Elecciones 2020

Las pérdidas políticas de la pandemia y la (im) posibilidad de una alianza anti MAS

El coronavirus ha modificado el escenario político y ha debilitado tanto a la oposición como al gobierno de Añez. Todo parece indicar, según los analistas, que los cálculos de los partidos se concentran en lograr una importante representación en la Asamblea Legislativa antes que una unión pre-electoral.
viernes, 10 de julio de 2020 · 00:04

Fernando Chávez Virreira
Periodista

 

Un guiño del ministtro de Gobierno, Arturo Murillo, al candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa,  ha puesto nuevamente en el tapete político el debate de correlación de fuerzas y posibles alianzas, pero con la irrupción del coronavirus el escenario político ha cambiado y merece un análisis diferente al de enero de este año.

La pandemia, el desgaste del gobierno, la corrupción, la crisis económica, los cálculos en términos de representación parlamentaria y otros factores, dibujan otra situación preelectoral en el país. 

Samuel Doria Medina desmintió algún acercamiento entre Jeanine Añez y Carlos Mesa, afirmando que no existe ninguna propuesta concreta, tras el aviso del ministro Murillo de que se haría una propuesta a Carlos Mesa.

Y Mesa dijo que no especularía sobre un plan que no existe. “No haré ninguna especulación sobre hipótesis. Si hubiéramos tenido algún contacto lo comentaría, pero eso no ha ocurrido”, declaró recientemente.

Para el candidato de CC, “el voto popular puede unirse a través de una candidatura fuerte y sólida que pueda generar la adhesión, tanto por su propuesta como por el voto anti y en ese contexto nuestra idea es que una propuesta electoral seria, coherente, con sentido de Estado, con responsabilidad y con certidumbre, puede unir el voto de los bolivianos”.

¿Puede existir una alianza, aunque “no formal”, para que los oponentes al MAS enfrenten al delfín de Evo Morales, Luis Arce?  En principio todo parece indicar que no, aunque, como dice Carlos Toranzo, “en política todo es posible”.

En diálogo con Ideas, analistas coinciden en que el desgaste del gobierno en el manejo de la crisis sanitaria está mermando las posibilidades de Jeanine Añez, aunque el panorama no es más favorable ni al MAS ni a CC.

 

Las propuestas como eje

Para el diplomático y político Gustavo Fernández, antes que la unión de unas fuerzas para vencer a otra, la pregunta clave es qué propuesta le hacen al país los tres candidatos. 

“¿Cuál es la propuesta democrática y cuál la propuesta económica, la inclusión o confrontación? Esas son las preguntas. Si un candidato plantea la política del reencuentro en la crisis, ese puede hacerlo mejor, pero nadie lo está diciendo.  No se trata de nombres, sino de planteamientos, porque nadie le cree a nadie”, sostiene. 

Esa unidad de la oposición tiene que existir porque alguien tiene que ganar el segundo lugar. “El elector es el que decidirá. Esto no lo deciden ni Arce, ni Mesa ni Jeanine. El electorado, que no está en ninguna de esas tiendas, es el que va a decidir. Nadie tiene el voto de nadie. Las elecciones no son para ganarle al MAS, sino para que la sociedad boliviana se pronuncie, para que elija. No es para que elijan al candidato opositor al MAS, porque eso es faltarle el respeto a la ciudadanía. La democracia está en juego”, sostiene Fernández.

Según su análisis, todos los políticos perdieron algo. En la crisis de noviembre, el MAS perdió el gobierno y toda la maquinaria del Estado que tenía a su disposición para hacer campaña. Y la oposición perdió la unidad que demostró en la elección de 2019. 

“Mesa tenía que entrar, Tuto dijo ‘aquí hay una oportunidad’; Jeanine entró porque entró Tuto y Doria Medina aprovechó porque no quería perderse esta película. Entraron, pero la oposición se dividió”, dice.

