Artistas y deportistas olvidados y coronavirus recordado

Las quejas y protestas contra el cierre de los ministerios de Culturas y de Deportes no se han dejado esperar. Conviene analizar esta situación.
viernes, 12 de junio de 2020 · 00:00

  Diego Ayo
 Politólogo

Respeto a todos los ministerios o respeto a la salud. No tengo dudas que nuestro objetivo es controlar al coronavirus. Hay un propósito y debemos cumplirlo. Quienes hoy reclaman por tajadas presupuestarias en sus respectivas áreas no dejan de tener razón, pero es preciso saber que el asunto tenderá a agravarse. 

Para decirlo en palabras simples: si queremos la gente haga arte, viaje o juegue fútbol, entre otras tantas actividades, debemos garantizar la salud de esa gente. Ese es el meollo. Si tuviera que quedarme con sólo dos opciones, ¿cuál elegiría? 

Primera opción: debemos mantener todos los ministerios de la actualidad e incluso añadir algunos más como el ministerio de la seguridad alimentaria o el ministerio de la felicidad. 

Segunda opción: debemos suprimir todos los ministerios y mantener el Ministerio de Salud y dedicarle toda la atención al asunto. Elegiría la segunda opción sin duda alguna. Pero, ¿y los futbolistas, artistas, bailarines y demás? Pues precisamente por la inmensa consideración que tengo a esos rubros les rogaría que nos metamos a sumar y restar antes de meternos a trigonometría. Hoy es hoy y mañana es mañana.

Los ministerios del arte y la felicidad. Han sido publicados algunos artículos criticando la eliminación del arte y del deporte. Cabe recordar a esta enorme cantidad de críticos lo razonables que son. Sin embargo, es imperioso añadir algunos aspectos: uno, el anterior gobierno fue pródigo en otorgar plata a los ministerios de Defensa, Presidencia y Gobierno, dejando al arte y al deporte en la más absoluta orfandad; dos, la valentía que muestran defendiendo a voz en cuello al arte y al deporte pareció difuminarse en el pasado. 

Esta falta de recursos para el arte y el deporte, que se desprende de la desaparición de estos dos ministerios, fue la regla durante años; tres, los renovados críticos se contentaron con que aparezcan los nombres Ministerio de Deportes o Ministerio de Culturas y quedaron extasiados en este pasado inmediato, sin percatarse de que el Ministerio del Amor de George Orwell y su prodigiosa novela 1984, servía para asegurar que la gente se odiase sin darse cuenta o al menos sin quejarse. 

El asunto parece que se zanja con menciones altisonantes que enfrían la queja. Recuerdo que nos bautizamos pomposamente como “Estado plurinacional” precisamente para alegrar a la tropa pluridiversa a tiempo de dejar, solo como ejemplo, a veinte (por lo menos) pueblos indígenas en peligro de extinción. Podríamos denominarnos “Estado alimenticio” y pensaríamos gozosos que todos comen a rienda suelta. 

Los ministerios de Culturas y Deportes fueron abandonados, solo que ahora nos enteramos. ¿Significa ello que aplaudo las medidas adoptadas por el gobierno? No. Parecen haber concentrado los recursos en los ministerios de siempre y reducido el presupuesto donde el presupuesto ya estaba reducido. 

En datos analizados por Humberto Vacaflor se argumentaba que en los 14 años del MAS, el Ministerio de Defensa manejó 35 mil millones de dólares, el Ministerio de Gobierno 32 mil millones de dólares y el Ministerio de la Presidencia 12 mil millones de dólares. O sea, en los tres ministerios sumaron más de 70 mil millones y en el Ministerio de Salud se invirtieron poco más de 10 mil millones.

¿Y los Ministerios de Deportes y Culturas? No lo sé, pero lo cierto es que estos ministerios ni siquiera fueron tomados en cuenta por el autor. Por ende, no se necesita un maquillaje sino un verdadero cambio. Y hoy no se modificó la debacle masista y, lo que es llamativo, se hizo notar lo infame que es reducir recursos a estos ministerios.

El ministerio rescatado o las políticas públicas en juego. No es pues el objetivo rescatar la existencia de esos ministerios largamente abandonados. La solución está en proponer políticas públicas adecuadas y un presupuesto acorde a esas políticas precisamente para esas áreas. 

¿Es este el momento para hacerlo? No lo creo. Ya lo comenté: en 1984 el primer eje de unificación fue la política: convergimos en adelantar elecciones. Al siguiente año se promulgó el decreto 21060 y se auspició el segundo eje de unificación: la economía. Ya un año después el Fondo Social de Emergencia se preocupó tercer eje de unificación: el eje social y en 1990 se logró el cuarto eje de unificación: el cultural a partir del reconocimiento de tierras indígenas del oriente. 

Durante el masismo, la primera conquista fue política: de 2006 a 2009 se la logró propiciando la desaparición de la oposición departamental existente. La segunda conquista fue económica permitiendo el fortalecimiento de importadores, transportistas, comerciantes, chuteros, contrabandistas y narcos de 2010 en adelante. La tercera conquista es más amplia de analizar, aunque se puede mencionar el anuncio del Seguro Universal de Salud como tercera conquista. 

No importa ahora entrar en ese detalle. Importa remarcar que los defensores de los ministerios aludidos pasan por alto este aspecto vital: no se logra todo en un mismo momento. No existe eso. En todo caso, quede ese desafío: meternos en el la cultura y el deporte. No lo hemos hecho durante el neoliberalismo, el “nacionalismo comunitario” y no lo haremos ahora, en un periodo de creciente crisis.

 

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