Democracia y elecciones

Los fraudes de Evo

“Lo acontecido el pasado año ha sido uno más de los varios golpes que Morales ha ejecutado a la Constitución”, asevera el autor.
domingo, 29 de noviembre de 2020 · 00:04

René Poveda Guzmán
Ciudadano boliviano

¿Fue Evo o la OEA quien dio el golpe? “Lo que ocurrió en Bolivia no hubiese sido posible sin la anuencia de la OEA. Su función es denunciar golpes, no patrocinarlos”. Este es el tuit enviado por el canciller argentino a la OEA. El mensaje se produjo horas después del retorno de Morales a Bolivia en compañía del presidente argentino, Alberto Fernández.   

En su momento, el diario The New York Times se sumó a las observaciones que refutan el trabajo que realizó la OEA y que permitió concluir que hubo fraude en las elecciones del pasado año.        

Pero aquel medio no es el único que asumió una posición de censura a la labor de auditoría realizada por la OEA el 2019. No hace mucho, un grupo de congresistas demócratas a la cabeza del senador Berni Sanders, ha cuestionado el desempeño de la OEA responsabilizándola no sólo de un fraude inexistente, sino de un golpe militar.   

Recordemos que ya The Washington Post había publicado un trabajo realizado por dos académicos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) donde se cuestionaba las técnicas y métodos estadísticos utilizados por la OEA para establecer la existencia de fraude. El MIT deslindó cualquier responsabilidad sobre la investigación de ambos académicos atribuyéndole un carácter personal y no institucional.          

La narrativa de sospechas de fraude y golpe han sido la impronta que han marcado las elecciones recién pasadas, antes y después.  

En 2019, ni duda cabe, hubo fraude y golpe. Ambos perpetrados por Morales. Con el fraude asestó un golpe al voto cuidadano porque no lo respetó.    

El trabajo de la OEA fue develar y constatar ambos actos: fraude y golpe. Fraude vía elecciones y golpe a través del fraude. Ya lo dijo el informe del organismo regional, que no hay mayor y execrable golpe que el escamoteo, el hurto del voto. “Hubo un golpe de Estado en Bolivia, fue cuando un fraude electoral le dio el triunfo a Morales en primera vuelta”, sentenció el secretario general; prosigue, “golpe de Estado es una forma ilegítima de acceder al poder o de ejercerlo…”. Luego añade, “la sangre en las manos es de quienes cometieron un golpe electoral”. Este informe fue ratificado días previos a los nuevos comicios.     

Pero esta práctica fraudulenta y golpista de Morales ha sido una constante durante sus años de gobierno. Ocurrió cuando incumplió  al no respetar la Constitución que prevía sólo dos mandatos consecutivos; sucedió con el 21F; pasó con la aprobación amañada y cómplice del Tribunal Constitucional que lo habilitó inconstitucionalmente para un cuarto mandato bajo la tesis de que la reelección indefinida es un derecho humano; siendo así, ¿debemos concluir que ser dictador también lo es? Lo uno se desprende de lo otro. Pero esta viciosa práctica política del fraude y el golpe estuvo también por suceder y repetirse el pasado año. En la lógica del MAS, probablemente el fraude sea también parte de sus derechos. 

Según mi tesis, lo acontecido el pasado año ha sido uno más de los varios golpes que Morales ha ejecutado a través de un novedoso y aséptico método: los golpes a la Constitución; el propósito, la perpetuación en el poder. Cada modificación (léase violación) a la Constitución, ha significado un nuevo golpe.           

El secretario general de la OEA respondió  a las aseveraciones del senador demócrata: “La próxima vez mencione la falsificación de firmas de funcionarios electorales, la falsificación de actas, los votos emitidos por personas muertas”, y por supuesto, servidores ocultos con capacidad de manipular los votos, etcétera. 

Es decir, el fraude va más allá de las estadísticas y el procedimiento usado, factores esgrimidos por quienes descalifican el trabajo de la OEA. Hubo  un trabajo oculto y fraudulento montado por el gobierno anterior mucho antes de las elecciones para forzar el triunfo de Morales. 

Una investigación reciente de expertos de las universidades de Texas y Oklahoma, corrobora el informe de la OEA indicando que sí hubo fraude el 2019 y descalifican las publicaciones del Post y el Times. En su estudio señalan que “…fueron actas principalmente urbanas las responsables del fraude. Prosigue: “…había evidencia que el fraude ya estaba siendo ejecutado antes de que caiga el TREP”. Otro investigador, de Flacso, sobre el mismo estudio, dice que la interrupción del TREP “…fue una medida de emergencia para sacar lo que no les estaba dando el fraude previo; entonces presentan el apagón del TREP…”. 

A propósito, se tiene conocimiento que la noche del 21F, el funcionamiento del TREP fue también interrumpido, situación que nos induce a sospechar que es muy probable que desde entonces el MAS ya vino ejercitando estas prácticas fraudulentas y golpistas que tres años más tarde serían develadas y le estallarían en pleno rostro.      

El triunfo del MAS en las elecciones recientes no lo libera de la responsabilidad que tuvo en el fraude de 2019. Curiosamente, se escuchan declaraciones de dirigentes, voceros y algún exministro del MAS, que pretenden instalar en la población el burdo discurso de que el reciente triunfo ratifica que las elecciones de 2019 no fueron fraudulentas. Esta idea es, por decir lo menos, ridícula. Quizás no advierten que son dos escenarios y situaciones distintas.

A raíz del reciente triunfo electoral, envalentonado, desde Argentina Morales reaccionó en su típico estilo, amenazando, y sentenció que “es hora de sentar la mano” a Luis Almagro y ha solicitado su renuncia y destitución de la OEA. Lo propio con Manuel González, jefe de la Misión de Observación Electoral de aquel organismo. Sin embargo, éste no dudó en responderle que “amenazar es típico de dictadores…”. La reacción de Morales está motivada por el informe elaborado por la OEA que fue el origen de su renuncia.                                  

La narrativa de que el pasado año no hubo fraude y que la renuncia y posterior huida de Morales fue parte de un golpe, es un relato convertido en dogma masista que habrá que desmontar, como muchos otros relatos y discursos de 14 años.

 

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