¿Tiene el gobierno un plan para la crisis económica?

Reducir el gasto, eliminar empresas deficitarias y reactivar empleos: los desafíos económicos de Arce

Las medidas que adoptó el gobierno no muestran que tenga un plan claro para enfrentar la crisis económica, estiman analistas. El bono contra el hambre refuerza la demanda, pero no hay estrategias para reformar la oferta a través de las empresas. Consideran que el impuesto a la riqueza no se justifica y genera efectos contrarios.
domingo, 6 de diciembre de 2020 · 00:01

Fernando Chávez Virreira
 Periodista

La pandemia de coronavirus ha empujado la economía a sus peores niveles negativos en más de 30 años: el nivel de actividad económica hasta septiembre ha caído en más del 10%; la balanza comercial de enero a octubre ha sido deficitaria; las exportaciones han caído en un 27% y las importaciones en más del 30%. El déficit fiscal estimado a diciembre es del 12% del PIB.

Ante esta situación complicada, analistas no ven que el gobierno de Luis Arce tenga un plan anticrisis que al menos incluya aspectos como la reducción del gasto fiscal, resolver la situación de las empresas deficitarias del Estado, acceder a créditos con organismos de acuerdo a una “hoja de ruta” que marque el futuro de la economía, incentivar la creación y reactivación de empleos e incentivar la oferta.

El presidente Luis Arce anunció recientemente que en diciembre la economía “se dinamizará” en el país. Según el economista, analista y profesor de economía, Napoleón Pacheco, “la economía no se reactiva por el deseo del presidente, sino que tiene que haber un conjunto de medidas, en diferentes ámbitos, que tengan un objetivo, y no vemos ese plan anticrisis hasta el momento, a casi un mes de su presidencia”.

Pacheco dice que el gobierno solo ha aprobado dos medidas: el bono contra el hambre, que ya tiene los recursos que estaban congelados por la anterior Asamblea Legislativa, y el impuesto a la riqueza, que aún no cuenta con una normativa y reglamento que permita aplicarlo.

Hace un poco más de una semana, el Gobierno anunció, además de esas dos medidas, el reembolso del IVA para operaciones electrónicas, la abrogación del DS 4373, sobre la importación de vehículos con dos años de antigüedad, la ampliación del pago del bono contra el hambre a personas con discapacidad,  incentivos al turismo interno y una nivelación salarial entre hombres y mujeres.

Lo que requiere el país es un plan anticrisis, que en la perspectiva de Pacheco debería contener como primer paso la determinación de fuentes de financiamiento. “En este momento los organismos que tienen fondos y que han flexibilizado sus condiciones son el FMI y el Banco Mundial, pero en algún momento, como condición, van a pedir una agenda de medidas, una hoja de ruta que el gobierno tiene que comprometerse a cumplir. No van dar más dinero para seguir financiando bonos”, opina.

Ese plan de crisis debe contemplar una disminución del gasto fiscal, que de hecho ha caído, pero si el déficit fiscal programado va a llegar a más del 12% del PIB, “urge tomar medidas sobre la marcha para disminuir el gasto en el pago de sueldos y salarios”. “Todos sabemos la enorme cantidad de empleos en los entes públicos que ha creado el MAS, ha repuesto un ministerio, eso implica mayor gasto, es ahí donde hay que hacer ajustes. La pregunta es si podrá hacerlo. Hay una disputa por entrar a ocupar esos puestos estatales por parte de la militancia del MAS, que es una puja abierta. Hay que reducir, pero no sé si Arce tiene la capacidad política para hacerlo”, opina el economista.

Las reservas internacionales “se ha reducido de manera dramática”, dice Pacheco. Al 20 de noviembre,   han llegado a 5.090 millones de dólares, eso incluye divisas y oro, pero  lo que cuenta son las divisas, que son de 2.230 millones de dólares, que “apenas sirven para financiar las importaciones, porque los ingresos de las exportaciones se han reducido”, observa.

