Matasuegra

El interés común de Evo y Camacho

El enfrentamiento fue y sigue siendo el combustible del MAS, y ahora es cuando más deben alentar el odio, en busca de una buena bancada.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

Willy Camacho Escritor

El miércoles 26 de febrero, un grupo de supuestos masistas llegó hasta instalaciones del hotel Alexander, en rechazo a la presencia de Marco Pumari, que había convocado a una conferencia de prensa para ese día. Como reportó Página Siete, con gritos e insultos responsabilizaron al exlíder cívico de Potosí de provocar la caída del entonces presidente Evo Morales.

“Ustedes han sacado a Evo”, dijo un hombre que, con el ánimo enardecido, apuntaba con el dedo a militantes de la alianza Creemos y a periodistas que  salían del hotel Alexander, en la ciudad de El Alto. Junto con él, un grupo de militantes del MAS esperaban la salida del candidato a la Vicepresidencia de esa alianza, Marco Pumari. 

“Bien habían venido aquí, ahora van a ver”, amenazó una mujer que tenía un palo en la mano. Entre tanto, el personal de seguridad pedía a los periodistas y militantes de Creemos, que estaban al interior del hotel, no aglomerarse ni perder el control. 

La violencia llegó al extremo de que el grupo de protestantes rompió los vidrios de la puerta de ingreso del hotel con palos y a puntapiés. En su transmisión en vivo, Bolivisión reportó que su vehículo, en el que se retiraban luego de hacer cobertura, fue atacado a puntapiés cuyas marcas dañaron la puerta trasera del motorizado. Hasta las 23:00, los supuestos militantes del MAS continuaban en puertas del hotel Alexander y habían encendido una fogata con la intención de quedarse en vigilia. “¡Camacho cabrón, El Alto está emputado!”, “¡Fuera Camacho, fuera!”, gritaban.

Lejos de condenar estos hechos, dirigentes del MAS los justificaron y, peor aún, advirtieron a las fuerzas políticas opositoras al MAS no “provocar” a la gente de El Alto ni de otros lugares. Concretamente, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Choque, dijo que Marco Pumari busca provocar a la ciudad de El Alto, que “sigue dolida por los muertos de Senkata y la humillación al que sometieron a la wiphala”. Además, advirtió que “no es bueno provocar a un pueblo dolido para hacer despertar al león dormido”.

La presidenta de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), Eva Copa, sugirió  a los candidatos opositores al Movimiento al Socialismo (MAS) evitar hacer campaña en los “lugares más sensibles” de El Alto. Refiriéndose específicamente a Mesa, Áñez y Camacho dio un “consejo”: “Lo más recomendable es que no se acerquen a los lugares más sensibles de la urbe alteña. No nos pueden decir que damos las garantías cuando es la ciudad de El Alto la que ha sufrido un golpe terrible y perdió vidas humanas. Es la que ha tenido que pagar las consecuencias de ese conflicto social. Deberían evitar por responsabilidad”.

La lógica de la violencia, de la amenaza, de la intimidación sigue presente en el masismo, pese a que ya no tienen el Poder Ejecutivo. Es que tienen que asegurar su voto duro, a los fanáticos, y a ellos se los estimula con discursos radicales. El enfrentamiento fue y sigue siendo el combustible del MAS, y ahora es cuando más deben alentar el odio, pues solo así garantizarán una buena bancada en el parlamento, lo cual es vital para hacer tambalear al próximo gobierno.

La agresión a Pumari es prueba de ello, porque no pudo haber más inocencia en esa conferencia de prensa. Pumari no fue a hacer declaraciones incendiarias, no fue a decir nada trascendente, ni siquiera algo inteligente. Pumari fue a decir que comenzaba su campaña, punto. Buscó atención de la prensa y lo logró, El problema se presentará luego, porque la credibilidad del binomio de Creemos cada vez es menor, por este tipo de cosillas que su fanaticada seguramente aplaude.

He hablado con unas tres personas cercanas a la campaña de Camacho y todos coinciden en que no apuntan a ganar estas elecciones, que su fin es ganar las elecciones de 2025. Claro, esa es una estrategia legítima de crecimiento político, pero, ¿es responsable ponerla en marcha en las actuales circunstancias? ¿No podían proyectarse en las subnacionales?

También he hablado con personas cercanas a la campaña del MAS, y ahí coinciden en que sus principales “aliados” son Camacho y Chi. Es que consideran que entre ambos candidatos fácilmente llegarán a aun 15% de votación y acapararán a los radicales. Por Camacho votarán los que odian a muerte al masismo, y los ultraconservadores por Chi. Como cualquier voto radical, es fiel, siempre y cuando se lo aliente con discurso también radical.

 Ese 15% (que puede crecer) se le resta a cualquier candidato con verdaderas posibilidades de enfrentar al masismo. Y lo más importante, por el sistema de asignación de escaños parlamentarios, beneficia directamente al MAS, porque le permite una bancada que podría ser mayoritaria.

Personalmente, no creo que Camacho esté buscando proyectarse para las elecciones de 2025. 

Sabe que no tiene oportunidad en estos comicios, de modo que solo busca debilitar al próximo gobierno, quizá con la intención de que la inestabilidad obligue a acortar el mandato y, así, aparecer como el “salvador” de Bolivia con un discurso más radical aún, lo cual sí conseguiría afinidades en un contexto de angustia e incertidumbre.

Y habría un interés común, dado que el MAS apunta a lo mismo, porque seríamos muy ingenuos si pensáramos que Evo y Álvaro se van a cruzar de brazos un lustro antes de volver a candidatear. Ellos van a hacer todo lo que esté en sus manos para hacer fracasar al próximo gobernante (incluso si es Arce Catacora) y así acelerar su retorno al poder.

Y en medio de esas ambiciones políticas, quedamos aplastados los ciudadanos. El país poco les importa, ya que Evo y Camacho buscarán beneficiarse de la crisis. De hecho, en el pasado, Evo ha crecido en momentos de crisis, de convulsión, y por eso siempre buscó generarla constantemente, aun siendo presidente, a costa de la paz de la población. Camacho comparte con Evo ese rasgo, y creo que ya se dio cuenta que su discurso radical solo tendrá pleno éxito si el país está al borde del precipicio.

 

 

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