Narcisismo

Evo y Trump, dos políticos peligrosos

Ambos destilan odio, racismo, xenofobia, misoginia y homofobia; y la base de todos estos miedos es la ignorancia, sostiene el autor.
domingo, 4 de octubre de 2020 · 00:00

Gonzalo Araoz
Antropólogo, radica en Lancaster, Inglaterra

Solía simpatizar con la izquierda progresista, hasta que entendí que muchos (¿eternos?) líderes latinoamericanos piensan que ser de  “izquierda” les da derecho a usar y abusar de quienes los pusieron en el gobierno. Tener puntos de vista progresistas debería ser una cuestión de principios, no de lealtad. El rechazo total de los derechos de las personas, característico del dictador despótico de derecha, es ahora un atributo de los líderes “izquierdistas” en América del Sur. 

 Algunos que nunca han vivido o incluso estado en Bolivia fácilmente concluyen que, porque a Donald Trump le alegró la renuncia de Evo Morales, hubo un golpe de Estado respaldado por EEUU en Bolivia el noviembre pasado. Estos expertos no se han molestado en estudiar las circunstancias.  Parecen no haber visto la abundante e incontrovertible evidencia sobre la forma en que la manifestación pacífica de repudio contra el escandaloso fraude de octubre fue atacada violentamente por personas pagadas, con lista. Su excelencia mandó a habilitar letrinas móviles en la Plaza Murillo, para facilitar la estadía de aquellos que llegaron del campo, los grupos de choque. 

Los defensores de Morales dirán que las manifestaciones de rechazo al fraude no eran pacíficas. Pero es ya parte de la historia cómo Morales, bien macho, se hizo la burla de las “pititas” y oficialmente anunció, como presidente, que les iba a enseñar a bloquear. Como jugaba en su cancha, con su pelota y sus árbitros, mandó a la policía a reprimir a los manifestantes contra el fraude, pero sin interferir con la “resistencia minera” que atacaba con palos, piedras y dinamitas a aquellas y aquellos jóvenes que salieron en demanda del respeto a la democracia y a quienes los adeptos de Morales hoy llaman, con desdén, “pititas.” ¿Será que ahora ellas y ellos se autodenominarán “machísimos, inmunes e impunes dinamiteros”? 

  ¿Y a todo esto dónde estaba la policía? Preparando la entrega de pollos fritos para el almuerzo de los mercenarios. Esa imagen del policía sumiso y servil, obedeciendo los mandatos del déspota, contrasta enormemente con aquella otra del policía que se amotinó para resistirse a atacar a la indefensa población. Nunca antes había sentido admiración por nuestros policías. Hicieron historia en la institución del orden, como una generación que sienta antecedentes de integridad y real servicio de protección al pueblo. 

Llaman la atención algunos paralelos entre los dos hombres. Trump y Morales destilan odio, racismo, xenofobia, misoginia y homofobia. Es claro que la base de todos estos miedos es en ambos casos la ignorancia. Pero veamos algunos ejemplos de las prioridades de estos poderosos personajes. Trump se quejó de la baja presión de agua en la ducha para lavar su “perfecto” cabello, y Morales de que no podía ver fútbol, mientras miles de personas estaban muriendo por falta de apoyo y recursos de salud en ambos países. Uno de ellos les quitó el Obama Care a quienes realmente lo necesitaban, y el otro no solo desestimó la importancia de los trabajadores de la salud (priorizando la construcción de campos de fútbol sobre hospitales), sino que también los atacó.

El abuso y la persecución de doctores y enfermeras caracterizaron la gestión de Morales durante su gobierno y durante las protestas contra el fraude, cuando las y los trabajadores de  salud no dudaron en atender sin discriminación a personas heridas que acababan de atacarlos violentamente. Mientras en otros países la gente muestra su agradecimiento a trabajadores de salud durante la pandemia, en Bolivia los mercenarios del MAS los persiguen y atacan, bloqueando el acceso a oxígeno y otros insumos urgentemente necesitados para atender a los enfermos.

