Elecciones 2020

Los “pititas ”, ¿a quién le importa? ¡Vamos a las urnas!

Seis magistrados del TSE tienen más peso que los miles de bolivianos que copamos nuestras ciudades a lo largo de la “revolución pitita”.
viernes, 3 de julio de 2020 · 02:03

Diego Ayo
 Politólogo

¿Conviene hacer la elección en septiembre? No lo creo. Sin embargo, lo más relevante no es siquiera discutir fechas. Lo más relevante es saber qué pasó con la “revolución de los pititas”. ¿Se acuerdan de las memorables jornadas de noviembre con la gente copando las calles y cantando una y otra vez: “Evo de nuevo, huevo carajo?” No, che, ¿qué grupo cantaba esa cancioncita tan vulgar? Te respondo: el grupo que posibilitó que la dictadura masista no se afiance. 

Y, ¿los partidos políticos tuvieron un rol protagónico? No, apoyaron, pero siempre con una certeza en mente: es la gente la que se moviliza. Es ese “pueblo pitita” el que ha impulsado este enorme y emotivo cambio. He ahí el asunto que merece comprenderse. 

Lo hago en cuatro puntos. 

Uno. Seis  magistrados del Tribunal Electoral acaban de fijar la fecha de la elección para el 6 de septiembre (con la abstención remarcable de una magistrada). Pregunto: ¿seis autoridades de este órgano público tienen más poder que los miles de bolivianos que inundaron las nueve ciudades del país y se apostaron en calles y plazas con el nombre de “pititas”? 

Respondo: sí. Pero, ¿cómo?, ¿acaso no fuimos ultra-críticos con la actitud del MAS negando el 21F de 2016? Sí señor, claro que lo fuimos, ¿y saben por qué? Porque un Tribunal Constitucional y un Tribunal Electoral lograron en 2017 y 2018 desvirtuar el voto de los bolivianos. 

Ergo: seis autoridades (masistas) por año tuvieron más poder que dos millones y medio de bolivianos. Y entonces ahora, ¿queremos repetir ese acto? No, no queremos, ¡lo estamos repitiendo, queriendo o sin querer! 

Sí. Recordemos siempre que seis magistrados pesaron más en la balanza que los miles y millones de bolivianos que fuimos a las urnas aquel memorable 21 de febrero. Y hoy, ¿cómo vamos? Poniéndonos al día con ese talante oligárquico masista: seis magistrados del actual Tribunal Electoral tienen más peso que los miles de bolivianos que copamos nuestras ciudades a lo largo de la “revolución pitita” exigiendo respeto a nuestra democracia. 

Dos.  Pero, ¿y el fraude? No, no hubo fraude: ¿de qué hablas mi escribidor? Fácil: el Tribunal Electoral del presente, este Tribunal, ¡decidió olvidarse del fraude y darle al MAS el 60%  de los recursos públicos por concepto de “campaña electoral”! 

¿Quéeee? Lo que usted leyó: no hubo fraude y es digno de reconocerse la imaginación literaria que usted tiene mi estimado recordador. ¿De dónde se le ocurrió que el MAS engañó? No hay tal y como santo y pulcro partido que es, recibirá su porción legal de recursos consignados en la elección de 2014. 

Vaya legalidad cumplida, convirtiendo el fraude en un acto de ilusión óptica. He ahí los cumplidores de la ley, regalando nuestro dinero al ladrón de las elecciones: el MAS. ¿Vinieron con antifaz a vaciar el banco, copados de metralletas? Sáquense su antifaz mis amigos, dejen sus armas en la puerta del banco, por favor, el guardia las va a cuidar y tengan a bien pasar a recibir su cuota de recursos públicos ajenos. 

Pero, ¿y no protestaron los partidos políticos? No, para nada. Se adueñaron de la coyuntura y convirtieron en los decisores únicos. ¿Algún partido se quejó? Nada: calladitos. Cómplices de este acto vergonzoso. ¿Y los pititas? En su casa, ya desmovilizaditos, viendo Netflix, como debe ser.    

Tres. Pero, ¿acaso no vivimos una asombrosa revolución, precisamente la “revolución de los pititas”? Nee, fue una simple movilización, como sugieren los promotores de este “olvido”. Movilización no es revolución, argumentan con absoluto aplomo. Che hermano, pero nos movilizamos como nunca en la historia, estuvimos en apronte 21 días, copamos los nueve departamentos, obligamos a los tramposos a irse del país y, sobre todo, quedamos sorprendidos de lograr lo que gloriosamente se logró teniendo en cuenta que nuestros cálculos políticos apuntaban a despedir al MAS el 2025. 

Y con todo eso, ¿me dices que no es revolución? Nee, de todos modos, ya están todos viendo telenovelas y no hay nada qué hacer: ¡toca decidir a los partidos políticos! ¿En serio?, ¿Mesa, Jeanine y Luis Arce (¡Luis Arce!) tienen mayor decisión que aquel hermoso país levantado? Psí, claro, es que ellos saben. ¿Saben? Pero si llegan apenas a conformar partidos. ¿Qué saben? Saben algo: el poder lo detentan ellos y solo ellos.

 ¿Y los “pititas”? Los “pititas” que se movilizaron hoy ¡deben ser obedientes con la ley! Cabe recordar que, si los revolucionarios del 52 o los revolucionarios de 1789 allá en Francia se hubiesen apegado a la ley, no hubiese habido los cambios que se vivieron. ¡No hubiese habido revoluciones, y hoy estaríamos con el tataranieto de Melgarejo de presidente en el país y Luis 36 de rey en Francia! 

Cuatro. Y para cerrar la idea, estos apretujados olvidadores, tan cercanos a la ley, ¿se han logrado unir? Por supuesto que no, le sacan la mugre al gobierno, el gobierno los desprecia, el MAS se agranda cada vez más, y, en suma, el poder ha vuelto donde debía estar: en el conflicto menudo entre sus élites. Los pocos, y muy pocos, decidiendo otra vez sobre los hartos y muy hartos. Pero, ¿qué han decidido? Ir a elecciones en septiembre. ¿En serio? Sí, en serio y lo más probable es que los masistas, ya redimidos en la Asamblea, consentidos por el Tribunal Electoral y con el Evo a cuestas, ganen.

Se habrá cumplido la ley, los pormenores de la norma serán impecables, la Constitución quedará henchida de orgullo y sin embargo ¡perderemos! 

He ahí el fin de nuestra portentosa revolución pitita engullida por la ley.

 

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