Falsos Moralistas

Los masistas indignados son los mismo que sacaron plata para comprar petardos en cantidades bélicas y los distribuyeron por toda la ciudad para generar temor en la población.
viernes, 8 de mayo de 2020 · 14:05

Willy Camacho / Escritor

El uso de aviones de la FAB para el traslado de particulares ha provocado indignación general y un escandalete que socaba la autoridad del ejecutivo. Yerko Núñez, uno de los involucrados, señaló: “yo estuve en uno de esos vuelos y he actuado de buena fe. Por ello, al conocer la denuncia hice la aclaración porque no había nada que esconder”, pues, según el ministro de la Presidencia, socorrió a una reina de belleza que necesitaba trasladarse con un regencia a La Paz.

El otro vuelo tiene que ver con la diputada Ginna Torrez y su hijo, quienes se trasladaron de Tarija a La Paz en un avión de la FAB. La diputada explicó que su hijo la acompaña porque ella tiene dolencias en las rodillas y necesita ayuda para movilizarse.

No tengo por qué dudar de la buena voluntad y la inocencia de los involucrados en estos hechos, pero, en rigor de verdad, tampoco tengo por qué creer. E incluso si les damos el beneficio de la duda, la indignación permanece, porque en la crisis que estamos atravesando, con toda seguridad hay cientos, si no miles, de personas con similares problemas que la diputada y la miss y no reciben el mismo apoyo del gobierno.

Claro, en la sociedad boliviana hay una lógica de compadrazgo que se traslada a la política y también al ejercicio del poder, es decir: si se puede dar una mano al amigo o al pariente, se la da, y si eres autoridad estos favores son mucho mayores. Las autoridades tienen que comprender que están al servicio de toda la población, y, aunque duela, deben aprender a decir no a familiares y a amigos; tienen que entender y asumir que el bienestar del país está por encima de familia, amistad y partido. Si no están dispuestos a ello, es mejor que se retiren.

Sin embargo, cabe destacar la hidalguía del ministro Núñez, quien no tardó mucho en decir: “Queremos marcar una diferencia sustancial en el manejo de los bienes del Estado, permítanme pedir disculpas por un hecho que nunca más se volverá a repetir”.

En este caso, como en muchos otros, se aplica el pensamiento de San Tomás: “Ver parta creer”. No obstante, ya es algo alentador que una autoridad de su rango admita la equivocación, ofrezca disculpa y prometa no volver incurrir en la falta.

Yo no recuerdo que Álvaro García Linera hubiese ofrecido disculpas por usar un helicóptero para hacer pasear a su hijita, o que Evo Morales lo haya hecho por usarlo como radiotaxi de la casa a la oficina, o usar el avión de lujo para viajar a varios mundiales o a tratamientos médicos en el exterior, entre muchos otros abusos.

Es que la consigna era que todo lo que hiciera la cúpula debía ser justificado y aceptado como bueno, porque al tener rango de semidioses, sus súbditos estaban vedados a las misteriosas formas en que los líderes obraban para conseguir el bien de su pueblo; así, todo en clave sectaria.

Y esto no tiene nada que ver con el escandalete de los vuelos de la FAB, pero me resulta igual de indignante el caradurismo con el que los masistas critican el mal proceder del actual Ejecutivo. Nunca dijeron nada del arbitrario uso de recursos públicos por parte de Morales, quien se daba el lujo de llevar en avión a comitivas extensas, en viajes dispendiosos que incluían el acompañamiento de un equipo de fútbol e incluso equipo de periodismo deportivo para que transmitieran los picaditos en los cuales Evito se daba el gusto de hacer realidad la fantasía de sentirse Maradona por unos minutos (¿cuánto le costaría el minuto de fantasía al pueblo boliviano?).

Estos masistas indignados son los mismo que, quién sabe de dónde (aunque sí sabemos, solo que no podemos probarlo aún) sacaron plata para comprar petardos en cantidades bélicas y los distribuyeron por toda la ciudad para generar temor en la población. Y claro, no podemos olvidar los recursos destinados a pagar a los maleantes que apedrearon un transporte en el que se trasladaba personal médico en El Alto.

Si bien es cierto que es diferente derrochar dinero privado que público, en esta época de crisis, todo derroche es inmoral. Y hablando de moral, resulta gracioso cómo estos “moralistas” se llenaban la boca diciendo a los opositores: “no tienen moral para criticarnos, porque ustedes robaron durante el neoliberalismo…”, justificando corrupción y demás delitos con una sinvergüenzura sin precedentes.

Hoy no aplican la misma regla, pues ese “moralismo” debería llamarlos a silencio, ya que no criticaron nada a sus jefazos durante catorce años de derroche y abuso. Pero no es raro, es una evidencia más de la falta de consecuencia entre discurso y acción que un rasgo distintivo del masismo radical (no todos los masistas son iguales).

El MAS se jacta de haber mejorado el sistema de salud y compara sus obras con 180 años previos de vida republicana. Es una lógica absurda, por supuesto; de hecho me dejó pasmado la seriedad con que Morales dijo que en su gobierno se había ampliado la cobertura de energía eléctrica mucho más que en los 180 años previos a su gestión. ¿Acaso existía esa tecnología cuando se fundó Bolivia? Pero bueno, no se le puede pedir peras al olmo, ni ideas al adobe.

Con esa lógica, nada extraño que, en campaña, Luis Arce diga que “durante nuestros 14 años de gobierno no hubo ni un contagiado por coronavirus, pero en el de Áñez ya van casi dos mil”, y lo peor es que muchos radicales idiotizados van a defender la irracionalidad de semejante disparate.

A propósito, recordemos que Luis Arce enfermó y se fue a otro país para hacerse un tratamiento (espero, sinceramente, que se haya recuperado), ni siquiera le dio oportunidad al, supuestamente, recontramejorado sistema de salud boliviano que el MAS había logrado. Ni qué decir Morales, quien tenía una clínica privada montada para él en la zona sur de La Paz, y si eso no le satisfacía, se iba en el avión a pedir la segunda opinión de médicos extranjeros. Claro, todo eso lo pagamos nosotros. Es decir, nunca hubo consecuencia entre discurso y acción.

Y claro, con tanto pataleo, los masistas le hacen un gran favor al actual gobierno, porque su impostura ética provoca igual o mayor indignación que las faltas cometidas por algunas autoridades. Son falsos moralistas que solo ven la paja en ojo ajeno y no los millones de troncos en el propio.

Pero volvamos a al tema de los aviones. No basta con ofrecer disculpas, don Yerko, hay que dar señales claras de que este tipo de conductas no se van a repetir, y eso solo se verá con el tiempo.

Además, sería aconsejable que la presidenta Añez también se disculpara y prometiera cambios, ya que ella es la principal responsable del gobierno. Ya la hemos visto actuar con humildad y humanidad, esperemos que no cambie y no comience a asumir las actitudes que tanto repudiamos de Evo Morales. Él jamás bajó de su trono, jamás aceptó un error, jamás se disculpó, jamás, desde que asumió el poder, se sintió humano. Señora presidenta, sabemos que usted puede ser mejor que él, demuéstrelo por favor.

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