Asamblea Constituyente

Un error histórico en el nombre del Estado

Constituye una aberración jurídica que por un simple decreto se hubiera cambiado la denominación oficial de la República de Bolivia.
domingo, 1 de marzo de 2020 · 00:00

Alberto Solares Gaite Abogado y Profesor Universitario

 

Bolivia, al igual que todos los países que se emanciparon del colonialismo español en las primeras décadas del Siglo XIX, nació como Estado independiente bajo la forma republicana por ser la única que recoge, hasta ahora, los principios y valores de libertad, justicia y democracia, con todo lo que ello significa en la conciencia moral de nuestros pueblos. 

Es verdad que en la historia existieron y existen muchas desviaciones de los paradigmas republicanos, pero este es un fenómeno presente hasta en las grandes revoluciones morales y filosóficas de la humanidad. ¿Se podría renegar, por ejemplo, de las bases del cristianismo porque en un determinado momento de su historia existió la Inquisición? 

Con frecuencia en el desarrollo de nuestras sociedades interfirieron corrientes de pensamiento contrarias a lo que consideramos los grandes valores de la convivencia y solidaridad humanas. No obstante, siempre existió y se manifestó a tiempo el fuerte sentimiento de un alma nacional, un no querer pertenencia ajena, y esta es la base moral de la nacionalidad, de la conciencia de una comunidad de intereses y objetivos y de un destino común, que se refleja en la permanencia del Estado y en la lucha tenaz de sus ciudadanos por erradicar toda clase de despotismo.

Una de estas corrientes, quizá una de las más perniciosas, no está alejada en el tiempo, su escenario temporal se inicia en la primera década del presente siglo; se pensó inicialmente tratarse de un auténtico esfuerzo para reivindicar su identidad originaria, como uno de los principales componentes de la base social de la nacionalidad; un movimiento de integración muy esperado. 

No obstante, se manifestó muy pronto en una mezcla de indigenismo radical, movimientos sindicales y toda suerte de excesos que se calificaban como progresistas. Otro rasgo importante, sugestivamente quienes a la postre tomaron el liderazgo de esta nueva alternativa, fueron los cocaleros del trópico de Cochabamba, es decir los principales proveedores de materia prima para el narcotráfico. 

En ese momento, se ignoraba el apoyo que recibía este nuevo instrumento político del Foro de Sao Paulo, la multinacional creada para la preservación del comunismo en América Latina, fundada por Fidel Castro y Lula da Silva, y financiada por los petrodólares de Venezuela, gobernada por Hugo Chavez.

 Esta asociación ideológica, que coptó a varios participantes de la región (Nicaragua, Paraguay, Ecuador, Argentina, Uruguay y otros de Centroamérica y el Caribe), en Bolivia promovió la elección de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia, en 2005, instaurando en el país un nuevo fenómeno político: el neopopulismo que asume en 2006, convoca  una Asamblea Constituyente y logra aprobar en referendo una nueva Constitución Política del Estado, vigente desde febrero de 2009.

En toda constitución, la importancia del primer artículo es relevante, por cuanto, es el encargado de conceptualizar el tipo de Estado y la visión de país que se establece, convirtiéndose en la cúspide del ordenamiento jurídico nacional. 

En la Constitución boliviana, que contó con el asesoramiento de connotadas personalidades y profesores provenientes de la izquierda internacional, el artículo 1, no obstante, tiene una redacción tan confusa, una excesiva carga de conceptos, falta de sintaxis y puntuación, que si bien  menciona el término de “plurinacional” entre muchos otros rasgos del Estado, en ningún momento se puede inferir que establece para el país la condición o calidad de “Estado Prurinacional” como su denominación oficial, o su principal conceptualización. 

Lo plurinacional  es uno más de los 12 componentes con los que se caracteriza al Estado. Es más, el término plurinacional gramaticalmente en el texto va más asociado al concepto de derecho plurinacional. En todo caso, lo plurinacional (al parecer con este término se quiso suplantar los conceptos de diversidad y multiculturalidad, ya existentes en anteriores constituciones), es una característica de carácter sociológico, más propiamente antropológico y resulta absurdo que se pretenda constituirlo en el denominativo singular de un Estado, entidad esencialmente política y jurídica. 

¿Qué Estado actualmente no es plurinacional ? Al contrario, una gran parte de los Estados de la comunidad internacional, debido a la dinámica social, la migración, la guerra o la historia, tienen una base humana esencialmente plurinacional y no por ello este rasgo debe predominar en su denominación oficial.  Asimismo, lo plurinacional antes de promover lo que nos une exalta lo que nos separa y no ayuda a confirmar una identidad nacional.

Lo importante de todo esto es, sin embargo, que la organización, forma y tipo de Estado, tiene en la propia Constitución un artículo expreso y claro que ratifica incuestionablemente a Bolivia como a una República, nos referimos al artículo 11, Numeral I, que a la letra dice: “ La república de Bolivia adopta para su gobierno la forma democrática, participativa, representativa y comunitaria, con equivalencia de condiciones entre hombres y mujeres”. 

Existen además, en varios otros artículos, mencion   es muy precisas a diversas autoridades de la República.

Por todo lo mencionado, constituye una aberración jurídica que por un simple decreto (DS 48, de 18 de marzo de 2009) se hubiera cambiado la denominación oficial de la República de Bolivia por la de “Estado Plurinacional”, constituyendo una más de la práctica del “meterle no más”, que al margen de provenir de la proverbial y conocida ignorancia y atrevimiento, esta vez, cae perfectamente en el tipo penal de Resoluciones contrarias a la Constitución y debe ser objeto del proceso y sanciones que correspondan. 

Y desde ya, por respeto elemental al principio de legalidad en su mayor expresión normativa, corresponde al Gobierno en funciones proceder a la abrogación inmediata del DS 48, restaurando en todas las actividades públicas y privadas el uso del verdadero y constitucional denominativo del Estado: República de Bolivia.

 

 

204
64