En el caso de la presidenta Añez, llegó al gobierno con un alto capital. Logró pacificar el país, logró un acuerdo para conformar el nuevo TSE, convocó a elecciones, pero en medio de todo tuvo que enfrentar la crisis sanitaria del virus. “Aparecía como una figura importante. Todo ese capital lo puso en la campaña, pero después vino el coronavirus y al principio estaba bien, pero luego perdió todo el capital que puso en la campaña por el coronavirus, porque la gente la acusa de mal manejo de la crisis”, dice Fernández. 

Mesa también perdió. “Se fue Revilla, se le fueron los tarijeños, se le fue el voto que lo apoyó y se dividió. Por eso Mesa no tendrá la votación del 2019.En ese cuadro, la oposición también está debilitada”.

La candidatura de Añez

 Según Carlos Toranzo, ni Añez ni Mesa quieren dar un paso atrás. “A Añez y a los demócratas les encantó el poder, pero lo están utilizando de manera poco eficiente. Mesa se siente la víctima del fraude de octubre de 2019, por tanto, cree que él debe ser el candidato anti-MAS. Arce Catacora, es solo un encargado de Morales, éste ama el poder, no le interesan los muertos, ni las víctimas del Covid-19, ni que mueran sus militantes”, explica. 

Para este analista, Mesa no levanta, los anti-masistas lo ven como opción, pero la intención de voto anti-MAS la rompió la candidatura oficialista. Como siempre las fuerzas anti-MAS están divididas. Esta división es un capital en favor del MAS. 

“Post noviembre de 2019 el candidato natural para enfrentar al MAS era Carlos Mesa, se ganó su lugar por haberse atrevido a candidatear contra Morales en octubre 2019, a pesar de que el jefazo era dueño de todo incluido el poder electoral. El nombramiento de Añez como presidenta concitó atención y apoyo en la población, pero su decisión de ser candidata le quitó ese apoyo. Y el efecto inmediato es que dejó a la oposición con dos candidatos viables contra el MAS; Mesa y ella, de ese modo quitó intención de voto en favor de Mesa. Además, el gobierno aceptó la política de polarización del MAS, nada más que el gobierno tiene dos enemigos a quienes vencer, el MAS y Mesa”, sostiene.

Agrega que los demócratas sólo controlan parte del Ejecutivo. “El MAS controla el Poder Judicial y el Legislativo. De esta manera la candidata tiene más problemas en la administración del Estado”.

 

Apuesta a segunda vuelta

Si una alianza no formal no se da antes de las elecciones, se deberá esperar el panorama que surja del voto.

Para el analista Carlos Cordero, ese es el escenario más probable, que es al que está apostando Mesa. “Para Juntos, ser segundos es cada vez más difícil porque la candidatura, la corrupción y el desgaste por la propia pandemia, la gente pasa factura. El poder desgasta absolutamente”, dice.

Es como una competencia de fuegos cruzados. Juntos ve que hay una campaña de todos contra Jeanine y que CC y el MAS se han aliado. El MAS dice que Jeanine y Mesa son lo mismo”, agrega.

Cordero recuerda que la única coalición prelectoral fue la de ADN-MIR en el pasado y se rompió rápidamente porque se dieron cuenta que electoralmente no suma. 

“Por eso no creo que haya un proyecto de unidad pre-electoral. Lo que habrá es una unidad post electoral. Cuando ya todos sepan cuánta fuerza tienen. Los partidos políticos bolivianos se juegan a eso; quieren ver cuánta fuerza realmente tiene el MAS. Todos desconfían de que tenga un 35 o 40% de voto duro. Ya Evo decía en las elecciones de 2019 que iba a ganar con el 70% y sacó un 47%, con fraude incluido”, explica.

Según este analista, el MAS bajará mucho. Día que pasa “se desangran en términos de votos. Jeanine no puede crecer y Mesa, en la misma estrategia del 2019, bajo perfil, hace poco, y sus votos se mantienen estables”.

“La idea de un proyecto de unidad de la oposición y del gobierno, contra el MAS tiene una condición básica, y que va a ser muy difícil de cumplir:  que Jeanine Añez renuncie a su candidatura. Eso será inaceptable para Juntos y me imagino que van a plantear la idea de que puede bajarse Jeanine y también que se baje Mesa. Cualquier proyecto de unidad contra el MAS es muy difícil, por lo menos para este escenario electoral. Creo que todos los partidos van a ir a la competencia electoral, ahí cada uno tiene el objetivo mínimo de tener una buena bancada, incluyendo al MAS”, opina  Cordero.

