Matemática electoral

¿Un hombre, un voto? El caso de los diputados

domingo, 23 de febrero de 2020 · 00:00

Gonzalo Flores Sociólogo

¿Qué es un diputado? La Constitución Política del Estado (CPE) no lo dice y ni siquiera dice qué hace o debe hacer. A falta de una definición, habrá que aceptar que un diputado es el que es elegido como diputado.

1. Tres tipos de diputados

En principio, la CPE dice que hay dos clases de diputados: los plurinominales, que se eligen en circunscripciones departamentales de las listas encabezadas por el candidato a Presidente de la República y se determinan mediante el sistema establecido por ley (el proporcional) y los uninominales, que se eligen en circunscripciones uninominales por simple mayoría. Pero después establece la existencia de las circunscripciones indígenas, sin decir si son plurinominales o uninominales. 

Resulta entonces, que Bolivia tiene tres tipos de diputados diferentes. En otro artículo examinaré el invento de las circunscripciones indígenas.

2. Número y razón de las circunscripciones uninominales

Una de las razones para crear las circunscripciones uninominales fue que los ciudadanos no conocían a los diputados que resultaban electos, cuando el sistema era de lista única por departamento.  Entonces se crearon las circunscripciones uninominales para elegir desde ellas a representantes a quienes la población identificara claramente. Bolivia tiene ahora 63 circunscripciones uninominales. 

El Órgano Electoral elabora su lista y delimitaciones. Al verlas, se nota claramente que no tienen ni la misma cantidad de población, ni la misma superficie. Son simplemente agrupaciones realizadas a capricho, que en algunos casos alcanzan extremos. 

En Oruro hay cuatro circunscripciones, de las cuales dos (C29 y C30) corresponden cada una a una parte de la ciudad de Oruro; la tercera (C31), que va de Soracachi al Santuario de Quillacas y la cuarta (C32) a la zona que va de Caracollo a Corque. 

En Pando hay dos circunscripciones: C63, de Puerto Rico a Santos Mercado y C62, de Cobija a Bolpebra. Pero Oruro tiene cuatro veces más electores que Pando; lo lógico sería que tenga más circunscripciones uninominales y en la misma proporción, como además manda la CPE.

 Los ejemplos pueden multiplicarse y basta con ver los mapas para formarse una idea de la arbitrariedad aplicada en la delimitación de las circunscripciones.

 

3. ¿Cómo se elige los diputados uninominales?

Hay que imaginar que en cada circunscripción uninominal se hace una elección independiente de las otras circunscripciones. En cada circunscripción se vence por mayoría simple, es decir, vence el candidato que obtiene más votos.

Usando los datos de las elecciones de 2014, (ver  cuadro)  se pueden ver  unas cuantas circunscripciones uninominales, las fuerzas participantes y la fuerza ganadora que se adjudicó un diputado.

Se nota inmediatamente que no se necesita el mismo número de votos para ganar un diputado uninominal. En la C39 se necesitó sólo 26.568 votos; en la C01, 30.570 y en la C43, 27.811.  

 

4. Irracionalidades del actual sistema

Saltan a la vista algunas deficiencias del actual sistema de diputados uninominales:

–  Las circunscripciones no representan ninguna entidad territorial o social distintas.

– Por tanto los diputados uninominales no son ni departamentales, ni nacionales, ni representan a entidades socioterritoriales bien definidas.

– Los “precios en votos” de cada diputado uninominal varían enormemente. El diputado que más votos costó en 2014 es el de Sucre, Surapata, que necesitó de 30.570 votos masistas. 

El más barato, el de la C63 (de Puerto Rico a Santos Mercado), también masista, pero que sólo costó 5.790 votos. A nivel nacional la media es de 37.275 votos y la desviación estándar, de 15.986, o sea que la variación es altísima. 

– Que el “precio” de una diputación varíe tanto tiene enormes implicaciones. El más importante es que una fuerza política que gane en las circunscripciones que tienen menos votantes tendrá más fácilmente más diputados en la Asamblea Legislativa que la que gane en circunscripciones con más votantes, pero el esfuerzo para conseguirlo habrá sido menor.

¿Cómo reducir o al menos atenuar este desbalance? Si se acepta que la población debe conocer a los candidatos uninominales, se podría mantener las circunscripciones uninominales, pero modificando sus límites de modo que cada una tenga aproximadamente el mismo número de votantes. 

Si el padrón electoral tuvo 6.974.363 ciudadanos habilitados (dentro de las fronteras)  y se mantiene las 63 circunscripciones, habría que redelimitarlas para que cada una contenga, aproximadamente, a 110 mil votantes. De otro modo, unas circunscripciones pesarán más que otras y nos mantendremos lejos, por lo menos en este campo, del principio universal de que en democracia, el voto de un hombre vale lo mismo que el de otro.

 

 

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