollo de los otros sectores generadores de ingresos y empleos, como la industria manufacturera, el turismo, el sector campesino agropecuario, así como para los otros. 

Los nuevos mercados del nuevo pilar capitalista “productor de excedentes” seguirán en el exterior, como antes, pero estarán constituidos en adelante por   India y China (el primer ministro indio visitó Santa Cruz hace algunos meses, seguramente para establecer acuerdos con los agroempresarios de Santa Cruz).

¿Cuáles son las perspectivas del “nuevo modelo”? Países como Brasil, Argentina y Paraguay   se encuentran siguiendo esta senda. Sus sectores agropecuarios se especializan en la producción y exportación de los cereales forrajeros mencionados hacia China e India. 

Bolivia está siguiendo estos pasos aceleradamente. Inicialmente se pensó que iba a incendiar gradualmente los bosques chiquitanos comenzando este año con un millón de hectáreas. Se menciona, sin embargo, que hasta ahora ya fueron quemadas cerca de dos millones.

 

 

Confidencial

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