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Política y economía de la pandemia

El MAS es mucho más virulento que el coronavirus, porque insiste en el discurso de la división y la discriminación, sostienen los autores.
sábado, 30 de mayo de 2020 · 00:00

Franz Gómez y Jorge Ríos
Una Nueva Oportunidad, UNO  Plataforma ciudadana

 

El mal y el MAS, 14 días y 14 años

Entre el flagelo del coronavirus y el flagelo que ha significado el MAS existen grandes similitudes:

Destructores de la salud.  El coronavirus es capaz de matar en menos de un mes a gente con buena salud. En el caso de Bolivia, todavía tenemos la tasa de mortalidad infantil más elevada de la región. Con lo poco que se avanzó en salud, resulta extraño que el MAS en su programa de gobierno se ufane de haber construido tan solo cuatro hospitales de segundo nivel (hoy tenemos 226) y uno de tercer nivel (45 a la fecha). Como se sabe, el Sistema Universal de Salud llegó muy tarde, de manera desorganizada y precaria y al calor de las elecciones. El MAS no mejoró el sistema de salud, lo destruyó. 

El virus se manifiesta luego de un periodo de incubación. Así, como el virus necesita hasta 14 días de incubación para que sus síntomas se manifiesten, en el caso del MAS, la poca transparencia de la información dificulta saber con precisión la situación económica real en la que dejó el país. A pesar de la opacidad, rezago e imprecisión de la información oficial, sabemos que las acciones de 14 años del MAS continúan incubándose y que en cualquier momento atacarán con toda su virulencia, muy probablemente a través de una crisis de proporciones.

Asfixia. El bloqueo de los alveolos en los pulmones a causa del virus genera asfixia en los pacientes, que puede llevarlos a la muerte. El MAS “asfixió” a todos quienes disentían o se oponían abiertamente a él. Así, asfixió económicamente todos los medios de prensa que no apoyaron el mal llamado “proceso de cambio” condicionando la firma de contratos de publicidad para que estos se sometieran a sus caprichos. En muchos casos, esta asfixia condenó a muerte a varios medios de comunicación.

Sentimientos de odio. La impotencia de combatir el mal ha generado sentimientos xenofóbos contra los chinos. El MAS ha despertado un gran odio entre bolivianos bajo el argumento de la discriminación. 

En contraste con el coronavirus, que empieza a generar un sentimiento de solidaridad global, el MAS es todavía mucho más virulento porque insiste en el discurso de la división y la discriminación.

El mal y el MAS son una amenaza real, no imaginaria. Corren rumores que el virus fue creado por los chinos para hacerse de la propiedad de empresas transnacionales. Otros simplemente niegan su existencia a pesar de la cantidad de muertos que ya causó. De igual manera, hay quienes creen que la amenaza de que el MAS vuelva al poder es un invento de las empresas encuestadoras. 

El coronavirus, así como el retorno del MAS al poder, son amenazas reales y letales, que bajo ningún caso debemos subestimar. 

Así como el mundo ha tomado medidas preventivas para frenar el avance del virus, es momento de actuar con la misma celeridad para cerrar los caminos a un eventual retorno del MAS. 

Como manda el eslogan “todos juntos venceremos al virus”, aplica también “todos juntos venceremos al MAS”. Es hora de negociar entre las distintas fuerzas, luego será muy tarde, el virus político nos habrá liquidado.

 

Medidas ante la crisis en tiempos electorales

Toda política pública tiene beneficios y costos y estos deberían ser evaluados objetivamente por quienes hacen gestión gubernamental. Sin embargo, muchas veces prevalece el interés particular sesgando dicha valoración. Este extremo se presenta cuando el equipo del que emanan estas iniciativas es presidido por un candidato presidencial en tiempos electorales. 

Entre el 5 y el 26 de marzo del año en curso, la crisis de salud provocada por la llegada de la  Covid-19, motivó la emisión de nueve decretos supremos en los que se establecieron tres tipos de medidas. 

Las primeras, orientadas a mejorar la eficacia del Estado para enfrentar la crisis de salud: régimen de compras por excepción para el sector salud e incremento del presupuesto al Ministerio de Comunicación para campañas de prevención y otras reparticiones. 

Las segundas destinadas a controlar la propagación del virus: determinación de cuarentena, emergencia sanitaria, etcétera. que tienen como efecto contraer la actividad económica. El tercer grupo de medidas busca mitigar el impacto de la desaceleración económica sobre las pequeñas empresas y familias de bajos ingresos.

Las medidas del tercer grupo corresponden a transferencias directas e indirectas del sector público y sobre ellas algunos comentarios a continuación: 

- El Bono Familia podría significar un ingreso adicional de entre 500 hasta 1.500 bolivinaos para una familia tipo en Bolivia. Si bien este importe cubre razonablemente el riesgo de carencia por ausencia de ingresos “normales” durante el período de cuarentena, este pago implica un “gasto” adicional de aproximadamente  1.150 millones de bolivianos. 

- La canasta familiar ofrecida a las familias de menores ingresos debe resolver varios aspectos para su aplicación: identificar el grupo beneficiario; definir la composición de la “canasta familiar”, y finalmente desarrollar la logística necesaria para distribuir los productos a una población cercana al 1.6 millones de familias.

- Las medidas de transferencias indirectas del sector público decretadas el 26 de marzo establecieron el pago del 50% de las tarifas hasta  120 bolivianos. Esto limita el importe por beneficiario a 60 bolivianos como máximo en el caso de la electricidad y a menos de 20 en el servicio de agua potable. Esto puede implicar un riesgo para la continuidad del suministro si es que se afecta el flujo de las empresas de servicios públicos.

En resumen, vemos que estas medidas de alto impacto mediático y psicológico para el votante son emitidas en un contexto electoral y por ello crean susceptibilidad sobre la neutralidad del equilibrio de los altos costos que deberá asumir el TGN, o algunas empresas de servicios públicos y lo modesto del impacto sobre los ingresos de las familias.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

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