Conflicto en Oriente Medio

Primera línea en Bagdad y Teherán

Las relaciones entre EEUU e Irán están rotas desde hace mucho, en especial desde la instalación en los 70 del régimen islámico de los ayatolah
domingo, 12 de enero de 2020 · 00:00

Gabriel Gaspar Cientista político

El asesinato del general Soleimani, jefe del brazo exterior iraní, abre un nuevo escenario en el cuadro estratégico global y del Medio Oriente en especial.  ¿Cuál es el objetivo político que busca EEUU con esta operación?  Si es una ofensiva, ¿cuales serán sus próximos pasos? ¿Cómo afecta esta acción a la seguridad global y regional?  ¿cómo queda América Latina en medio de esta nueva crisis?

Las relaciones entre EEUU e Irán están rotas desde hace mucho,  en especial desde la instalación en la década de los 70 del régimen islámico de los ayatolá. Ellos pusieron fin a la era pro occidental de Irán de los tiempos del sha.  Pero la antigua Persia no solo cambió su régimen político, sino que también modificó su orientación estratégica.  Recuperó progresivamente su histórica influencia regional que se vio afectada por la intromisión de las potencias coloniales europeas en siglos precedentes. 

 A la vez, además de sus intereses estratégicos nacionales, se pusieron de manifiesto su influencia en el mundo chiita, rama del islamismo que compite con los sunníes que tienen en los sauditas a su epicentro.  

Con el tiempo, Irán avanzó en su reposicionamiento como potencia  regional, desplegó un programa económico de autonomía y ha avanzado en su industria militar.  En este rubro se autoabastece en gran medida y tiene condiciones (como muchos otros) de construir armamento nuclear.  Pero con todo lo avanzado, aún no es una potencia global ni nuclear.  Eso sí, es una seria amenaza para los sauditas y sus aliados, y por cierto, para Israel. 

Los cambios post Guerra Fría modificaron el esquema de seguridad de esa parte del planeta.  Producto de las invasiones a Afganistán  e Irak, Irán quedó flanqueado por países con presencia de tropas de los EEUU.  Peor aún, la guerra civil siria posibilitó que casi todas las potencias se metieran en ella, y a la desestructuración de Irak se sumó la emergencia del llamado califato de ISIS que rápidamente se instaló en territorios sirio-iraquíes.  En suma, el entorno vecinal de Irán se desestructuró en cortos años y la inestabilidad se instaló en la zona. 

El diseño de seguridad de Irán involucró un fortalecimiento de sus aliados en la zona, reclutados mayoritariamente en el mundo chiita (que es predominante en Irak), en el Líbano y en Yemen.  De todos ellos, su aliado mas fiel y poderoso es Hezbolah (“la mano de Dios”) un partido libanés que  además de basarse en una extendida red social, posee unas milicias que a estas alturas ya son una fuerza regular bien armada y con experiencia de combate en la guerra siria, e incluso en su propio terreno, al punto de propinarle el principal revés a los generales israelitas en su intento de eliminarlas en la fallida operación de julio de 2006.

  Muchos son los analistas que coinciden que en ese enfrentamiento salieron victoriosas las milicias de Hezbolah, y fue la primera derrota que sufrieron las fuerzas armadas israelíes a manos de combatientes árabes. 

Además de sus aliados en Siria, Irak y el Líbano, Irán a apoyado a los huties yemenitas que se encuentran en guerra hace años y se enfrentan directamente a Arabia saudita en uno de los conflictos menos conocido en Occidente.  Los iraníes ayudan y pertrechan a los huties, que han incursionado inclusive contra los sauditas en su propio territorio.  En suma, además de su poderío nacional, Irán ha construido una red de apoyo en su entorno inmediato.  Buena parte de esta operación fue responsabilidad del fallecido general Soleimani.  

Se entiende porqué los servicios de EEUU andaban tras suyo, lo que no queda claro aún es si se trataba de dar un golpe disuasivo y selectivo a Irán, o si se trata de una maniobra de más largo alcance.  El tiempo lo dirá. Pero  lo cierto es que hace años ambos países están enfrentados de una manera no convencional. La muerte del general es un episodio, grave, pero es expresión del conflicto, no su causa.  Por tanto, la tensión persistirá. 

El poderío creciente iraní es mirado con preocupación por Israel.  En especial su programa nuclear.  El acuerdo logrado hace unos años empezó por ser desahuciado por EEUU, y hoy los iraníes han anunciado que retomarán su programa de enriquecimiento de uranio, para pesar de los europeos, particularmente interesados en distender la situación.

Como resultado de la victoria de Assad en la guerra siria, también ganaron sus aliados, entre ellos Hezbolah e Irán (amen de Rusia).  En la práctica, el poderío iraní se acerca a las fronteras de Israel, lo que preocupa a su alto mando. En el pasado reciente, Tel Aviv no ha vacilado en realizar operaciones que neutralicen a sus enemigos:  aviones israelíes han bombardeado instalaciones que suponen parte de la industria militar tanto en Irán, como en Siria.  Buena parte de los científicos nucleares iraníes han muerto por misteriosas causas.  Una guerra sorda y asimétrica campea desde hace años en esta región del planeta.  

Por cierto, la diferencia entre el potencial militar de  EEUU e Irán es abismal, por lo cual, es poco probable que Teherán opte por un enfrentamiento convencional.  Además, merced a las sanciones económicas que Washington le ha impuesto, la economía iraní pasa por serias dificultades y la población lo resiente.    

La primera línea   pasa hoy por enfrentamiento en territorio iraquí, pero la chispa puede extenderse a los territorios libaneses controlados por Hezbolah, y ahí cerca están las alturas del Golán.  

Los guerreros huties seguirán dándole dolores de cabeza a los sauditas y por ahí la ruta del petróleo a Occidente se puede atorar.   Irak, además, tiene otro ingrediente, el factor kurdo que se proyecta sobre todos los países vecinos, empezando por Turquía.  Los kurdos se sienten abandonados por Washington (que los entrenaron y armaron bien para derrotar a ISIS) y amenazados por los tanques de Erdogan. 

América Latina está lejos de este epicentro, pero un movimiento en el precio del petróleo impactará de manera diversa.  Los países productores, y sobre todo los exportadores de crudo se beneficiaran en alguna medida (México, Venezuela, Ecuador, Colombia, entre otros), los que importan hidrocarburos pueden ir preparándose para la cuesta de marzo.