Pugna Asamblea-Poder Ejecutivo

El giro de Eva Copa, ¿un pacto con Demócratas?

En estos tiempos de la “política salvaje”, existiría un “pacto” implícito entre el MAS y Demócratas para beneficiarse mutuamente en la campaña.
domingo, 15 de marzo de 2020 · 00:00

Fernando Chávez Virreira  Periodista

La imagen de la flamante presidenta del Senado Eva Copa, en noviembre de 2019, proyectaba una “moderación” que el país no había visto en las autoridades del  Movimiento Al Socialismo. Su papel fue clave para firmar acuerdos y pacificar al país en uno de los momentos más duros de su historia.

  Pero con el paso de los meses, la autoridad dio un giro en su estilo de hacer política, llegando  incluso a “recomendar” a los candidatos contrarios al MAS que eviten acercarse a sectores “sensibles” de la ciudad alteña y señaló que no pueden pedir garantías. Luego comenzó una  dura fiscalización a los  ministros, censurando al titular de Defensa, Fernando López, y poniendo en la mira a al menos seis más. Sin embargo, no procedió de la misma forma en interpelaciones a los ministros de Morales, ya que muchos de los observados aprobaron incluso con aplausos.  

¿Qué sucedió? Para la actual analista Jimena Costa, exparlamentaria de Unidad Demócrata, en   primer lugar existiría  un “pacto” implícito entre el MAS y Demócratas para beneficiarse mutuamente durante esta campaña. Además, descarta que Copa haya sido conciliadora y sostiene que “todos en el MAS son radicales”, e incluso habla de las luchas internas dentro del partido de Evo Morales.

 “La gente está mirando lo que pasa con los demócratas y los masistas. Los unos colaboran con los otros. No sé si hay un acuerdo tácito dentro de los pactos iniciales, de también colaborarse en esta etapa electoral, no lo sé. Pero me parece que puede haber; no estoy dando un dato, sino una hipótesis, viendo la situación. Cada ataque a Jeanine Añez la fortalece porque están con la idea de que ella es fuerte, la quieren atacar, es mujer, y todo ese show. Y cada  que Añez hace algo, como destituir a un ministro y volverlo a nombrar, ¡ah! ella es la fuerte que puede contra el MAS. Entonces el MAS les hace un favor a los demócratas y éstos, al ponerlos como centro de atención de la Asamblea a los masistas, también les hace un favor”, opina Costa.

 Para esta analista, hay una pugna al interior del MAS, más allá de las cabezas como la de Carlos Romero, Luis Arce o David Choquehuanca, García Linera o Morales. Más allá de esa disputa, hay una entre el MAS de El Alto y el MAS del trópico de Cochabamba, de los cocaleros. Entonces, el momento en que asumen Copa y Choque, era bastante precario, estaban aún débiles porque había un círculo muy cercano a Morales todavía influyendo y tomando decisiones y aún participando en alguno de los procesos de negociación con los demócratas.

“El momento en el que se hacen cargo del Senado y de Diputados Eva Copa y Sergio Choque  es en una situación extremadamente precaria y, si somos francos, absolutamente ilegal, fuera de reglamento, por lo menos en Diputados, y creo que también en el Senado, han sesionado sin convocar con el tiempo previsto, sin convocar a la oposición y una serie de irregularidades. Estaban en una situación de mayor debilidad porque todavía encontrabas un Evo Morales muy fuerte, una facción de Morales y sus adláteres mucho más fuerte”, dice.

¿Qué ha pasado después? Ha empezado a decantarse el proceso y se ha hecho visible para el propio MAS que esa cúpula que se apropió de lo que llamaron el proceso de cambio a favor de intereses particulares, estaba débil, entonces nuevamente cobran fuerza, pero no es porque cambiaron la máscara, sino porque en el momento inicial, todavía no contaban con muchas fortalezas frente al bloque evista. 

“Además, en el algún momento se pensó que era un bloque moderado porque establece acuerdos con los demócratas, pero la conclusión es que nunca ha habido grupos moderados en el MAS,  todos son radicales. La diferencia es que uno es un bloque radical de El Alto y el otro es un bloque radical del trópico de Cochabamba, este último controlado por Evo Morales y el de La Paz, mucho más cercano a Choquehuanca, tratando de recuperar el control del instrumento, como ellos le han llamado”, estima Costa.

“No es que Eva Copa era más moderada y ahora se ha vuelto radical, es que siempre fue radical pero en esas circunstancias -de las renuncias, de los graves errores que cometen, gracias a Dios para la democracia boliviana- acaban siendo dos actores alteños que tienen que asumir la dirección del MAS en la Asamblea sin el control de los cocaleros de Cochabamba”, agrega.

 Por estas razones, según Costa, no es Luis Arce el centro del debate político. “Es una mutua colaboración pactada, o no, son absolutamente funcionales. Y esto puede continuar, porque esta es la forma de tapar la campaña de Mesa, de Camacho, de Tuto y de cualquier otro, porque son el centro de la agenda mediática y esa es una forma de hacer campaña”.

Para el politólogo Marcelo Arequipa, estamos viviendo  tiempos de la “política salvaje”, es el tiempo de la “pequeña política, vulgar y de mirarse las luchas internas entre ellos”. No es el tiempo de la discusión racional  o de la proyección programática.

“Lo que ha sucedido es que hemos tenido una mistificación de la imagen de Eva Copa, que ha sido alimentada por la clase media tradicional y por los medios de comunicación, de intentar situarla en un enmarque en el que habría una democracia dentro del MAS, cuando en realidad lo que sucede en ese partido es una suma de organizaciones que conllevan a algo importante en la política: negociaciones por intereses”, opina.

“Todos los representantes políticos del MAS que tienen tras de sí a sus bases, llevan negociaciones a la mesa, intereses corporativos y eso es lo que ha ocurrido, me parece, en el caso de Copa. La base social de Eva Copa es la base del exalcalde Édgar Patana en El Alto y esa es una realidad. Tiene su propia estructura y sus propios intereses políticos”.

Según Arequipa, reina la viveza criolla en estos cálculos políticos de “yo soy el que hago la ley” y “el otro es el que no hace caso a la ley”. Por eso, sostiene, esa es   la moneda común de la política, en casi todas las esferas de los candidatos que, dependiendo de las circunstancias, se comportan más o menos coherentes, pero al final nos están demostrando que en realidad toda la clase política no está a altura de las circunstancias que requiere el país.

En las interpelaciones, lo que reina es un juego de quién doblega a quién.  “Cada vez que interpelan a un ministro, del lado del MAS, ‘ves qué capos somos, no nos vamos a dejar doblegar por nadie’. Del lado de Jeanine, dicen ‘qué horror, la quieren atacar estos masistas, qué bien. Les has dado un sopapo al volver a nombrar al ministro’. Es una forma de mutua colaboración la que están haciendo y van a seguir haciendo”, considera Jimena Costa.

 

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