Debate Norte-Sur

El mundo laboral después de la Covid-19

El virus sacudió la agenda del futuro del trabajo. Adelantó el futuro; ya no hay largo plazo, sino cómo generar ingresos para los próximos meses.
viernes, 24 de julio de 2020 · 00:00

Ramiro Albrieu
Investigador principal, CIPPEC-
Argentina

 

En tiempos que hoy parecen remotos –diciembre de 2019– el tema del futuro del trabajo estaba bastante instalado en la agenda pública. La aceleración del cambio tecnológico, el envejecimiento poblacional y el resquebrajamiento de las instituciones laborales tradicionales dominaban la agenda en el hemisferio Norte. En el Sur, en tanto, insistíamos en que el contexto importa: aquí la informalidad es alta, los países son relativamente jóvenes, y el cambio tecnológico es más bien lento. 

La irrupción de la Covid-19 sacudió la agenda del futuro del trabajo totalmente. Adelantó al futuro. Es que el futuro del trabajo ya no es cuando era: de referirse a la productividad de largo plazo con un horizonte de 5 a 10 años; pasa en tiempos de Covid-19 a hablarnos del ingreso laboral de los próximos meses. 

No creo estar exagerando: el sistema económico global se encuentra frente a la más urgente reingeniería laboral de la historia.  Lo que hagamos en estos meses no sólo impactará en el corto plazo; también dejará su huella abriendo (o cerrando) oportunidades laborales para los próximos meses o incluso años. El  coronavirus nos obliga entonces a volver a pensar en términos de futuro, y qué hacemos hoy para crearlo.

 

Norte versus Sur

En los países del Norte se avanza en la reconstrucción de los mercados laborales a través de nuevos protocolos de distanciamiento social en el trabajo. Se están implementando nuevas soluciones tecnológicas que garantizan baja proximidad física en los intercambios, y una masiva ayuda fiscal para los segmentos más dañados por la pandemia. De fondo (re) emerge el debate sobre las causas del incremento en la desigualdad en la distribución del ingreso en las últimas décadas. 

Se propone la construcción de un futuro distinto al pasado reciente, donde no solo se ataque la desigualdad, sino también otros problemas “de futuro”, como el calentamiento global. 

En el debate del Norte se escuchan propuestas sobre una estructura impositiva más progresiva. Se habla de un ingreso básico universal, más proteccionismo frente a una Asia emergente y hasta de cierto neoluditismo en materia tecnológica. 

Pero el punto que me parece más interesante es el de la re-significación de los trabajos de baja calificación. Se trata de ocupaciones que requieren el contacto cara a cara. A éstos, la aparición de China no los amenazó en forma directa. Además, vale para esas ocupaciones la paradoja de Moravec: son ocupaciones intensivas en tareas sensomotoras. Si bien éstas son sencillas para los humanos, son aún muy difíciles de realizar para las máquinas. 

Aunque la re-significación de estos trabajos se plantea en términos de romper “lógicas perversas” de mercado, es interesante chequear la persistencia de estos planteos más allá de la pandemia. Tomaron fuerza justo cuando ese tipo de ocupaciones se volvieron esenciales para que el mercado funcione.  

En el Sur global la cuestión es más compleja porque, como bien notó el premio Nobel Douglass North hace casi tres décadas, allí hay fallas estructurales para enfrentar –y resolver– problemas emergentes que requieren soluciones colectivas. Tomando ideas de la diseñadora de tecnología Kat Holmes, podemos decir que en muchos países del Sur hay un problema de discrepancia (mismatch) entre el diseño institucional y de políticas, por un lado, y la estructura social a la que se aplican, por el otro.

 La pregunta en el Sur no es entonces sólo sobre distribución desigual del ingreso. Es más sustancial. ¿Qué pasa si las instituciones y políticas son desiguales por diseño? En ese caso la construcción de futuro requiere cambios más profundos que una reforma tributaria.

 

Trabajo informal, un obstáculo  

De los factores de contexto que hacen “Sur” al Sur global, tomemos como ejemplo la informalidad. Es el principal tipo de relación laboral en buena parte del mundo emergente. 

Con la llegada de la Covid-19, el trabajo formal se volvió incluso más importante que antes. Da estabilidad de ingresos, permite acceder a la ayuda monetaria del gobierno, puede acreditar el cumplimiento de los protocolos de distanciamiento social y, por supuesto, accede más fácilmente a los servicios de salud. 

Una historia similar podríamos contar sobre el diseño de la infraestructura tecnológica. Ésta interactúa con el virus para generar nuevas brechas socioeconómicas. Se ve claramente en materia de teletrabajo o educación, documentado para el caso argentino por CIPPEC en dos estudios.

¿Qué queda y qué cambia entonces del debate sobre futuro del trabajo? En el Sur global el coronavirus nos obliga a acelerar el cambio tecnológico en firmas y hogares. Nos obliga a repensar los esquemas de readaptación de habilidades de los trabajadores. Nos empuja a discutir marcos regulatorios y de protección social para entornos laborales más flexibles que aquellos basados en contratos formales y de largo plazo (incluso los digitales). 

En ese sentido, poco cambió: esa es la agenda de futuro del trabajo. Lo que sí cambió es el horizonte. Como dijimos, la Covid-19 ha hecho urgente al futuro y nos obliga a mirar –y tratar de manufacturar– futuros posibles. 

Ello representa una ruptura con el pasado, y eso es bueno. Como cantó Leonard Cohen, “todo tiene rupturas y es por allí que entra la luz”. La ruptura ya está. Que aparezca la luz es tarea nuestra.

 

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes