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Movimiento ciudadano para la democracia y para la vida

A partir de hoy, la plataforma ciudadana Una Nueva Oportunidad intervendrá, desde el suplemento Ideas de Página Siete, en la construcción de un Estado democrático.
domingo, 8 de marzo de 2020 · 00:00

Una Nueva Oportunidad, UNO  Plataforma ciudadana

El proceso político contemporáneo más importante y que tuvo mayor impacto en la reorganización de la estructura del poder social y estatal es la emergencia ciudadana. La historia larga de esa emergencia nace dividida. Una de tipo más étnico y otra con pretensiones de más “nacional”. 

Las dos vías finalmente confluyen en la revolución de 1952 y “pactan” su coexistencia a través de la democracia representativa. Empero, su distinción se ha conservado hasta el día de hoy y marca las rebeliones.

El año 2005 la vía étnica gana una batalla pero rápidamente se degrada en el MAS y es confrontada por los pueblos indígenas de tierras bajas. Desde la Primera Marcha por la Dignidad, Tierra y Territorio en 1990 hasta -21 años después- la VIII Marcha reprimida por Evo Morales, la ciudadanía construyó un pacto moral y político que culminaría en 2016 con la victoria del referéndum rechazando la reelección del MAS.

Recién entonces se imaginó un proceso político que trascendía la distinción etnia Vs. nación y se fundaron los primeros rasgos de la democracia ciudadana. En esto consiste la relevancia de las plataformas ciudadanas y el lugar central que han ocupado durante la rebelión reciente.

La transformación de la solidaridad contra el abuso de poder en conciencia política ha tomado forma programática en la Agenda 21F elaborada por la plataforma Una Nueva Oportunidad. El propósito inicial de nuestra propuesta (la transición del actual Estado autoritario corporativo, hacia un Estado democrático que garantice los derechos de las personas, los pueblos y la naturaleza) logró la confluencia ciudadana. 

La organización de varias concentraciones y cabildos desde el 21 de febrero de 2017 transformó esas confluencias en sujeto político. La rebelión ciudadana confirmó que la Agenda 21F avanzó desde bosquejar el programa de la democracia ciudadana hasta convertirse en el germen de un Estado ciudadano.

A partir de hoy, la plataforma ciudadana Una Nueva Oportunidad intervendrá, desde este soporte mediático, en la construcción de dicho Estado. Con comentarios sobre la coyuntura política, análisis de momentos complejos, propuestas programáticas y convocatorias a la acción. Confiamos en continuar aportando en la construcción de un nuevo país de todos y para todos.
 
Difícil transición

Después de la corta luna de miel con el gobierno “transitorio” que surgió de la crisis política de noviembre, los ciudadanos nos percatamos de cuán difícil será la transición a un Estado democrático y de derecho toda vez que el depuesto régimen MASista aún pervive en una sociedad atemorizada por la amenaza del retorno al pasado inmediato, y que ha introyectado la imagen del enemigo como fundamento de su identidad postevista.

Si acaso el recurso al precedente sirve de algo, la transición democrática a fines de los 1970 estuvo plagada de sobresaltos antes del repliegue definitivo de los militares. Hoy la amenaza inmediata es el retorno de la violencia en las calles por parte de grupos antisociales que resienten la caída del gobierno masista que los protegía y pone en riesgo el normal desenvolvimiento de la actividad proselitista. 

Pero la mayor amenaza son unos resultados electorales en los que un MAS disminuido siga controlando el legislativo, si no con 2/3 al menos a través de bloques con capacidad de veto en ambas cámaras, lo que seguramente garantizaría la continuidad de privilegios corporativos.

Para impedirlo se necesitaba el surgimiento de una oposición política más madura que evite la dispersión del voto por faccionalismos y personalismos con siglas alquiladas anulándose entre sí, sin afectar las probabilidades electorales del contendor a derrotar en las urnas el próximo 3-M. Debió prestarse oídos sordos a los cantos de sirena de protagonismos cívicos reconocidos por su temeridad, que no es condición suficiente para asumir la difícil tarea de conducir la transición democrática; aunque tampoco la sola experiencia de gestión estatal previa de otros es garantía de capacidad política para llevar la transición a buen puerto.

Si la opción electoral de centro-centro carece de robustez política, y en la de centro derecha cierta habilidad para la articulación política se despreocupa de cualquier consistencia, es posible que la elección entre estas alternativas opositoras aún no se dé en términos sustantivos (limitación Vs.promoción del extractivismo), sino meramente coyunturales (el voto útil) en la difícil transición política que requiere del apoyo crítico de los y las ciudadanas para consolidarse.

 

Lo que hay

Las candidaturas relevantes son la que encabeza la presidente Jeanine Añez y Samuel Doria Medina, junto a la que preside Carlos Mesa y Gustavo Pedraza, además la del MAS ahora con Luis Arce y David Choquehuanca. Dos de los outsiders, que emergieron con fuerza en la crisis, Luis Fernando Camacho y Marco Pumari no parecen convencer como candidatos. A pesar del notable rol de Tuto Quiroga en el desenlace del momento crítico reciente, sus cifras en intención de voto no lo colocan en lugar protagónico. Los demás tienen poco que hacer en esta elección.

El binomio del MAS no hace ningún esfuerzo de desmarcarse del antecesor y los rasgos de autoritarismo y proclividad a la violencia no son condenados como se esperaría en el juego democrático que implica una justa electoral. El ahora oficialismo de los Demócratas, luego del desempeño decisivo para la sucesión constitucional tiene la ventaja y la mácula del “caballo del corregidor”. 

Está bajo escrutinio público máximo a la vez que la aureola de poder. Carlos Mesa y su equipo, luego de posibilitar la concentración del voto en octubre obligando al fraude, ahora parece limitado en su potencialidad de expansión y alianzas. 

Con la información de encuestas disponible no es claro en cuál de las candidaturas se concentrará el voto útil, por lo que debe continuar el esfuerzo de concertación entre aquellos que no quieren el retorno del masismo. Así estamos.

 

 

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