¿Recuerdan la respuesta de Trump cuando se le preguntó si respetaría los resultados de las últimas elecciones generales en EEUU? Simplemente dijo “depende”. Parece que se afianzará en el poder cuando sea derrotado en las próximas elecciones generales.  Esto no es muy distinto de la forma en que Morales ignoró los resultados del Referéndum de 2016, aprovechando el apoyo de los integrantes del TSE que eran miembros del MAS en su mayoría. El muy capo había asegurado sus propios árbitros en la cancha, para darle un rodillazo impune a la población. 

Pero veamos por un momento los logros de la reciente gestión gubernamental de Morales. Si bien hay un cambio visible en los patrones de inclusión de los sectores indígenas en los asuntos públicos, la economía y en la protección de sus derechos, en realidad esto fue provocado por las marchas indígenas de finales de los 80  y principios de los 90. Fueron estos mismos pueblos de las tierras bajas a los que Evo atacó como presidente y cuyos territorios violó y quemó mientras afirmaba ser su defensor y única esperanza, ¡además de auto-proclamarse protector de la Madre Tierra!

 En ambos hombres es evidente el desprecio total por el medio ambiente. Trump no necesita una introducción en ese tema, pues todos sabemos que considera al planeta su sauna, baño, jardín, supermercado y campo de golf. Morales, con su discurso pachamamón, logró engañar a muchos por un tiempo, pero al final su actitud  ante los incendios forestales iniciados por la expansión de tala y quema que él mismo aprobó, lo terminó de delatar. Las llamas consumieron más de 4 millones de hectáreas. Morales no solo rechazó la ayuda internacional, sino que además persiguió a quienes la solicitaban, y miembros del MAS escondieron donaciones internacionales (carpas, alimentos, agua) destinadas a los bomberos voluntarios, muchos de los cuales perdieron la vida junto con innumerables vida silvestre y ecosistemas en la Chiquitania.

 Escritores y periodistas extranjeros afirman que un golpe de Estado patrocinado por EEUU en Bolivia en noviembre pasado fue provocado por la cancelación de un acuerdo internacional para vender litio en bruto. Sin embargo, el acuerdo fue cancelado por Morales debido a la presión ejercida por la población de Potosí, cuyos manifestantes fueron emboscados camino a La Paz por simpatizantes del MAS. Les dispararon (un minero murió), varios fueron capturados y golpeados. Algunas mujeres fueron desnudadas, humilladas y brutalmente vejadas. 

Existe evidencia audiovisual de Trump afirmando con orgullo manosear mujeres a su gusto porque es una “estrella”. Es que el auto-denominado “mejor presidente de la historia” es antes que nada una celebridad. Parece que vivimos una realidad manejada, diseñada y controlada por y para celebridades. García Linera actuaba como presidente de Bolivia cuando sugirió públicamente que la gente escondiese a sus hermanas e hijas, pues Evo (quien para entonces ya era también una celebridad) regresaba de un viaje al extranjero. 

Trump ha sido acusado de violación y aparentemente ha comprado el silencio de algunas víctimas. Se sugiere también que Morales puede haber comprado el silencio de los familiares de las menores con las que se le acusa de haber mantenido relaciones sexuales. 

Finalmente, Evo Morales construyó un museo en su pueblo de origen para honrar y celebrar su carrera. Aunque Orinoca tiene una población de apenas 680,  que viven en extrema pobreza, con muy limitados accesos al agua corriente, alcantarillado y electricidad, Morales consideró oportuno gastar 7 millones de dólares en la erección de un altar para su ego. ¿Suena tal megalomanía familiar? ¿Quién más en el mundo construiría un museo para celebrarse a sí mismo, o buscaría entusiasmado la posibilidad de que su imagen fuese esculpida en el Monte Rushmore? ¿Es que no viene a la mente el nombre de algún “genio estable”?

 

 

 


   

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