Candidatura

Tuto entra en cancha sin camiseta y lanza un fuerte desafío

Toca cuatro cosas que toda propuesta para llegar a la Presidencia debe cubrir: economía, democracia, bienestar y relaciones internacionales
domingo, 26 de enero de 2020 · 00:00

Walter Guevara Anaya Consultor en desarrollo democrático

 

La cosa se puede poner difícil para varios candidatos en los debates. La reciente video presentación “Bases y lineamientos para propuesta de gobierno 2020/2025” ha dejado la marca muy alta. Se la puede apreciar en Facebook o YouTube. Es la carta brava con la que Tuto Quiroga pretende habilitarse como candidato a la Presidencia de la República.

De momento, Tuto juega sin camiseta. No tiene partido. Si tiene sigla o acuerdos electorales no los muestra. Es vulnerable a la acusación de dividir el voto y beneficiar a la candidatura del MAS. Está muy fresco el recuerdo de que la derrota de Evo fue posible porque una sola candidatura logró reunir la mayor parte del voto opositor. Los adversarios de Tuto le van a recordar que dividió el voto en las presidenciales de 2014, cuando el MAS obtuvo una mayoría de 2/3 en la Asamblea. Su mejor carta es lanzar una buena pre-propuesta.

Ya quisiera la izquierda democrática tener un candidato que marque su posición con la claridad y seriedad con la que Tuto marca la posición de la derecha democrática. En Bolivia ser de derecha es recibir el rechazo automático de la mayoría de los votantes. Poco o nada importa sopesar la calidad de las propuestas o la capacidad de los candidatos. La flojera de comparar propuestas se esconde detrás de consignas baratas con las que se pretende descalificar al adversario sin enterarse de lo que propone.

Es hora de que estemos a la altura de una campaña basada en propuestas. Tuto es el primero en dar la tónica que deberíamos esperar de todos los candidatos. Toca cuatro cosas que toda propuesta debe cubrir: economía, democracia, bienestar y relaciones internacionales. Dice poco para elogiarse a sí mismo. Se concentra en los problemas y las soluciones.

Coincido con Tuto en que el peor pecado de Evo fue el mal uso de los fabulosos ingresos que obtuvo sin hacer nada. Al derroche de este inmenso capital económico yo añado el imperdonable desperdicio del gigantesco capital político que Evo recibió en sus dos primeras elecciones. Con esos colosales recursos económicos y políticos Evo pudo haber sacado a Bolivia para siempre del extractivismo y del populismo. 

A pesar de los daños estructurales de largo plazo causados por el derroche del capital económico y el desperdicio del capital político, no debemos cerrar los ojos a los aspectos menos negativos de la herencia de los 14 años de Evo Morales.

Evo generó apoyo haciendo creer a los populistas ingenuosque nos estaba llevando al comunismo y a la redistribución radical de la riqueza, mientras fomentaba la ampliación del consumismo y consolidaba el capitalismo de Estado. 

Mediante este engaño evitó las políticas económicas de Chávez, Lula y los Kirschner, que arruinaron países infinitamente más ricos que Bolivia. Tal vez sin darse cuenta, dejó que su ministro de economía siga los lineamientos ortodoxos del neo-liberalismo. Algunos opositores lo acusaron de traicionar sus principios socialistas, cuando debían haberlo felicitado.

La estabilidad económica resultante de esta política permitió que la población duerma tranquila durante 14 años y no se rebele contra el ostensible fraude y desperdicio. El desvío de recursos públicos a bolsillos privados aumentó la demanda interna y fue uno de los motores de la inclusión social, algo que casi todos reconocen como el mayor mérito de la Evocracia.

Evo puso dinero en manos de gente que accedió por primera vez a supermercados, clínicas privadas, restaurantes, celulares, automóviles propios y cuentas bancarias. La clase media creció en buena parte gracias a un asalto al erario público. El método fue perverso, pero el resultado fue benéfico, aunque todavía falta mucho por hacer por los que siguen excluidos.

Decenas de miles de ineptos aprendieron el manejo de cargos públicos metiendo la pata a costa del país. Tuto Quiroga es el candidato que mejor puede decirnos cómo se debe reducir la exclusión sin afectar la selección de funcionarios públicos en base al mérito. Fue el principal propulsor de esta iniciativa mediante la Ley 2027 del Estatuto del Funcionario Público. 

La tónica de la campaña electoral de este año tiene que ser la reconciliación. Sin querer, Tuto deja la impresión de albergar rencor. En tiempos del voto limpio sumar es más importante que restar. A las propuestas les toca mejorar lo bueno y corregir lo malo de la Evocracia. No conviene dejar la impresión de que basta con el apoyo de los barrios elegantes.

La  pre-propuesta de Tuto es seria, clara, sencilla y moderada. No va a ser fácil defenderla ante propuestas estridentes, extremistas y demagógicas. Tuto nos pide que lo ayudemos a evaluarla y mejorarla. Nos toca revisarla con mucho cuidado y compararla con otras propuestas. 

Los votantes somos los únicos responsables de combatir la dispersión del voto. Llegó la hora de evaluar la mejor propuesta y ver cuál candidato es el más capaz de cumplir su oferta.

 

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