Incendios: tanto peca el que mata a la vaca…

El manejo del fuego

Las principales causas de los incendios son: la necesidad de tener más tierras para la agricultura, para la ganadería y para la minería.
domingo, 08 de septiembre de 2019 · 00:00

Jaime Navia Antezana  Físico, investigador forestal  GIRA A.C.

Escribo estas letras ante la situación que vive la Amazonia en general y la Chiquitania boliviana en particular. Lamentables sucesos han cobrado miles de hectáreas ante la ambición, displicencia, irresponsabilidad, cinismo y omisión de muchos intereses. Hoy Bolivia sufre una gran tragedia, y a pesar de que la naturaleza también hará su trabajo para reconstituirse, el daño está hecho, pero será esa misma naturaleza quien se encargará de cobrarnos el perjuicio que le estamos haciendo.

Partamos señalando que la mayor parte de los incendios son provocados (90-95%), sea por negligencia, acción criminal, incapacidad o irresponsabilidad. Son las personas quienes son responsables de que se haga un fuego, o que una quema se salga de control.

Pero el manejo del fuego no es de por sí malo, ni para los cultivos, ni para los propios bosques. Un manejo forestal puede beneficiarse con un plan de quemas prescritas para mejorar las condiciones de desarrollo del arbolado y a su vez como prevención ante siniestros mayores por la presencia de combustible en los montes. En otras palabras, bien manejado, el fuego también es amigo del bosque. Más aun cuando se hacen siguiendo lineamientos técnicos y los preceptos normativos que nos impone la autoridad.

¿Qué indagar?

Entonces, ¿por qué muchas veces ocurren incendios, en lo que debería ser una práctica relativamente simple? Peor aún cuando estos incendios se convierten en lo que es hoy el gigantesco monstruo de la Amazonia, una conflagración de dimensiones mayores que como tal requiere acciones mayores.

Vale la pena indagar más sobre cuáles son las razones que orillan a que estos fuegos se extiendan; qué objetivo persiguen los que queman y los que dejan que se queme; cuál es la meta de estas personas, o grupos, que provocan esto; en otras palabras: ¿por qué las supuestas “quemas controladas” se han salido de control? 

No nos engañemos, las principales causas de los incendios son: la necesidad de tener más tierras para la agricultura, para la ganadería y para la minería, así como, en muchos lugares, para la expansión urbana.  La ambición desmedida, ligada a la incapacidad de los gobiernos de enfrentar la situación, o la complicidad de estos con grupos de interés económico son el factor más importante, como lo deja ver C. Guzmán en su artículo en Ideas, Página Siete (25/08/2019). 

Estos incendios implican una serie de ilegalidades, desde el propio delito de provocarlo (intencional o no), hasta lo que se sucede en los procesos de procuración de justicia, deslinde de responsabilidades y mecanismos para resarcir el daño. La experiencia en México me ha demostrado que los delitos ambientales (como los incendios) se diluyen en papeleos, falta de evidencias, etcétera, y en general quedan impunes. Pero siendo un delito federal, es increíble que tampoco se sigan las investigaciones para determinar omisión, colusión u otras responsabilidades de servidores públicos, e incluso a nivel legislativo para ver dónde fallaron las leyes y la propia política pública. 

Hoy en Bolivia crece la efervescencia por el tema de los incendios, no es para menos cuando decenas de miles de hectáreas han sido consumidas por el fuego, con el consecuente efecto sobre la biodiversidad, la emisión de gases de efecto invernadero, el impacto a la provisión de servicios ambientales, etcétera. No sólo en Bolivia se expresa un justo y sentido reclamo, las voces están en las más altas esferas de la política mundial. 

Como siempre la posición mundial ante estos hechos recrimina, a veces seriamente, otras veces con mentiras, falacias o sin argumentos la devastación de las selvas y miles de hectáreas de pastizales especialmente en Bolivia. También hay voces que reclaman sobre los impactos de este fenómeno en pueblos indígenas, tanto en Brasil como en Bolivia. No es una sorpresa que la idea de desterrar a los pueblos originarios de sus tierras se encuentre también como motivación de estos sucesos.
  
Algunas consideraciones

Una forma de resolver, enfrentar o prevenir estos problemas es partir de leyes adecuadas y de la aplicación de estas leyes, no sólo tenemos que hacer una ley forestal, una ley ambiental o reglamentos para las quemas controladas, sino tenemos que hacer que se cumplan y que se cumplan bien. En caso de incumplimiento que se aplique la ley, se castigue al (los) responsable (s) y por encima de todo se resarza el daño. 

Asimismo, antes de definir políticas públicas agropecuarias (en especial de tipo industrializado), tenemos que evaluar la necesidad de mantener los servicios ambientales que esos bosques y selvas nos están proporcionando, no sólo a los propios productores que demandarán agua para sus cultivos, sino a todos los que vivimos en este planeta. Debemos evaluar también los recursos hidrológicos, la biodiversidad, el propio oxígeno, la captura de carbono, la mitigación del cambio climático, entre tantos servicios que nos proporciona la naturaleza. No podemos permitirnos una visión de corto plazo, una política extractivista, una motivación meramente económica, porque los efectos que estamos provocando al medioambiente son mucho más graves que lo que podremos obtener. Estamos poniendo en riesgo a las generaciones futuras por un supuesto bien del momento. 

El aprovechamiento forestal no es de por sí malo. Bolivia tiene casi 500 mil hectáreas de bosques certificados por el FSC, lo que la ubica en el sexto lugar en América del Sur. Además de los beneficios ambientales el manejo de los bosques genera gobernanza local, invaluable en la preservación de los recursos naturales. 

Pero tranquilos, la factura llegará y no sólo llegará en términos ambientales, sino también con actos sociales y efectos políticos; debemos ser inteligentes y serios, hacernos de información fidedigna, hay que identificar con seriedad, con responsabilidad y con verdaderos argumentos para que esas responsabilidades sean deslindadas y que paguen los que tengan que pagar, porque ahora no es un daño a Bolivia o a Brasil, es un daño a todo el planeta. 

 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete.

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día.

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.