Elecciones mayo 2020

Los problemas del binomio del MAS

No suscita la simpatía mayoritaria debido a la trayectoria personal de los candidatos; el autor ensaya los perfiles de Arce y Choquehuanca.
domingo, 09 de febrero de 2020 · 00:00

Bernardo Corro Barrientos   Doctor (PhD) en Economía

La resistencia a la designación por Evo Morales de Luis Arce y de David Choquehuanca como candidatos a la Presidencia y  Vicepresidencia revela profundas contradicciones internas en el MAS. Se trata en realidad de una designación improvisada, producto de cálculos desesperados relacionados con las repercusiones del fraude electoral, con contradicciones emergentes de la evolución social del partido y con los intereses cocaleros. Por otra parte, el binomio no suscita la simpatía mayoritaria debido también a la trayectoria personal de los candidatos. Esta trayectoria tiene las siguientes características: 

La personalidad de David Choquehuanca (1961) fue forjada en los años 80 y 90 del siglo pasado. De familia de pequeños campesinos vecinos del Lago Titicaca se trasladó a la ciudad de La Paz para continuar sus estudios de secundaria y de universidad no concluida. En su periodo universitario (CIDES-UMSA y La Cordillera) se nutrió sobre todo de la filosofía postmodernista generada por las corrientes hippies de Estados Unidos. Esta filosofía fue traída por antropólogos como John V. Murra, Nathan Wachtel, Xavier Albó y otros e impregnó a docentes de la UMSA (Silvia Rivera, …) y a cientos de ONG implantadas en las zonas rurales y en organizaciones campesinas .Choquehuanca se nutrió durante años de esta filosofía llamada posteriormente “pachamamista”. 

El pachamamismo se basa en la creencia de que las sociedades andinas precoloniales andinas como la Tiwanaku e Inca estaban constituidas por pequeños campesinos comunitarios que mantenían entre ellos relaciones de reciprocidad (mink’a, ayni,…), de redistribución, de complementariedad en sus actividades. 

No existían diferencias sociales en estas sociedades y todos “vivían bien”, como en un paraíso terrenal estático. Esta filosofía nutrió igualmente a Álvaro García Linera con su enfoque sobre el “socialismo comunitario ancestral”.

 De estas creencias de base surgen otras propias de Choquehuanca como que “el conocimiento se aprende en las arrugas de los abuelos”; o “no es necesario investigar ni leer libros sino preguntar a los ancianos”, que “la coca contiene más vitaminas para los niños que la leche”, etcétera. Su fanatismo era tal que ordenó a los legisladores del MAS que pongan al revés el movimiento de las manecillas del reloj de la plaza Murillo.

Como ministro de relaciones exteriores durante 12 años –casi tres gobiernos de Evo Morales–, su gestión se basó en cuatro pilares:

 1. Subordinación a las políticas castristas y chavistas en América Latina y en el mundo.

2. Apoyo al desarrollo de entidades supranacionales como el Alba, Unasur y Celac, tendientes a fortalecer al bloque dirigido por Cuba y Venezuela y a disminuir la influencia de la OEA y de los países democráticos como Estados Unidos y de Europa occidental.

3. En cuanto a la gestión diplomática boliviana, la preparación de la demanda marítima en La Haya, junto con abogados del gobierno, fue una de sus actividades principales. El resultado de la demanda, posterior a su salida, tuvo un fracaso estrepitoso.

4. Durante la gestión de Choquehuanca no tuvo importancia la formación profesional del personal diplomático  constituido sobre todo por parientes y allegados de los altos funcionarios del gobierno del MAS. 

En cuanto al perfil de Luis Arce Catacora, después de sus estudios de licenciatura en la UMSA realizó una maestría en una universidad inglesa. Al volver fue profesor en la UMSA y en el CIDES. Respecto a su gestión como Ministro de Economía y Finanzas durante cerca de 12 años (2006-2017) se registra la implementación de algunas de sus propuestas pero también de varios cambios de rumbo.

 Inicialmente, junto con Carlos Villegas, contribuyó a formular el planteamiento central del Plan Nacional de Desarrollo 2006-2011 que priorizaba el “cambio de la matriz productiva” para pasar de un “modelo primario exportador” a una economía diversificada constituida por un sector generador de empleos e ingresos para la población (industria, agricultura, turismo). 

Al no obtener resultados, Arce formuló una nueva estrategia denominada Modelo Económico Social, Comunitario y Productivo, esta vez basada en la creación de más de 60 empresas manufactureras estatales. Ésta tampoco dio resultados porque posteriormente estas empresas no generaban ganancias, sino pérdidas y deudas crecientes. 

Se optó entonces, desde 2017, gracias a la demanda de China e India, por una nueva estrategia basada en la expansión de la frontera agrícola de las empresas agroexportadoras privadas de soya, sorgo y de ganadería de carne de Santa Cruz y Beni. 

Los fracasos sucesivos de las estrategias se tradujeron en graves problemas macroeconómicos, como el surgimiento de un déficit fiscal y comercial persistentes durante los últimos seis años, el aumento de la deuda externa y la falta creciente de recursos para financiar a los sectores sociales como a la salud, a la educación y al de infraestructura pública. 

Uno de los efectos sociales directos más importantes de  las estrategias de desarrollo de Luis Arce fue la fuerte expansión del sector informal en las ciudades. El bloqueo al crecimiento de la inversión de las empresas privadas durante 14  años, la política del tipo de cambio fijo y el favorecimiento a las importaciones de bienes de consumo, contribuyeron al fuerte crecimiento de la población informal en las ciudades. 

Una parte de esta población accedió a lo que se llama ahora “la clase media vulnerable”, porque carece de condiciones y perspectivas estables de empleo y de desarrollo social.  

Se debe mencionar, finalmente, que estos candidatos no se destacaron cuando fueron influyentes altos funcionarios por haber contribuido a la lucha contra el narcotráfico y al freno a la corrupción en las instituciones públicas. 

Estos fenómenos que crecieron ostensiblemente en los 14 años del gobierno del MAS constituyen un gran flagelo para el país y para la población. Los ingresos del narcotráfico constituían seguramente aportes importantes y crecientes para las cuentas fiscales del país.

 

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