Y el desempleo, según información del INE a octubre, alcanza el 8,7%.

Otro aspecto es el ajuste que se debe hacer en las empresas públicas. “Todas son deficitarias. Hay empresas que no producen nada y están paralizadas, sin embargo tienen una planta de empleados y obreros a los que se les paga cada mes”, dice el analista y vuelve a cuestionar si Arce tendrá la capacidad y respaldo político para tomar esas medidas y estima que podrá posponerlas hasta que pasen las elecciones subnacionales, “pero después esas medidas son ineludibles”. “Como ya intentó el anterior gobierno pero nunca se concretó, hay que crear fondos de reactivación en dos direcciones: canalizados vía créditos y otros mecanismos canalizados a ramas seleccionadas de la economías. Estos sectores tendrán que escogerse por ejemplo en base a su capacidad de generación de empleo”, opina.

“Hay que tomar en cuenta que en Bolivia el 80% del empleo es generado por el sector informal, por lo tanto esas medidas son urgentes y necesarias”, dice.

La única fuente de financiamiento que ve Pacheco es la que puede provenir de los organismos financieros internacionales, pero se necesita un plan de acción, un plan anticrisis y discutirlos para obtener créditos por áreas, con objetivos determinados. “Por más que hayan flexibilizado las condiciones de otorgamiento de créditos, el FMI y el BM no van a otorgar dinero de libre disponibilidad. Tiene que haber proyectos y programas que muestren cómo y cuánto se va a invertir en cada actividad; y eso no hay hasta el momento”.

Oferta y demanda

Según Jaime Dunn, economista y consultor financiero internacional, lo que está haciendo el gobierno de Arce -continuando con la política de la  anterior administración- es seguir impulsando la demanda a través de los bonos. “El gobierno de Morales siempre se concentró en impulsar la demanda; hoy, lo que plantea el nuevo gobierno es más de lo mismo, es seguir impulsando la demanda, lo cual está bien. Sin embargo, para reactivar la demanda ya se están tomando, desde el gobierno de transición, medidas como el bono canasta familiar, el bono universal, toda esa ‘bonitis’ ha sido orientada a estimular la demanda, pero en el tema de la oferta tiene que ver cómo ayudas a las empresas y en el caso de Bolivia a las pymes, porque éstas son las grandes generadoras de empleo, no las grandes empresas”, explica.

Cerca del 90% del empleo lo generan las pymes, dice Dunn. “¿Qué medidas hay para fortalecer a estas empresas? Ninguna. Por el lado de la oferta no hemos escuchado nada concreto, eso es lo que preocupa”.

 “El gobierno de Morales siempre se concentró en impulsar la demanda; hoy  lo que plantea el nuevo gobierno es más de lo mismo, es seguir impulsando la demanda, lo cual está bien. Sin embargo, para reactivar la demanda ya se están haciendo, desde el gobierno de transición, medidas como el bono canasta familiar, el bono universal, toda esa “bonitis” ha sido orientada a estimular la demanda. Pero en el tema de la oferta tiene que ver cómo ayudas a las empresas y en el caso de Bolivia a las pymes, porque éstas son las grandes generadoras de empleo, no las grandes empresas. Cerca del 90% del empleo lo generan las pymes.

Qué medidas hay para fortalecer a estas empresas? Ninguna. Por el lado de la oferta no hemos escuchado nada concreto; eso es lo que preocupa. “Todavía el gobierno está mostrando que no hay un plan claro”, opina.

 

Un controvertido impuesto 

El gobierno pretende implementar de manera gradual, un gravamen a las personas que tengan un capital mayor a los 30 millones de bolivianos anualmente. Según el ministro de Economía, Marcelo Montenegro, hay aproximadamente 150 personas en todo el país a quienes alcanzará ese gravamen.

Esta medida, según   Pacheco, “es totalmente irrelevante”. Según la Cepal, tres países han aplicado ese impuesto: Uruguay, Colombia y Argentina, pero los niveles de recaudación son bajísimos: en Uruguay se ha recaudado 0,1% del producto; en Colombia 0,4% y en Argentina 0,2%. 

