Midiendo el pulso electoral

Economía, democracia y transparencia, los ejes que se impondrán en la campaña 2020

Analistas y expertos en estrategia política anticipan que la estabilidad, empleo, tipo de cambio, educación, salud, medioambiente y un cambio moderado de rumbo dominarán el escenario eleccionario.
domingo, 09 de febrero de 2020 · 00:00

Fernando Chávez Virreira
Periodista

Un país que acaba de salir de una grave crisis política y una sociedad convulsionada está ingresando, o ya ha ingresado, a una etapa electoral caliente que nadie, aún, sabe a ciencia cierta a dónde apunta. Bolivia reclama atención en muchas áreas, pero, ¿cuál es la más importante? ¿Será la economía? ¿Recuperar la democracia? ¿Será el miedo a regresar a un autoritarismo populista  el tema central de la campaña electoral de las elecciones de mayo? ¿O quizá el temor de regresar  a la época de gobiernos conservadores y neoliberales?

Para José Rafael Vilar, miembro de la Asociación Iberoamericana de Consultores Políticos y experto en análisis estratégico político,  se van a presentar  dos ejes: economía y libertad/democracia, más la  transparencia.

 Según Jaime Dunn, consultor financiero internacional, la campaña se va a concentrar en el eje económico y  uno de los temas fundamentales será   quién devalúa y quién no.  Todos los partidos han tratado de evitar esa pregunta, afirma,  y en algún momento la presión crecerá para que tengan posiciones firmes al respecto.

Para la comunicadora social y máster en acción política y participación ciudadana,  Ana López,  el empoderamiento ciudadano es una clave que los candidatos a la Presidencia no pueden dejar de lado a la hora de solicitar el voto. Economía, educación, salud y medioambiente son temas en los que el gobierno del MAS dejó su huella y cada uno de ellos es una tarea pendiente en nuestro país.

Y según  Sergio Lea Plaza, analista en comunicación política, la economía siempre es un componente muy importante en todas las campañas, pero en esta de 2020 anticipa que va a primar otro eje que tiene que ver con los cambios, el tipo de cambio que espera la gente. “Los votantes no quieren un cambio radical en el país, no quieren anular el Estado Plurinacional. Se necesita un cambio de rostros; un cambio de ciclo gubernamental”, sostiene.

 

Las caras de la transformación

En el análisis de Vilar, habrá tres discursos básicos: todo tiempo pasado fue mejor (de Arce), acabamos con la dictadura (de Camacho) y vamos adelante bien (de Añez/Doria Medina). 

“¿Por qué diferencié en los dos primeros casos candidatos presidenciales y en el tercero solo binomio?, la lógica es sencilla: Choquehuanca no tiene relato ‘de éxito’ argumental (Arce al menos puede intentar apropiarse del big push  –súperciclo de precios extraordinarios– como ‘éxito propio’, como hizo todos estos años) y Pumari tiene fijas como argumentales las reivindicaciones y pretensiones regionales”.

 Por el contrario –continúa– Añez es la cara de la transformación post-Evo (y tiene varios grandes drivers: argumentador económico en José Luis Parada; paz en Arturo Murillo; diálogo y consenso en Óscar Ortiz, además de transparencia en Salvador Romero) y Doria Medina tiene el argumento de “Midas empresarial”.

El eje libertad/democracia, más  transparencia que cita Vilar, “va a ser transversal a todos” (aunque, posiblemente, Añez y Quiroga sean los que mejor puedan argumentarlos). “El eje economía va a ser el centro de enfrentamiento entre Añez/Doria Medina y Arce, con peores posibilidades para éste, porque es fácil demostrar cuán ajeno y mal manejado fue ‘el éxito económico’ del treceno, además del falso discurso”, explica.

Dentro del eje económico, este experto  sostiene que la estabilidad, empleo, crecimiento sostenible, manejo con probidad, un  pacto fiscal y una posición de Estado promotor y protector más que Estado benefactor  serán las variables que marquen la agenda.

El bolsillo de la gente

Dunn sostiene su tesis de que  la economía es el principal eje de la campaña,  porque uno de los grandes riesgos que corremos es que “recuperemos la democracia pero perdamos la economía”.

“Arce Catacora, Doria Medina, las figuras económicas, están empezando a tomar importancia. La gente se fijará si el próximo gobierno dará continuidad a temas de apoyo social, de inversión pública, pero todo se va a concentrar en el tipo de cambio, porque ese es el que afecta directamente el bolsillo de la gente”, explica.

“Ya se sabe quiénes son los candidatos y cómo son los partidos y cómo ha quedado la foto; ahora la segunda pregunta es cómo esto me afecta a mí. El tema económico siempre es la parte más importante del plan y  aunque se fijen en  temas sociales, de medioambiente, salud y educación, todo eso tiene un impacto económico de trasfondo”, agrega.

En la visión de Jaime Dunn, la parte política –recuperar la democracia– era la meta a la que todos apuntaban en la anterior elección. “En la elección de 2020, especialmente con la dispersión del voto, la gente empezará a buscar qué significa cada candidato en materia económica: cuáles ofrecen continuidad, cuáles ofrecen diferencias y quién le va a afectar el bolsillo”. 