“He conversado con gente de CC y me han dicho que no existe absolutamente nada, con esas palabras. No hay ningún acercamiento, ningún documento y ninguna propuesta”, dice Cordero, para quien lo que habrá es una unidad post electoral. “Cuando ya todos sepan cuánta fuerza tienen”. Los partidos políticos bolivianos se juegan a eso; quieren ver cuánta fuerza realmente tiene el MAS. Todos desconfían de que tenga un 35 o 40% de voto duro. Ya Evo decía en las elecciones de 2019 que iba a ganar con el 70% y sacó un 47%, con fraude incluido, sostiene.

 

 Consenso político

En la visión del politólogo Marcelo Silva, las ventajas electorales y las perspectivas que tenía la presidenta Añez antes de la pandemia se ven altamente disminuidas en función de un desgaste de su gestión gubernamental. Desde el caso de los respiradores, la inestabilidad del gobierno, la falta de planificación. los constantes cambios de autoridades, denuncias de corrupción. Esos hechos han mellado su imagen y también han mermado sus expectativas electorales.

“Lo más sano y lo más prudente, es que la presidenta entienda que debe lograr algún tipo de consenso político para poder mantener alguna expectativa en la representación parlamentaria. Y es tarde para hacer alianzas electorales formales, pero todavía hay plazo hasta el 21 de julio para modificar las listas de candidaturas”, afirma Silva.

Para Marcelo Silva, el aviso de Murillo es la intencionalidad de decir “cuidado saquemos una votación que no nos permita entrar a una segunda vuelta, pero además es probable que podamos entrar a una votación donde esa representación sea intrascendente en el ámbito de tomar determinaciones políticas”. 

Por eso, dice, se tiene que dar indiscutiblemente una alianza política tratando de cuidar esa representación política. 

“Eso es lo que le queda a Añez. Si la cuestión no termina así y vemos ecos y falsas expectativas como las que tiene el gobierno de Añez, por ejemplo al anunciar un plan económico fabuloso, eso no va a poder ser en el corto plazo, puede haber un riesgo muy serio y ese riesgo es que el MAS pueda sacar ventaja considerable en primera vuelta que le permita tener una Asamblea Legislativa nuevamente bajo su control e inclusive aspirar a ganar en primera vuelta”.

“Creo que es muy importante que prime la racionalidad política, tampoco creo que a Mesa le alcance mucho como para voltear la figura del MAS. Mesa tampoco podrá congregar el voto duro, radical de la oposición política. Ha decidido ubicarse en el centro político y eso hace que pueda recibir apoyo, pero tendrá también el rechazo del sector radical que vería en Camacho o en Añez, incluso en Tuto, mejores opciones que él”, complementa Silva.

En su visión, una alianza implícita podría darse en función de este cambio de las listas hasta el 21 de julio y que podría obligar a presentar una candidatura fuerte: Añez-Mesa, Mesa-Añez, Samuel-Mesa… O directamente el apoyo a Mesa-Pedraza, pero que permita a los demócratas tener una participación interesante en la Asamblea Legislativa, escenario que “se va a convertir en el epicentro político como no lo fue en los últimos 14 años”.

A futuro y según Cordero, lo que al MAS también le interesa lograr una buena bancada para evitar un juicio de responsabilidades. “Juntos quiere ir a elecciones y que Carlos Mesa se baje, porque esa sería su única posibilidad de llegar a un segundo lugar. Y Mesa no se bajará y continuará con ese perfil de que haya elecciones cuando deban haber”, dice.

A su juicio Jeanine está haciendo un cálculo. “Si pierde, qué va a hacer los próximos cinco años. Tendrá que negociar con el próximo gobierno, porque también le pueden caer juicios de responsabilidades, porque los parlamentarios del MAS van a ser legisladores de Evo Morales; en cambio los de Juntos no van a ser de Jeanine”.

Así se dibuja  el escenario a unos meses de las elecciones generales.

 

 

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