Matasuegra

Otro show electoral

La oposición no se puede demorar mucho en presentar candidatos a las subnacionales, con una alternativa razonable para los votantes.
domingo, 22 de noviembre de 2020 · 00:00

Willy Camacho
Escritor

Pasadas las elecciones generales y el show mediático (mucho menor al que suponía, debo decirlo) que implicó el retorno de Evo Morales al país, se vuelve al politizar el ambiente debido a las elecciones subnacionales. Y surgen varios candidatos sin partido aún, lo cual nos hace pensar en una campaña “de guerrilla” –en la ciudad de La Paz–, salvo dos fuerzas que podrán concentrar mucha gente: el MAS y Sol.bo. Claro que el tablero se podría mover si Comunidad Ciudadana anuncia un candidato interesante y a tiempo.

En Santa Cruz, Creemos anunció que Luis Fernando Camacho sería su ficha ganadora, aunque falta definir si postulará a la Alcaldía o a la Gobernación. Era la decisión lógica desde el principio, en lugar de perseguir el horizonte con su aventura presidencial. Debía consolidarse como líder regional, y ahora pretende hacerlo, pero los tiempos han cambiado, el momento político es otro. Ahora su crecimiento es funcional al MAS, pues la polarización, más que política, pasará al plano regionalista.

Recordemos que en 2008 el MAS supo jugar muy bien sus cartas y le sirvió crear un “monstruo” llamado “media luna” con el que generó un escenario de enfrentamiento entre oriente y occidente. Y Luis Fernando Camacho –con una mirada absolutamente miope, incapaz de concebir la dimensión sociocultural de un país que, para él, termina en el quinto anillo– encarna la figura perfecta para enfundarse el traje de “enemigo” radical del Estado Plurinacional, cuyas bases más leales y fieles –en el sentido religioso del término– se encuentran en las zonas rurales, especialmente de Cochabamba y del área andina.

No es que la “media luna” haya sido un invento masista, sino que su presencia y potencia fue amplificada por el megáfono gubernamental, porque claro, la polarización es una manera efectiva de lograr el respaldo rápido y decidido de al menos la mitad de la población. 

Y ahora, como caído del cielo (aunque muchos no creen en la casualidad) aparece Camacho, quien no se cansa de aceitar los rodamientos oficialistas con declaraciones cuando menos arriesgadas. 

Decir que él financió las movilizaciones que, a la postre, derivaron en la caída del líder histórico del MAS es no solo irresponsable, sino una verdad a medias. Obviamente este tipo de movilizaciones demandan recursos, pero buena parte de estos vinieron de la propia ciudadanía. 

En Santa Cruz hicieron noticia las ollas comunes, con aporte de los propios movilizados; aquí, en La Paz, los muchachos se compraban cascos y escudos con su propio dinero (o el de sus padres, que no es lo mismo pero es igual).

Luis Fernando Camacho, una vez más, se quiere adjudicar todo el crédito por una lucha de la ciudadanía, y así, digamos sin querer, alienta la narrativa del “golpe”. Y ya lo había hecho antes, cuando aseguró que su papá había cerrado algún tipo de acuerdo con militares y policías antes del motín de noviembre de 2019. No sé si este señor no piensa antes de hablar o, peor, quizá todo esto está muy pensado, casi guionizado, y Luisfer sabe interpretar muy bien el papel que le han asignado.

En fin, no es algo menor, porque lo que se va a disputar en Santa Cruz va a definir posiciones políticas y apoyos a nivel nacional, aunque Santa Cruz no termina de entender ni asumir su rol. Lo quiere, pero sin las responsabilidades que conlleva.

En La Paz, Sol.bo debe definir candidato. Se sabe que el subalcalde del Macrodistrito Sur, Oscar Sogliano, quieres ser candidato, al igual que el Secretario Ejecutivo municipal, Álvaro Blondel. Ambos son figuras interesantes y con mucho potencial, aunque tendrán que cargar con un estigma producto de una mala decisión política: la traición. 

Es que parte de la ciudadanía considera que la victoria del MAS en las elecciones de octubre se debió, entre otros factores, a la candidatura de la entonces presidenta Jeannine Añez, y Sol.bo prefirió apostar al supuesto caballito ganador en lugar de mantener la alianza con Comunidad Ciudadana. En ese momento, la imagen de absoluto abandono de Carlos Mesa causaba pena, pero, como sabemos, fue recuperando terreno en la intención de voto hasta que la señora Añez no tuvo más remedio que aceptar la realidad y bajarse de la carrera electoral, dejando con los crespos hechos a Lucho Revilla y compañía.

Es cierto que cada momento político es distinto, y bajo esa premisa, romper alianzas y conformar nuevas es parte del juego, pero de ahí a comenzar a atacar casi con furia al que días antes era aliado, ya es un extremo que cayó mal a la ciudadanía paceña. 

Meses antes, José Luis Bedregal, vocero de Sol.bo alababa a Carlos Mesa, pero luego de que su partido pactara con Añez se convirtió en un detractor vehemente del expresidente. Y más allá de ese gesto, que también podría ser considerado como algo natural en el mundillo político, lo que queda en la memoria es haberle dado la espalda al que fue el único candidato con posibilidades de disputarle la elección a Luis Arce.

Y es aquí donde la reacción oportuna de Comunidad Ciudadana podría otorgarle una leve ventaja en la elección municipal. Pero debe ser oportuna, es decir ya. No se puede demorar mucho en presentar candidatos, y los que presente (para la Alcaldía y Gobernación) deben ofrecer una alternativa razonable para que los votantes opten por cambiar un aparato administrativo que lleva dos décadas en el municipio. Y cabe destacar que las gestiones de Juan del Granado y de Luis Revilla, pese a varias críticas, han sido de aceptables para arriba. Hubo trabajo, obras, saneamiento económico y fiscal, aunque enfrentaron, sobre todo Revilla, la oposición férrea de sectores sociales aliados al masismo, como los choferes, por ejemplo.

Por su parte, en el MAS hay pugnas internas, varias figuras que ya no ocupan cargos quieren optar por las candidaturas. 

El envión anímico en sus filas, y la percepción de la ciudadanía en general, después de la contundente victoria en las generales es una ventaja, pero no se pueden confiar, ya que La Paz, pese a ser un bastión del MAS, suele ser más pensante a momento de elegir alcaldes y gobernadores. Entonces, veremos si tienen el tino suficiente como para elegir buenos candidatos y no ceder a las presiones de sectores sociales que se siente con el derecho de imponer sus representantes. Las malas decisiones le han costado mucho al MAS en elecciones subnacionales pasadas.

A comprar pipocas y no avinagrarse el espíritu, pues ya comienza otro show electoral.

 

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