El buen o mal vivir de los ciudadanos
 

Para Ana López, los 21 días de paro, los bloqueos, los estribillos, las marchas, los pititas y los cabildos no fueron un fenómeno coyuntural, sino el prodigioso fruto de un proceso de asimilación y de madurez de una ciudadanía cansada de ser irrespetada y ninguneada por un régimen que abusó del poder. Se ha gestado una comunidad fuertemente identificada con la democracia y la libertad, una comunidad que está en permanente alerta ante los sucesos políticos y los actores que definirán el futuro que le espera y que no permitirá más atropellos vengan del color político que vengan.

 “Economía, educación, salud y medioambiente son temas en los que el gobierno del MAS dejó su huella y cada uno de ellos es una tarea pendiente en nuestro país, sin embargo, cada una de esas áreas desemboca inequívocamente en el buen o mal vivir de los ciudadanos; es por eso que recuperar la confianza de los electores debería ser el hilo conductor de las campañas proselitistas a las que nos someteremos como electores”, afirma. 

“Estamos saliendo de un trauma que aunque nos ha unido como comunidad, nos ha hecho profundamente desconfiados. La credibilidad del Estado y la de los políticos está en entredicho y nos hace ver –con toda razón– a los peores fantasmas del masismo reencarnados en los políticos que hoy aspiran a conducir las riendas del país”.

Según López, “después de 14 años de un gobierno que enarboló un socialismo destructivo, que violó la Constitución  y  que traicionó no solo la voluntad popular, sino la identidad indígena del ‘pueblo’, de los ‘más humildes’ y de esos movimientos sociales que Morales utilizó para justificar su ‘obligación’ de eternizarse en el poder, el hastío ciudadano llegó a su clímax y comenzó a brotar como sangre de una herida que nunca logró cicatrizar”.

Tres encuadres

  Sergio Lea Plaza sostiene  que probablemente se den tres encuadres en la campaña: el primero es la economía, la estabilidad; el segundo eje es lo nuevo versus lo viejo; cambiar a los actores (hay algunos frentes que están introduciendo gente nueva), hay que cambiar a los políticos; y el tercero, que es más de centro,  es un cambio moderado, una reconciliación, el punto de equilibrio que va a buscar mantener todo lo bueno que se hizo y modificar lo malo, en el marco de un cambio democrático y moderado, sin autoritarismo.

“En esta elección van a jugar mucho también los temores: un temor a que se produzcan cambios muy fuertes en el país, el otro temor es a que vuelva Evo Morales y el autoritarismo populista, aunque también  el temor de algún sector de la sociedad frente al autoritarismo de derecha”, argumenta.

De un modo u otro, dice, Evo  Morales va a estar presente en la campaña; “quién va a impedir que vuelva Evo, quién va a hacer que vuelva. Se viene un cambio de ciclo gubernamental pero no un cambio de era”.

Consultado José Rafael Vilar sobre qué pueden ofrecer los partidos al votante para captar su apoyo, sostiene que “seguridad ciudadana, estabilidad, empleo y reglas justas. Para grandes sectores de la población es muy importante lo aspiracional de llegar a ser clase media (del tipo que sea; el MAS lo explotó mucho, sobre todo durante el big push); eso será argumental para Arce pero, sobre todo, para Añez/Doria Medina”.

¿Podría Bolivia dar un giro radical a la derecha?

  Ante este cuestionamiento, el consultor Vilar opina que “derecha” e “izquierda” son categorías bastante ambiguas. Por ejemplo, “la corrupción institucionalizada en Venezuela ¿es de izquierda o de derecha?”. 

O “la política de López Obrador con EEUU ¿es de izquierda o de derecha?”. 

En diálogo con Página Siete, Vilar asegura: “No voy a mencionar si es ‘de derecha’ o ‘de izquierda’ el manejo con síndrome holandés de ingresos extraordinarios en la economía, porque lo hizo tanto el septenio de Banzer como el trecenio de Evo, ambos con corrupción y con represión de las libertades (si me piden no comparar una dictadura del Plan Cóndor con un gobierno que llegó al poder por elecciones,  respondería que las vías fueron distintas, pero los resultados se parecían; además, ambos salieron tras fraudes generalizados”).

“El tipo de Estado que preconizarán Añez/Doria Medina y el de Tuto Quiroga serán parecidos: liberales en lo económico, descentralizados en lo estructural y con compromiso social”. 

“No podría dar una ubicación en el espectro a Carlos Mesa, aunque tiende a un centro con las ambigüedades que esto apareja; Fernando Camacho es conservador regionalista y, del resto, por sus posibles resultados marginales, me abstraigo de análisis.  Chi Hyun Chung (que no repetirá su casi sorpasso de la anterior elección) es un fundamentalista teocrático ultraconservador con poca identificación a una ideología”.

Para Vilar, “Mesa no tiene historia de éxito: su gobierno no lo fue (su administración fue tampón y terminó apresuradamente perdiendo toda la popularidad); su actividad pro La Haya pudo ser brillante pero estuvo acompañada de muchos elogios a Morales; su permanente esquivar debates (sólo aceptaba con Evo, consciente de las amplias limitaciones de éste) y responder preguntas (recordemos su enfado y rispidez en   Unitel) y su estrategia electoral exitosa (el voto útil) sólo funcionaba con miedo y en contra de Morales, como pasó, y eso fue el año pasado”.

Aún los candidatos no han puesto todas sus cartas en la mesa, pero con el retorno de los debates y la discusión de ideas, los votantes podrán conocer propuestas, en una campaña que, se anticipa, vendrá cargada de controversia y guerra sucia, los componentes habituales de una contienda política.

 

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