Nuevo modelo

Educación para las nuevas circunstancias

La pandemia obliga a superar la concepción tradicional de la educación y avanzar hacia la formación en línea, con nuevos contenidos.
viernes, 12 de junio de 2020 · 00:00

Edgar Cadima 
Profesional y consultor en educación

 

La crisis sanitaria que vivimos, y que sobrellevaremos los años que vienen, ha develado las carencias y mediocridad de nuestro sistema educativo, heredado de gestiones anteriores y agravadas por la irresponsable gestión del MAS que, durante casi 14 años cometió un terrible fraude educativo, manteniendo un sistema caduco mediante malabarismos demagógicos e ilusiones de cambio que no cambiaron nada. 

Ahora, luego de casi tres meses de suspensión de clases y una apresurada improvisación para llevar adelante clases virtuales o en línea, constatamos que la situación es delicada. Algo se viene haciendo en algunas escuelas de las zonas urbanas de las ciudades, pero en los barrios periféricos y en el área rural la situación es casi de total abandono, con una serie de problemas que no pueden ser resueltos de un día para otro: no existe conectividad, o si existe es deficiente; la actividad docente es improvisada y sin la adecuada preparación para estas circunstancias; padres de familia limitados para acompañar adecuadamente a sus hijos y atosigados con dos o tres hijos estudiando al mismo tiempo con un solo celular o una laptop.

En la presente gestión no será posible una regularidad pedagógica y un nivel de calidad del servicio, entonces, de forma paralela a la improvisación y al esfuerzo para hacer lo mejor posible, será necesario desarrollar, en lo que queda de este año, una intensa actividad de reflexión y debate sobre los ajustes a introducir el año venidero.

A manera de aportar en ese debate, vale la pena señalar los siguientes aspectos:

La lucha contra la Covid-19 tiene como eje central el distanciamiento físico entre las personas, aspecto importante a tomar en cuenta para ajustar las actividades educativas,  pensando en la necesidad de readecuar el actual modelo y la práctica educativa.

- Superar la concepción tradicional de educación. Pensamos que la única forma de concretar la educación escolarizada es a través de una escuela, con cientos de estudiantes, distribuidos en aulas por grupos de edad, donde los diferentes docentes desfilan transmitiendo sus conocimientos. Este modelo, que parecía inmutable, se ha resquebrajado y nos ubica en otra realidad, donde todos (estudiantes, profesores y padres de familia) se mueven en aguas inciertas de una modalidad educativa diferente. Las clases en un aula, con numerosos estudiantes y ritmo frenético, debe modificarse. Indudablemente, ese cambio afectará el proceso de socialización tan necesaria en la formación. 

- Avanzar hacia la educación en línea. La educación debe readecuarse teniendo como intermediaria entre docentes y estudiantes a  medios tecnológicos de información y de comunicación. Para estas nuevas condiciones hay que redefinir el currículo, el rol de los centros educativos, el rol de los docentes y el de los padres de familia. Factores como conectividad, costos, medios apropiados, también deberán ser considerados ampliando la cobertura de señales de internet en todo el ámbito nacional, con conectividad y velocidad adecuadas, distribuyendo equipos (tablets o laptops) a los estudiantes y, ante las dificultades de conectividad, coordinar con Entel y Televisión Boliviana (Canal 7) la emisión de clases.

-Reorganizar el currículo escolar acorde a los ritmos del siglo XXI. En las nuevas circunstancias no se pueden seguir desarrollando la misma cantidad de asignaturas (enciclopedismo), los mismos contenidos (gran parte de ellos obsoletos), ni las metodologías memorísticas y repetitivas. Es necesario modificar la estructura curricular en una diferente estructura con asignaturas y contenidos priorizados y dinámicas orientadas hacia la investigación, la ciencia y la tecnología. 

Una reorganización curricular debería exigir la aplicación de una educación personalizada, centrada en las capacidades y potencialidades de los estudiantes. Para ello será necesario superar la tradicional organización de aulas y niveles de estudio por grupos de edad que llevan, simultáneamente, los mismos contenidos, generando mediocridad y subordinando los intereses y capacidades de los estudiantes al ritmo establecidos por el promedio. Para superar esta tradición será necesario desregular el desarrollo de los contenidos, que cada estudiante se sujete a un plan de desarrollo educativo (a su ritmo) y que se concrete las inteligencias particulares que tiene cada estudiante (inteligencias múltiples).

- Nuevo rol de los centros educativos. Además del registro de estudiantes por niveles, los centros educativos deberán desarrollar contenidos y actividades de tutoría, supervisión, monitoreo y evaluación de los aprendizajes en línea.  El nuevo modelo educativo tiene que reconfigurarse, pero sobre la base de algunos elementos del modelo actual: la educación especial, inicial y primaria, en razón a que los estudiantes todavía no tienen desarrolladas capacidades de autoaprendizaje, deberían seguir siendo presenciales, con un máximo de 15 a 20 estudiantes por curso, organizando actividades, por turno, con un currículo ajustado, con asistencia por días fijos, por cursos a fin de evitar elevado relacionamiento físico. 

Los centros educativos y sus docentes desarrollarán actividades centrales de tutoría o acompañamiento de los aprendizajes mediante reuniones individuales, en pequeños grupos o asistencia de cursos, por turnos, para apoyar los procesos en desarrollo lo que exigirá que los docentes desarrollen sus actividades desde sus aulas, no desde sus domicilios. Las evaluaciones deben ser modificadas y dejar de ser memorísticas para dar lugar a procesos analíticos, investigativos y creativos en modalidades individual o grupal. De igual manera, se podrían ampliar actividades de asesoría a los padres de familia para el acompañamiento. Los estudiantes con capacidades para estudiar solos o con apoyo de sus padres podrían ingresar a un programa de educación autónoma.

Estos cambios   deberían configurar un nuevo modelo educativo que combine la educación en línea con la educación presencial y tenga como centralidad las capacidades y potencialidades desarrollo de los estudiantes; una educación que permita salir de la jaula del aula y se centre en el estudiante.
 

 

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