Enseñanza pública

La mala educación

Es incomprensible, en pleno siglo XXI, que el Estado carezca de un modelo educativo sólido. La enseñanza pública se nutre de paupérrimas decisiones con fines políticos, dice el autor.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 00:00

Milan M.A. Gonzáles
Periodista y poeta.

Jaime Escalante, profesor nacido en La Paz, Bolivia (1930-2010) basó todo su legado en dos pensamientos: “la primera escuela que una persona tiene es el hogar”, y “las ganas”.  Profesor de colegios como el San Calixto de su ciudad natal, entre otros, llegó a Estados Unidos para cambiar la vida de centenares de estudiantes en la escuela preparatoria Garfield, en el este de Los Ángeles, no sin antes empezar fregando trastes en un restaurante. 

Años después, su desafiante método de enseñanza revolucionaría América del Norte fue reconocido por presidentes como Reagan u Obama, entre otros, abriendo un nuevo mundo de posibilidades desde el aula. 

Parte de su obra capital se resume en el largometraje Con ganas de triunfar. La herencia de Escalante es un compromiso con la educación como pocas veces se ha conocido, un compromiso que en el país pende de un hilo.  

Es incomprensible, en pleno siglo XXI, que el Estado boliviano carezca de un modelo educativo sólido y eficaz. Un país que no protege a sus niños no es tierra grata, un gobierno que condiciona la educación al voto es un gobierno truhán, sin el mínimo de honra y amor por la vida. Cada niño necesita abrigo, un buen desayuno, un pupitre, un libro y un maestro que ame su labor. Desde ese ángulo, las premisas del Estado deberían ser: educar, proteger y construir.

Viktor Frankl (1905-1997), superviviente austriaco del Holocausto, creador de la única escuela de psicología que cree en el espíritu del hombre; la logoterapia, y autor de El hombre en busca de sentido, era tan avezado que cuando sus pacientes insinuaban no poder más con su existencia les preguntaba: Entonces ¿Por qué no se suicida? ¿Puede imaginar la reacción de las almas convalecientes ante dicha pregunta? 

Sucede que la educación es un tema de vida o muerte, justamente porque su naturaleza es la de orientar al ser humano hacia el sentido de su existencia. 

En Bolivia la enseñanza pública se nutre de sobras, de paupérrimas decisiones con fines políticos. ¿Cuántos jóvenes cargan con esa aflicción desde temprana edad? Para ofrecer educación se requiere de un plan integral pedagógico que ofrezca a los alumnos herramientas que le sirvan hasta el último de sus días. 

¿Cómo conseguir esto en un medio donde el niño crece expuesto a la permanente tensión, al gas lacrimógeno, a la injusticia, al insulto y al sarcasmo de su entorno, al bloqueo, a la ausencia intelectual de quienes gobiernan el país?  

La educación no necesita más improvisaciones. Tal como indica Amalia Anaya en una amplia entrevista realizada en este periódico por el periodista Fernando Chávez, el 20 de agosto de 2020, lo que se necesita es un cambio de fondo y forma, recuperar las riendas perdidas, y con el máximo de los cuidados revisar los cimientos del sistema educativo existente, ese debe ser el punto de quiebre y de partida para desaprender y volver a aprender todo lo que exige la enseñanza actual. 

“La educación ayuda a la persona a aprender a ser lo que es capaz de ser” decía el poeta griego Hesiódo.  Usted, querida lectora, querido lector quiere darlo todo, a eso se debe su diario sudor y su entrega sin par, es verdad que existen padres y madres que no deberían llevar dicho título, sobre todo aquellos que dejan a sus retoños sumergidos en cualquier pantalla, tamaña crueldad es ese arte de lobotomía, que deja a los pequeños a flote en un tiempo muerto y que mañana alimentará la generación zombie, esa tan consumidora de todo lo superfluo y non sense (sin sentido).

La revolución educativa de Warisata en 1934 es la de una Bolivia vibrante y con propósito, nos señaló el camino, sus pilares se erigieron sobre centros integrados para adultos, centros de alfabetización y educación popular, colegios técnicos y humanísticos de nivel medio, y escuelas normales superiores.

 Si a ello buscamos rescatar las piedras esenciales de la Reforma Educativa de 1994 y nos atrevemos a una depuración de todo lo necesario para prevalecer el magisterio, así como la optimización en la selección de profesores con vocación, estaremos preparados para cumplir con el mayor tesoro que tenemos; nuestra niñez.

Entretanto, Alemania acaba de anunciar una laptop para cada profesor, invirtiendo todo lo necesario por la educación. Los medios se encuentran cuando existe un plan, tal como definía la sabiduría del profesor Escalante; contagie de ganas a los suyos, empiece por casa. Usted puede elegir entre la mala educación o puede apostar por la nación que sueña y es posible.

 

 

 

 


   

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