“El anuncio de aplicar ese impuesto ha causado desconfianza y temor entre la gente que tiene activos. Esas personas han comenzado a sacar su dinero de los bancos. En octubre, las transferencias del sistema financiero al exterior por medio del Banco Central han llegado a 213 millones de dólares, cuando lo habitual es que esas transferencias eran entre 40 y 50 millones de dólares por mes”, explica.

Se trata, dice el economista, de transferencias que se hacen para pagar importaciones. Si las importaciones han caído casi 30%, la disponibilidad de divisas para pagar a proveedores del exterior también se ha reducido. “La situación es más dramática si vemos la adjudicación de dólares en ventas directas del Banco Central al sistema financiero; en septiembre ya salieron 320 millones de dólares y en octubre 597”, añade.

El economista recalca que “la generación de desconfianza e incertidumbre es total”. Los bancos tienen hoy menor disponibilidad de dólares. “Antes de recaudar el impuesto, ya están causando un efecto negativo. Esta medida es improductiva, pero va con el discurso oficial de que la crisis tiene que ser pagada por los ricos, por lo tanto hay que grabar con impuestos a los ricos”, opina.

Para Jaime Dunn, este tipo de medidas, para el gobierno le significa “más beneficios políticos e ideológicos que financieros y económicos”. “No tiene ningún sentido; se pretende recaudar 140 millones de dólares, eso es 0,3% del PIB. Es un impuesto que no tiene razón desde el punto de vista económico y financiero”.

 Dunn dice que además de ser un impuesto más ideológico que recaudador, es una multa al éxito. “Estás multando a los exitosos, eso es lo que se está haciendo. No tiene ningún sentido. Es incoherente que un gobierno que promueve el ahorro y la inversión penalice a la gente por ser exitosa”.

El reintegro del IVA, esa es “una muy buena medida”

 “El régimen del reintegro al IVA esa es una muy buena medida. La aplaudo porque además tiene otros componentes interesantes. Ese reintegro se aplicará para pagos que se realicen por medios electrónicos;  si se quiere beneficiarse con esta medida se debe tener tarjeta de débito o de crédito, en otras palabras están diciendo a la gente que se tiene que bancarizar, tener una cuenta en una entidad bancaria”, opina el economista Jaime Dunn.

El gobierno anunció el reintegro en efectivo  del IVA (RE-IVA) contenido en las facturas de compra en el mercado interno, lo que implica que  personas que usen medios tecnológicos para realizar sus compras internamente, recibirán un reintegro de su dinero.

Según explica el experto, esta medida comenzará a generar incentivos muy  claros hacia la formalización. “Como la gente se va a beneficiar del IVA por pagar con tarjeta, es el consumidor el que va a presionar a los informales a formalizarse  para pagarles con tarjeta de crédito o débito”, afirma.

Por el otro lado, el servicio de impuestos, para devolver el IVA,  tiene que hacer un cruce para determinar  quién vendió y quién compró y para eso tendrá acceso a información por lo que la fiscalización será más fácil. “Lo ideal para el gobierno es que todo se pague con tarjeta y que no haya efectivo, como hacen en Uruguay, donde están eliminando el efectivo y se prevé que hasta en cinco años la gente ya no usará efectivo. Con esta medida la evasión impositiva es mínima”, dice Dunn.

 “Este tipo de medidas son las que deberían profundizarse. Con el IVA se pueden hacer muchas cosas, por ejemplo, los turistas deberían tener una devolución inmediata, en el aeropuerto. Eso atrae el turismo; o se podría establecer un ‘feriado para el IVA’, todos los domingos, por ejemplo, aplicar esos descuentos.  Hay que ser innovadores y aquí mis aplausos para el gobierno, aunque no haya sido idea de ellos. 

Por primera vez han introducido una noción fundamental, que para reactivar la economía hay que reducir impuestos”, opina el economista.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

12
8