Matasuegra

La indolencia de Morales

Según el pensamiento “evolucionario”, estamos preparados para afrontar el coronavirus, porque 2.000 canchas equivalen a 2.000 hospitales.
domingo, 22 de marzo de 2020 · 00:00

Willy Camacho Escritor

Ante la emergencia que vivimos actualmente, inevitablemente me viene a la memoria una entrevista que, hace varios años, le hizo Juan Pastén a Evo Morales. Se trató de algo arreglado, para que Morales se luciera. Habló una hora de deportes, de lo que su gobierno había hecho en ese rubro, de las canchitas, y en ese punto, sacando pecho, dijo: “La gente en el campo me agradece, me dice gracias Evo por las canchas, esto es como tener un hospital”, y Pastén, comedido, añadió: “Es que la gente no entiende que deporte es salud y por eso una cancha es tan importante”, palabras más, palabras menos.

De acuerdo con ese pensamiento “evolucionario”, Bolivia está preparada para afrontar el coronavirus, porque las 2.000 canchas equivalen a 2.000 hospitales. E imagino que sus seguidores no van a ir a un hospital si es que llegan a infectarse de coronavirus, sino más bien van a ir a jugar un picadito, pues con 90 minutos de fútbol el virus se esfuma, según ellos.

Ironía aparte, es terrible el estado de indefensión en el que nos dejó el MAS tras 14 años de gobierno. Una bonanza económica sin precedentes fue derrochada en obras que bien podían esperar, dado que había prioridades, mismas que nunca fueron atendidas: salud y educación.

Y eso es lo que nos hace falta ahora. Necesitamos infraestructura hospitalaria, equipamiento, especialistas, para afrontar este duro momento con mayor tranquilidad. Y necesitamos educación, para que toda la población pueda entender la gravedad de este virus, para que todos pongamos de nuestra parte y asumamos las medidas que sean necesarias a fin de evitar su propagación.

Pero el MAS nos ha dejado en una situación precaria. Basta con escuchar a la dirigente cocalera Evangelina Núñez, quien, en una declaración cantinflesca, dice que no acatarán las disposiciones del Gobierno, que el coronavirus es “un arma de la presidenta Áñez”, que esa enfermedad “no se pilla” y otras sandeces más que no vale la pena seguir anotando.

He escuchado cosas similares de algunas personas de El Alto, para quienes esto del coronavirus es solo un pretexto del actual gobierno para suspender las elecciones y perpetuarse en el poder. Y claro, con eso dan por sentado que no creen que puedan infectarse de coronavirus y, por lo tanto, no tomarán ninguna medida de prevención, menos aún acatar los horarios de aislamiento.

Sin embargo, todas estas personas también son víctimas del masismo, porque han sido sometidas a una especie de secuestro, se ha vulnerado su derecho a una educación digna con tal de mantenerlas en la ignorancia y, así, puedan se adoctrinadas fácilmente, con el fin de tener siempre una base de votante crédulos.

Y ahora se aprovechan de eso. Luis Arce, por ejemplo, pretende hacernos creer que en Cuba hay un medicamento eficaz contra el coronavirus, pero como el Gobierno de Áñez no tiene tratos con la isla… El problema es que mucha gente sí le cree, y seguramente confían en que en cuestión de días esa cura milagrosa llegará de cuba, por lo tanto no se preocupan ni toman medidas de prevención.

Evo Morales dijo que no se debía expulsar a los médicos cubanos, porque podían ser de gran ayuda en esta situación. Otra falacia, ya que no nos hace falta médicos, los tenemos, lo que necesitamos son recursos para contratarlos y dotarles del equipo necesario.

Lo lamentable es que el MAS, nuevamente, está jugando con la vida de bolivianos y bolivianas a fin de obtener réditos políticos. Recordemos que, en los conflictos de octubre y noviembre, Evo Morales y compañía alentaron el enfrentamiento fratricida, pues, en su retorcida mente, los muertos inclinarían la balanza a su favor. Durante las jornadas posteriores a la renuncia y huida de Morales, las órdenes desde México apuntaban a una guerra civil, que, obviamente, causaría luto y dolor. El objetivo era que todos, aterrorizados, le roguemos al tirano su retorno a Bolivia para que pacifique el país. No le interesaba las muertes de sus seguidores ni menos de opositores con tal de seguir en el trono.

Y ahora pasa algo similar. Con su desinformación están poniendo en riesgo la vida de miles de personas, especialmente de escasos recursos, que son las más vulnerables en estas epidemias. La señora Evangelina Núñez no tiene esas ideas espontáneamente. Con toda seguridad se ha reunido con sus líderes, quienes a su vez reciben órdenes desde Argentina, y ha escuchado de ellos esa tontería de que el coronavirus es un pretexto para postergar las elecciones. Entonces, en su ignorancia, cree ciegamente en esa mentira y rechaza las medidas se seguridad sanitaria impuestas por el Gobierno.

Luego Morales dirá que Áñez ha fracasado en contener la crisis, que los neoliberales no son capaces cuidar la salud del pueblo y todos los dislates que acostumbra vociferar. Así, pretenderá sacar réditos políticos y proyectar a su candidato títere como la mejor opción en las elecciones de mayo. Una vez más, a Morales y su entorno no les interesa la vida de los bolivianos, y cualquier cantidad de muertes es válida con tal de volver al palacio. Morales, indolente, se solaza en la posibilidad de que la tragedia le otorgue el salvoconducto para su retorno a Bolivia.

Espero que la inconciencia sea menos contagiosa que el coronavirus, porque está en nuestras manos contener su avance. No es tiempo de hacer política, es tiempo de luchar conjuntamente.

 

 

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