Elecciones 2020

Evo, el hombre de una sola (buena) idea

Una dura crítica a los llamados a la violencia de Evo Morales. En un país bloqueado, la falta de oxígeno pone en riesgo cientos de vidas.
viernes, 14 de agosto de 2020 · 00:00

 Diego Ayo Politólogo
 

Evo ha dado su visto bueno ratificando el lunes 10 de agosto la fecha electoral del 18 de octubre. Gracias Evo, muchas gracias. ¿Sí?, ¿debemos agradecerle? Sí, por supuesto que sí: tendremos elecciones porque al parecer las acepta y “manda a considerar el Acta de Entendimiento” que concertaron las organizaciones sociales con el Tribunal Electoral y la ONU como testigo. 

El presidente que hizo el fraude más grosero del periodo democrático, el presidente que nos advirtió hace ya algunos meses que debíamos ¡cercar al país y dejarlo sin comida!, el presidente que mandó a bloquear precisamente en un momento tan crítico como el actual, ocasionando la muerte de nuestros compatriotas, él, precisamente él, da el visto bueno y nos autoriza ir a este evento electoral tan ansiado: “vamos”, nos dice y la tropa de opositores se sube al carro. 

¡Carajooo!, ¿cómo hemos podido llegar a esto? 

Es difícil de creer que estemos viviendo este momento de la historia. No por la violencia que debemos soportar. No, no lo creo y más bien considero que ésta –la violencia– es normal o puede ser normal en ciertas circunstancias especiales. Por supuesto que atentar contra la vida de la gente privándola de oxígeno convierte estas movilizaciones en actos de violencia asesina. No hay necesidad de matizar las palabras: quienes bloquean son asesinos. 

Sin embargo, convengamos: no es ese el mayor problema. ¿Cómo? La vida de miles de bolivianos está en riesgo y, ¿no crees que ese es el mayor problema? No, no lo es. Ese es el resultado de alguito previo: la infra-inteligencia de Evo Morales que infra-inteligentemente no pudimos ver.

¿Nos acordamos del Evo Morales que amenazaba al país descaradamente el 18 de noviembre del 2019 hablando con el narco-cocalero Faustino Yucra? Sí, con seguridad nos acordamos. El expresidente Morales sentenciaba con toda fuerza: “hermanos que no entre comida a las ciudades. Vamos a hacer un cerco impidiendo la entrada de alimentos”. ¡Carajoooo! ¿Estábamos frente a un delincuente común? No, estábamos frente a la persona que más tiempo había estado en el cargo de presidente de Bolivia. Habían pasado sólo algunos días desde que Evo Morales había perdido la presidencia por haber liderado el fraude electoral más vergonzoso de nuestra historia.

 ¿Qué significa eso? Que el mismo hombre que nos gobernó por 14 años mostraba su violencia descarnadamente. O sea, delincuente común no: delincuente sí, común no. ¿Qué harías? Esa es la pregunta que debemos hacernos: ¿qué haríamos y qué hicimos? 

¿Hemos construido un país o estamos haciéndolo tras enterarnos que nuestro expresidente es ese rabioso capaz de ¡cercar su propio país!? No, no lo estamos construyendo ni lo hemos hecho. Y eso sí es dramático. Es dramático abrir el periódico y comprobar que la violencia se despliega por el país profusamente. 

¿Resultado? Como dice el epidemiólogo del gobierno Virgilio Prieto, al menos 31 personas han muerto por falta de ¡oxígeno! ¿Impresiona? Claro, claro que sí. La saña de estos militantes “de las calles” asombra, asusta, cabrea y asquea. 

No falta el inteligente que escribe elegantemente que “los movimientos sociales vuelven a levantarse”. ¡Carajooo! Pero, seamos sinceros: no es esta brutalidad criminal lo que más admira. Lo que realmente me conmueve es darme cuenta que el genio de Evo Morales poseedor de una sola idea: ¡matar!, tiene esta enorme repercusión diez meses después.

 Eso es lo impactante. No estamos hablando de alguien medianamente inteligente que haya esbozado seis o siete caminos para recuperar el poder y nos sorprendamos de que ponga en marcha alguna de sus insignes ideas eficazmente. No, eso es lo vergonzosamente triste, el caballero tiene una sola idea: abrirse el paso matando. 

Y de yapa, ¡lo sabíamos!, y, sin embargo, ¡la jugada le sale bien! ¡Carajooo! Me cuesta creerlo, pero sucedió: nos dio el plan hace meses, era un plan vulgar y elemental, no modificó el plan ni medio milímetro tras casi diez meses y el plan ¡le funcionó! No hay duda que debo preguntarme, ¿qué hace que un criminal dotado de una sola idea, y ninguna más, pueda hacer funcionar esa idea diez meses después de haberla vertido aun conociéndola todos nosotros?

¿Hemos pues vuelto a foja cero y Evo Morales domina nuevamente el escenario? No, no hemos vuelto a foja cero: estamos más abajo aún de foja cero, quizás en foja –3 o –5, yendo raudos hacia abajo. ¡Hay gente que muere! Sí señor, ¡nuestros hermanos bolivianos, imposibilitados de tener oxígeno, han muerto y muchos más corren el riesgo de morir! Y no falta el inteligente que vanagloria a estos movimientos sociales sin percatarse con alguito de dignidad que los movimientos políticos de 2000 a 2005 se han convertido en movimientos criminales en 2020.

¿No era pues imprescindible asistir al diálogo convocado por la presidenta y mostrarnos que hay un país que debemos mimar una vez más con un sentido patriótico y no sólo (criminalmente) electoral? 

Claro que lo era: el gobierno no puede más. No hay dudas: no lo hicieron bien. Lo hicieron mal. Sin embargo, hay un país que proteger. Se lo debe hacer y los cálculos de Mesa o Tuto sólo dejan ese saborcito de “lavado de manos” que no se puede aceptar. 

El argumento de “ya hemos convocado a dialogar hace meses y el Gobierno no nos ha escuchado” es repulsivo. No es cierto en absoluto y aún de haberlo sido, ¿significa ello que porque hace tres o cuatro meses pediste diálogo y no te dieron gusto, ahora no asistes? Vaya. Es un argumento que da el triunfo a la campaña electoral a costa de la vida y de Bolivia. Vaya triunfadores.   

En ese escenario, no hay duda: debemos ir a votar el 18 de octubre. Debemos apoyar a esos candidatos que no quieren apoyar. ¿Qué nos queda? Confiar en un Tribunal Electoral que finalmente ha logrado lo exigido con notable calidad: ir a elecciones. Debemos hacerlo a tiempo de aminorar los decesos de nuestros hermanos. Ah, y claro, agradeciendo la gentil iniciativa de don Evo. Si él va, la tropa va…

 

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

54
7